Aug 4

 

A veces me sorprendo escuchando en la radio o leyendo en algún medio de comunicación tan poca perspectiva crítica y constructiva hacia el mundo educativo.

Las cosas van mal y oigo que se nos reclama atornillar más a los niños, más horas en la escuela, empezar cuanto antes, que cada vez tengan menos tiempo libre… Más deberes, clases particulares…

Cuando personas con carreras universitarias no tienen trabajo ni vivienda propia, se les invita a que sigan formándose… Increíble… Nadie plantea que esta sociedad crea carriles de única dirección, como promesa de un futuro mejor, pero que una vez llegamos al final… esa promesa jamás se cumple.

Pocos apuntan que la crisis muestra claramente el engaño,  que en nuestro modelo de progreso hemos renunciado todos (niños y adultos)  a aspectos muy básicos y de vital importancia para nuestra felicidad y bienestar.

Pero nos cuesta verlo… Hemos integrado este tipo de sociedad como la única posible.

Cuando los niños dan muestras de saturación y colapso, de profundo malestar, tratamos de hacerles pasar por el aro con toda clase de herramientas a nuestro alcance: castigos, chantajes, amenazas, medicaciones… Desplegamos todo tipo de profesionales ( maestros, psicólogos, psiquiatras…) que se ponen en marcha para apuntalar este sistema y que nada cambie. Que sea el niño el que -a pesar de sus protestas- acabe adaptándose…

Pero quizás llegará el día en que los propios “profesionales” de la educación, desde su propio malestar y su profunda necesidad de coherencia, digan BASTA.

Basta de ser los apuntaladores de este sistema, los transmisores de un modelo profundamente violento con las necesidades reales de niños, jóvenes y adultos.

Basta a servir a un sistema que no está al servicio del ser humano, un sistema que bajo la falsa promesa de un futuro mejor nos pide y nos roba el presente. Un sistema que busca de nosotros que seamos productivos, pero por encima de eso: que seamos consumistas. Que nuestro profundo malestar existencial sea canalizado hacia consumos varios, que poco tienen que ver con nuestras necesidades reales. Y que nos creamos libres.

Ante esta crisis recibimos mensajes con la intención de que nos quedemos paralizados, dando las gracias por el estado del bienestar en el que vivimos…

Incluso se nos amenaza sutilmente con guerras creadas en otros países y que colateralmente sirven para que justifiquemos, desde nuestras vidas robadas, un sistema basado en el miedo y el control…

Pero afortunadamente cada vez son más las voces discordantes que se alzan por un mundo mejor. A pesar de las presiones del propio sistema,  que trata de controlar que nada cambie, a través del miedo y la desesperanza…

Hablemos, dialoguemos, abrámonos a nuevas maneras de mirar y vivir la vida. Más respetuosas y conscientes. Sin aferrarnos a lo conocido como lo único válido…

Tengamos paciencia por el camino, con nosotras y nosotros mismos, cuando a pesar de nuestras ganas de hacer las cosas de manera diferente, sigamos repitiendo lo que vivimos siendo niños… Los cambios de paradigma se van trazando lentamente a través de diversas generaciones…

Si verdaderamente queremos un cambio, necesitaremos poner mucho Amor en circulación, empezando para con nosotros mismos…

Y unámosnos, necesitaremos recordar que no estamos solas y solos en el camino…

Cristina Romero

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May 12

 

Solo soy una madre. Una madre que pudiera parecer poco influente por no ocupar un papel activo y visible dentro de esta sociedad patriarcal.

Pero sin embargo soy una mujer que conoce el gran poder del lugar que ocupo en el conjunto del que todos formamos parte.

Soy una mujer con poder (lo mismo que tú).

Soy una madre empoderada y con ganas de un mundo mejor, que ha aprendido que el poder está dentro y solo necesita ser activado desde la voluntad y la consciencia.

Consciencia de que todas las personas somos lo mismo. Todas somos uno. Nada me hace mejor que tu, tampoco peor.

Soy consciente de que cada pequeño gesto cuenta y suma por un mundo mejor (O resta, desde la irresponsabilidad)

Se también que la lucha que va dirigida contra algo, fortalece aquello contra lo cual cree ir dirigida.

Si algo no me gusta, en lugar de situarme tras pancartas “Contra” algo o negando algo, lo más efectivo para cambiarlo es poner energía solamente en lo que sí quiero. Para así amplificarlo y alimentarlo.

Por eso te recomiendo empezar por dejar de desgastarte criticando la actual situación económica, política o social.

Dedícate a Soñar un mundo mejor. Hazlo cada día. Canturréalo por los rincones… Pon tu intención y tu atención en conversaciones constructivas que aporten nuevos caminos y nuevas maneras de vivir.

Convérsalas con tus amigas, tus vecinas, con desconocidas y -sobre todo- contigo misma en tu diálogo interno.

Pero no dejes de manifestarte y ponerte en pie, sabiéndote unida al corazón de tantas otras que Sueñan contigo un mundo mejor.

Este es un momento importante de inflexión. Momento propicio para un gran cambio. Pero solo será si desde dentro de ti misma así lo decides. ¿Estás preparada?

Por alguna razón que desconoces, has elegido vivir en este momento histórico de la humanidad. No infravalores el poder de tus pequeños y grandes actos por un nuevo mundo más consciente y respetuoso.

Es momento de conectar con lo más elevado de ti misma.

Momento de elegir la Unión a “tener razón”. A cada oportunidad que se te presente esta encrucijada durante el día.

Momento de elegir la intuición y el camino del corazón en lugar de seguir alimentando la razón y la mente.

Ese otro mundo está a la vuelta de la esquina. Esperando que te remangues y me remangue dando lo mejor de nosotras mismas.

¿Lo Sueñas conmigo?