Mar 14

La maternidad (como la paternidad) es un billete de vuelta a casa, a esa casa en la que aún viven tus padres de cuando eras niña y que siempre está dentro de ti. Allí encontrarás a tu Niña interior.
Puedes decidir no usar esta oportunidad para Sanarla y Sanarte. Pero tu hijo te invita incansable a realizar ese viaje de vuelta. A Sanar a través de ese nutrirle y amarle.
A veces rehúyes toda una vida ese reencuentro. Te parece demasiado doloroso.
Intuyes que tu Niña Interior sigue ahí, dolida y magullada desde hace tanto tiempo… Enfadada o triste por lo que anheló y nunca recibió.
Aún ahora te acompaña esa duda… ¿merecías o no ese Amor?
Estamos en un mundo pensado y diseñado desde un lugar muy alejado de las verdaderas necesidades infantiles.
De adultos vivimos toda una vida de desconexión con nuestros verdaderos anhelos. Así nos han contado y mostrado que era el mejor camino.
Y de repente la llegada de nuestro hijo, te permite descubrirte como no te conocías.
Descubres ante el llanto o la gran demanda de ese bebé, tan conectado con sus propias necesidades, unas enormes ganas de salir huyendo. O de acallar también sus necesidades…
Crees que no puedes satisfacerlo ni escuchar su dolor… pues te lleva al tuyo propio, al de esa bebé que no recibió todo lo que necesitaba, que la auparan y amamantaran cuanto necesitaba.
Te dices que no puedes. Estás tan tentada a decirle que pare, que eres incapaz de darle lo que te pide…
Tranquila, elijas lo que elijas no es bueno ni malo, es tan sólo experiencia en el camino de la Vida.
Pero si te quedas, si decides sostener y nutrir a ese ser, respetarlo y amarlo sin condiciones, aún apoyándote en tu propia historia como niña… descubrirás en ti todo el potencial nutritivo del universo.
Y puede que por el camino conectes de nuevo con tus verdaderos deseos y necesidades… Y puedas así reenfocarte hacia el verdadero camino de tu Alma.
Quiero compartir contigo que existe la posibilidad en ese proceso (como yo misma creí) de que decidas hacer las cosas “mejor” que tu madre… que te propongas ser “mejor” madre que la tuya…
Pero quiero contarte que ese pensamiento no puede crear raíz en este universo. Ninguna experiencia puede ser comparada con otra y menos en términos de mejor o peor.
Claro que viniste con todas las herramientas para hacer frente a cualquier reto de amor que te propongas, por imposible que parezca. Pero es desde la comprensión y el agradecimiento por las vivencias que nos preceden, que podemos recuperar toda nuestra luz y nuestro potencial.
Y así, gracias a la maternidad, un maravilloso día, a través de tus aparentes errores e incoherencias, comprendes que tu madre también hizo las cosas de la mejor manera que supo y que pudo.
Puedes abrirte al fin -lejos de juicios- a comprender y abrazar esa manera peculiar y única de amarte y acompañarte, que está tan ligada a su vez a como tu misma madre fue acompañada.
Tu hijo no espera que seas una madre perfecta, ya sabe que lo eres.
Espera que lo ames y te ames sin condiciones. También espera que con su amor por la abuela, sepas abrirte a amarla con un amor grande de nuevo.
Tu hijo te lleva con su manita amorosa a viajar de nuevo hacia tu hogar, a sentirte en paz con todo lo que allí viviste. A comprenderlo y abrazarte. Sólo así podrás Sanarte y comprender que no hay nada que culpar, tampoco que perdonar, a los seres que te acompañaron en el camino.
Tu Niña Interior necesita que al volver a casa hagas las paces con tu mundo, que la abraces y la nutras a ella con todo tu amor y tu confianza en la vida. Está agradecida a tu hijo por la oportunidad de Sanación que os regala con su llegada.