May 21

Ayer volvimos de Madrid. En un viaje repleto de Magia y sincronicidades.

Para los PRACTICANTES DE SUEÑOS que compartieron conmigo el Taller del sábado, darles de nuevo las GRACIAS y decirles que Sergio pudo llegar a casa.

Y para los que no estabais allí contaros que a última hora, en la rueda de cierre final del Taller, Sergio, que estaba sentado a mi lado cuidando de Elvis (ya de 9 meses), lanzó un alarido y cayó redondo… Con las manos en la espalda.

Por sincronicidades fue a caer de morros junto a una barrita de Arnidol, que quizás Elvis había sacado de mi bolsa. Es como una especie de barra pinta labios pero que contiene Árnica y harpagocitos y que sirve para aliviar el dolor y las contusiones de la piel.  Uso este recurso mágico con los niños a menudo. Pero hasta entonces no con Sergio. Sorprendida, pero con el mismo mimo que gasto con los niños, se la apliqué generosamente por las lumbares.

-“Parece que Sergio también quiere decir algo”- dijo una Practicante de Sueños

-“Ya no sé cómo llamar la atención”- dijo el propio Sergio, divertido, completamente espachurrado en el suelo…

Y yo que no creo en las casualidades, que siempre trato de escuchar lo que me está diciendo la Vida, vine a parar al mismo punto en el que ando últimamente dando vueltas: que en la crianza respetuosa una gran sombra es la pareja.

De hecho, es mi gran agujero negro.

La pareja como sombra porque no nos damos cuenta, ciegas muchas mujeres renacidas como madres, y ciegos muchos hombres renacidos como padres, que tendemos a desequilibrar la balanza y a descuidarnos. Ejerciendo violencia invisible para con nuestro compañero o compañera de viaje. Esa violencia que no da respuesta a las necesidades del otro.

Digo también que la pareja es mi agujero negro por ser ese aspecto de mi misma donde a menudo, por no estar ubicada en el lugar sistémico adecuado, me desvitalizo o dejo de percibir todo el torrente de energía que me corresponde.

De pequeña vi a mi madre dedicarle toda su mirada y su energía al trabajo y sobretodo a la pareja. Ella es una mujer que cuida mucho del hombre que está a su lado. Y eso es algo que de algún modo siempre me incomodó.

Ahora comprendo que algo dentro de mí hizo la lectura equivocada de esta vivencia infantil… Como si en ese sentirme fuera, yo entendiera que era cuestión de elegir: O la pareja o los hijos.

Como si no fuesen compatibles.

Y yo elegí a los hijos. Seguramente para tratar de compensar la propia vivencia infantil. Sin darme cuenta de que eso también era desequilibrio y desatención. Para con mi pareja, para conmigo que tanto me nutro de ese compartir complicidades con mi compañero de Vida e incluso para con mis hijos. Pues los hijos se nutren del Amor de sus padres. De ahí provienen y esa es la matriz que más les nutre.

Los niños me necesitan. Pero me necesitan feliz, nutrida, disponible y presente.

Yo sé cuanto tiene que ver Sergio en que yo me encuentre así.

Desde el Amor compartido con mi pareja, yo surjo nutrida y capaz de ofrecer lo mejor de mi misma a mis hijos y al mundo. Y no hablo solamente del acto sexual, hablo de cómo me nutre cada instante de unión con forma de conversaciones, miradas, bromas, besos o abrazos en el día a día.

Sergio es mi mejor amigo, quien mejor me conoce y con quien más yo misma me siento.

Pero también es quien a menudo dejo para el cuarto puesto en el ranquing…

Es cierto que tampoco dispongo de mucho tiempo para mi misma y que además procuro atender las necesidades de mis tres hijos pequeños… Pero yo siento que hay algo desajustado, dentro de mí. Quizás simplemente la mirada.

Tan pegada a mis hijos, necesito caminar un paso hacia atrás para poder incluir a mi compañero –además de a mis hijos- en mi mirada. Y me da a mí que ese re enfoque también beneficiará a mis hijos.

En las parejas que tienen hijos y que el apego madre-bebé es visto como un mero obstáculo a saltar, donde se da importancia tempranamente a recuperar el tiempo en pareja, se tiende a desatender las necesidades de los niños a favor de las del padre. En la sombra está esa violencia ante las necesidades infantiles.

