Dec 17

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Me preocupa de este mundo que no esté pensado para la infancia. Ni para las madres, ni para la vejez, ni para las personas que dejamos al margen por condiciones físicas, económicas o mentales diferentes, ni para el resto de animales.

Me preocupa que sigamos aceptando una sociedad violenta que beneficia a sólo unos cuantos y que introduce esa semilla de la violencia cada vez que nace un nuevo bebé y él y su madre son separados por protocolos y leyes, primero en el hospital y más tarde en la escuela.

Me preocupa que apoyemos y normalicemos una sociedad que nos desconecta de nosotros mismos toda una vida y nos la roba a cambio de falsas promesas futuras: ya serás feliz cuando tengas ese juguete, cuando seas mayor, cuando tengas más likes, cuando tengas una carrera, cuando tengas un máster, cuando sepas idiomas, cuando encuentres un trabajo, cuando tengas un coche, cuando tengas hijos, cuando encuentres un mejor trabajo, cuando llegue el fin de semana, cuando lleguen las vacaciones, cuando te jubiles…

Esclavos desconectados, ayudando a hacer girar un sistema que no nos sirve… que a su vez introducen tempranamente a sus propios hijos para que sirvan a ese mismo sistema.

Pero no me agobian solamente las horas que pasan pegados al ordenador, que también, creando surcos neuronales basados en recompensas, castigos, individualismo y adicción… Enganchados por falta de mejores ofertas que favorezcan el juego y la conexión reales… Me preocupa que las escuelas no están pensadas en ser habitadas por niños, ni las calles, ni las plazas, ni los parques. Aunque todos piensen que sí.

Las casas y las escuelas muy raramente son lugares para ser verdaderamente habitados y compartidos entre adultos y niños. Lugares donde cada uno pueda expresarse creativamente, donde vivir el presente apasionados.

La escuela -tal y como la conocemos- nació para adiestrar niños para este gran circo. Para parecer que son ellos los que están mal en un mundo enfermo.

Pero los niños son los más cuerdos en este mundo loco.

Y sí, siempre nos quedará volver a la Naturaleza, descalzarnos todos con humildad y reconocer que necesitamos cambiar muchas cosas aún para estar a la altura de esos árboles, esos diminutos animales y esos niños, que no tienen en sus manos la capacidad de tomar grandes
decisiones por un mundo mejor.

Cristina Romero

Oct 28

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Hoy te escribo para contarte que el hermano de sangre de El Libro Rojo de las Niñas ya ha nacido.

Es un libro contracorriente. Un libro extraño. Un viaje de regreso a lo maravilloso que eres. Un libro que te invita a respetarte, a obedecerte y a ser tú mismo (algo que nadie suele decirnos nunca). Quizás te ayude a recordar lo maravillosamente vulnerable que eres y a sanar viejas heridas.

¿Un libro para los niños?

Quizás (como el de las Niñas) mejor es un libro para estar donde haya adultos que acompañen niños, porque así ellos no llegarán a necesitarlo.

¿Qué significa en esta sociedad la masculinidad o ser niño? Si eres un niño, o alguna vez lo fuiste, El Libro Dorado de los Niños contiene palabras e imágenes que te ayudarán a recordar lo poderoso que eres, pero poderoso de una forma diferente a la que quizás te hayan contado hasta ahora…

Francis Marín (el ilustrador) y yo estamos deseando recibir vuestras primeras impresiones…

¡Las primeras palabras y las primeras fotos…!

Desde hoy viernes 28 de octubre puedes encontrarlo en la web de la Editorial Ob Stare pero también en librerías como La Casa del Llibre (para España)

Y en un tiempo, como El Libro Rojo de las Niñas, también estará disponible para México, Argentina…

¡Gracias por acogerlo y disfrutarlo tanto como yo al hacerlo!

Pronto te estoy invitando a su presentación 🙂

Abrazos y Agradecimientos

Cristina Romero