Dec 1
“Hola Cristina…. como se que a veces escribes en el fb o en tu blog algunas notas era por si algún día podías tratar más a fondo el tema de las rabietas y conflictos y de los niños con sentimientos de miedo, con sensaciones de miedo..es decir, temerosos un poco ante la vida, los cambios etc…….de donde puede provenir esa sensación que en algunos niños es muy acusada….gracias mil…..besos de colores♥♥”
Los niños manifiestan la rabia o expresan ira y los adultos muchas veces queremos acallarles o pararles, rechazando a los niños, criticándolos o presionándolos con argucias adultas… “ui, que malo”, “que feo te pones cuando lloras”, “si sigues así no te compraré tal cosa o no te llevaré a tal lugar…”
Solemos poner el foco, nuestra atención, en lo que nos disgusta de lo que sucede y no vamos más allá en atender qué pasa en el interior de ese ser que necesita expresar tanta furia…
Nos importa cómo lograr que no muestre ira, pero no queremos mirar de donde viene…
Muy a menudo, la mayoría de las veces, tras un acto de violencia de un niño… hay un pedido de amor escondido.
Grito, pataleo, muerdo, pero lo que necesito es decirte que necesito sentirme aceptado, amado incondicionalmente, que necesito nutrirme de tu presencia y de tu disponibilidad…
A veces, necesitan mostrarnos a gritos lo que está sucediendo en su interior, su tristeza, su necesidad de afecto…
SU DOLOR
En realidad esa violencia que expresa el niño proviene muchas veces de una violencia -visible o invisible- que vive de sus padres.
Violencia es también no tener en cuenta las necesidades del otro. Y a menudo los niños nos hacen pedidos de atención y afecto que ignoramos sistematicamente…
Ellos tienen unas necesidades que no encajan en nuestro planning adulto y tratamos de acallarlas.
Pero explotan ante nuestras asombradas narices…
A mi entender, cualquier sentimiento es legítimo, solo determinadas acciones necesitan ser limitadas. Como adulto tan solo debo cuidar, asegurar, que la expresión de ese sentimiento no dañe al propio niño, o a otro ser vivo, o determinados lugares y objetos.
Pero puedo permitir que exprese su rabia si no hace… ni se hace… daño.
¡No hay nada “malo” en expresar su enojo! Y mucho menos ese niño necesita que le digamos que él es malo…
Preocupados por las apariencias, censuramos su expresión por el qué dirán…
Pero si priorizamos de nuevo otra cosa que la necesidad de aceptación y acompañamiento de ese niño, volveremos a ejercer violencia invisible para con él…
Acompañarle en esa expresión es como decirle internamente: “te escucho, te comprendo, no te juzco, te acepto a pesar de que te muestres así…”
Acompañarle es AMAR lo que nos muestra de si mismo, comprendiendo que es una demanda de Amor, que no puede expresar de otra forma.
A menudo brotan episodios de este tipo tras la llegada de un hermanito, tras un destete forzado u otro cambio vital en la familia, como el inicio en la Escuela o la vuelta al trabajo de la madre…
Algo puede haber pasado que le haya hecho dudar del Amor de sus padres.
Pero con una dosis mayor de atención, escucha a sus necesidades afectivas… vuelve la calma externa e interna del niño.
Dedicarles atención real, con disponibilidad para auparles o jugar (si es lo que nos demandan) a veces es una forma de responderles ante su duda de si les amamos.
Con respecto al tema de los miedos… y de donde pueden provenir…
Tres puntos que me gustaría destacar son: el dormir, la tele y el acompañamiento de los adultos… Pero evidentemente es un gran tema que se quedará corto en esta nota;)
  • Algo que he podido comprobar es que los niños duermen muy confiados si duermen cerquita de sus padres. Practicar el “colecho” contribuye a su sensación de bienestar y para mí tiene que ver con su necesidad básica como mamíferos de dormir en contacto con otros.
Si a veces un adulto lo pasa mal por dormir solo y le asaltan mil dudas sobre su seguridad, ¿como es que pretendemos que los niños duerman solos y tranquilos a pesar de su voluntad ?
Me doy cuenta que es un invento y un interés adultocéntrico que los niños duerman separados de sus padres. Y que es algo que forzándolo augmenta la desconfianza y el miedo en los niños.
  • Otro tema que dificulta su confianza y tranquilidad es ver en la televisión dibujos o incluso películas para las que aún no están preparados…
Por tener forma de dibujos animados no quiere decir que sea adecuado para niños.
La sociedad o quizás la humanidad, busca la dualidad en vez de la unidad… Una historia por ejemplo, explica empáticamente las razones que mueven al protagonista de la historia a hacer algo y al antagonista o malvado tan solo lo muestran como descorazonado e insensible… facilitando la separación, el juicio del niño espectador.
Esa vieja historia de la humanidad de que unos son los buenos y los otros los malos…
Los niños dentro de esta visión limitante se sienten expuestos, vulnerables y aterrados…
Pero como tienen muchas estrategias, se la pasan dibujando… o jugando a monstruos o a luchas ( o a lo que necesiten procesar y expresar fuera…) Hasta que lo elaboran y resitúan.
  • También las creencias y actitudes limitantes de los adultos que les acompañan pueden reforzar su sensación de vulnerabilidad y desconfianza ante la vida…
Por ejemplo, si yo sobreprotejo a un bebé que está explorando el mundo con su cuerpo, le ayudaré a desconfiar de sus propias habilidades… de si mismo.
A veces nuestro acompañamiento les resta poder personal en vez de potenciárselo…
Pero para acabar, aunque es importante crecer como padres y madres, me gustaría que veamos la importancia de no sentirnos culpables… De dejar también de juzgarnos… Este es un asunto sumamente importante…
Ningún niño vive lo que no necesita vivir, por resonancia, para experimentarse y crecer, para aprender a Amar y a Amarse, para ser feliz…
Así que bienvenidos sean los miedos, los conflictos o las llamadas “rabietas” (que quisiera resaltar que a menudo con esa palabra indican cierto desprecio o descrédito por parte del adulto) y digo bienvenidos pues forman parte del camino de ese niño, que necesita ser aceptado, Amado incondicionalmente, sin juicios por parte de los adultos que lo acompañan.
Gracias Sandra por tu pregunta y ojalá algo de lo escrito te resuene y sirva…
Abrazos!!!
Cristina