Pero en la crianza con apego a veces se tarda tanto en volver la mirada a la pareja, que cuando se mira puede que se esté ya tan lejos y desvitalizados…

La pareja, tras la llegada de los hijos necesita reconstruirse. Y necesita ser considerada como valiosa y Sagrada. El Amor de la pareja es la fuente que da de beber a toda la familia.

Yo no lo viví así de niña, porque mi sensación era que mis padres se miraban tan de cerca que en su perspectiva yo no estaba incluida…

Ayer de nuevo Sergio y su dolor de espalda me hicieron caer en la cuenta de que aún necesito seguir reajustándome… No es fácil, sin demasiados referentes a los que agarrarme… Pero ahora siento claramente que es vital y prioritario.

A Sergio le dolió la espalada en medio de un Taller que yo ofrecía sobre vivir y llevar a la práctica aquello que anhelamos. Simbólicamente la espalda está relacionada con los apoyos.

Entre las muchas cosas que me dijo esta experiencia, surgió esta gran pregunta: ¿Apoyo a mi pareja para que viva sus Sueños?

Titubeé mentalmente.

Cuando llegue a viejita y esté al lado de Sergio quiero poder responder claramente que sí, que estuve a su lado todo este tiempo para contribuir a su felicidad, para apoyarle en vivir todo aquello para lo que ha venido a brillar en este mundo… Sea eso lo que sea.

Apoyándole en SUS Sueños, en los que tienen que ver con él y con lo que le hace vivir pleno y satisfecho.

Si me hubiera hecho la pregunta: ¿Apoyo a mis hijos para que vivan sus Sueños? La respuesta afirmativa brotaría con más facilidad…

Ese respeto, esa libertad y esa confianza por la Vida de mis hijos, a menudo se transforma en control cuando me dirijo a su padre…

Esa es mi incoherencia. La parte de mí que necesita transformarse. El lugar donde el Amor pequeño necesita expandirse y convertirse en un Amor grande, incondicional. Amando de veras lo que el otro ES y me muestra. Pues aunque no tengo dudas de lo muchísimo que quiero a mi pareja, podría asemejarlo a ese querer a los hijos que recorta sus alas en lugar de animarles a desplegarlas…

Aquí está mi gran tarea. Y lo curioso del caso es que elegí nacer de una maravillosa mujer de quien tengo mucho que aprender de su entrega y disponibilidad para con su pareja.

Pero como todo siempre guarda su perfección, agradezco las elecciones que tomé hasta ahora en mi camino. De nada me arrepiento. La Vida son experiencias cosidas a una y yo no quisiera recortar ninguna. Tan solo me digo que ahora llega el tiempo de extender mi mano y cogerme a la mano de mi compañero de Vida. Ese con quien hace justo una semana celebramos 18 años juntos (más tiempo juntos que solos en nuestras Vidas). De su mano, que es lo que me pide el corazón y el cuerpo, si me paro a escucharlos…

Se me ocurrió así también, que de vez en cuando, en este Despertar en la Luz Cuidando del Alma Infantil podría dedicarle palabras y energía también a la pareja. A la importancia de escuchar y atender las necesidades de otro adulto… No solamente las de los niños.

Y por supuesto también – para equilibrar toda la balanza- escribir y poner energía al Cuidado de quien Cuida. A ese Amor y ese respeto por una misma… Ese dar valor e importancia a los propios Sueños…

Tengo en mi bolsillo la barrita de Arnidol y me gusta imaginarla como una extensión de mi cuidado, disponible para acompañar a toda la familia (aunque en un principio la compré pensando solamente en los pequeños).

Sergio estará tres días de reposo en la cama. El médico se lo ha recomendado esta mañana. Y yo por mi parte voy a tomármelo como una gran oportunidad que me regala la Vida para cuidarle.

¡Abrazos y GRACIAS por leerme! (A mi me hace tanto bien escribir…)

Apr 7

Si, yo me siento una mamá bloguera…

Escribir me ha nutrido desde niña. Escribía cartas a mis amigos con placer e ilusión. También recuerdo premios en concursos sobre cuentos en el colegio o sobre poesía en el instituto ¡Y  un 10 en el examen de selectividad de comentario de texto!

Soñaba con ser escritora.

Escribía hacia afuera, pero también hacia adentro en diarios íntimos cerrados con candado…

Escribir me reconectaba conmigo misma, me servía para hacer balance de lo vivido y recolocarlo por dentro. Recuerdo con emoción lo mucho que me sirvieron las cartas interminables que escribí a mi padre tras su muerte… Pero al acabar esas cartas dejé de escribir. Aún no sé muy bien porqué…

Pasé así muchos años. Alejando mi corazón de la escritura.

No fue hasta el nacimiento de mi segundo hijo Teo que volví a escuchar esa poderosa llamada dentro de mí. Y me dio tan fuerte que me despertaba tras darle el pecho a horas en las que ya todos dormían con la necesidad imperiosa de escribir y escribir.

Escribir me recargaba de energía y se convertía en alimento para mi espíritu. Así nació el Pintará los soles, un librito por el que siento un gran respeto y cariño y que agradezco al Universo que me lo regalara, pues sin dudarlo fue escrito para que yo  lo leyera primero.

Luego fue que sentí la necesidad de regalarlo y difundir su mensaje de Amor por los confines del Planeta. Así fue como nacieron la página web Despertar en la Luz y la página de Facebook Cuidando del Alma Infantil.

Me construí un lugar en la red casi sin medios gracias a la ayuda de mi amiga del Alma Mónica de Tu Ya eres Feliz, con gran experiencia ya por aquel entonces en páginas web.

Y entonces recibí uno de los grandes regalos del libro… Gracias a la idea  de poder acompañar al Pintará los soles en su viaje por la red, resultó que quien fue  más acompañada por la red fui yo misma… Conocí y me sumé a un gran número de mujeres, muchas de ellas madres, que desde sus espacios virtuales me abrían sus puertas, a mí,  al mundo.

A falta de tribu real, me convertí en mamá bloguera y me uní a la Tribu virtual.

Qué gran regalo crear una casa virtual en la red y abrir tus puertas para que otras madres se sienten cómodamente a leerte por dentro, cuando les vaya mejor, cuando lo necesiten. Tu casa siempre estará disponible para acogerlas.

Y claro, tú también encontrarás refugio en hermosos lugares web, a los que puedes llegar incluso desde tu cama, entre sueño y sueño de tus hijos, cuando más lo necesites.

Hoy Vivian, de Nace una Mamá, hermana de Tribu en el libro Una Nueva Maternidad – Reflexiones de mujeres en la Red, (editorial Ob Stare) del cual somos co-autoras junto a 13 mujeres blogueras más, me ha presentado esta hermosa iniciativa, que he pensado que quizás te gustaría…

Curso online Conviértete en una Mamá Bloguera

Si te animas a crear tu casa en la red, no dudes en invitarme, me encantará conocerte de tan cerca…

Por el momento, si lo deseas, puedes ver un vídeo explicativo en Youtube a modo de clara explicación de lo que encontrarás en el curso!

Youtube

Abrazos

Cristina

Mar 14

La maternidad (como la paternidad) es un billete de vuelta a casa, a esa casa en la que aún viven tus padres de cuando eras niña y que siempre está dentro de ti. Allí encontrarás a tu Niña interior.
Puedes decidir no usar esta oportunidad para Sanarla y Sanarte. Pero tu hijo te invita incansable a realizar ese viaje de vuelta. A Sanar a través de ese nutrirle y amarle.
A veces rehúyes toda una vida ese reencuentro. Te parece demasiado doloroso.
Intuyes que tu Niña Interior sigue ahí, dolida y magullada desde hace tanto tiempo… Enfadada o triste por lo que anheló y nunca recibió.
Aún ahora te acompaña esa duda… ¿merecías o no ese Amor?
Estamos en un mundo pensado y diseñado desde un lugar muy alejado de las verdaderas necesidades infantiles.
De adultos vivimos toda una vida de desconexión con nuestros verdaderos anhelos. Así nos han contado y mostrado que era el mejor camino.
Y de repente la llegada de nuestro hijo, te permite descubrirte como no te conocías.
Descubres ante el llanto o la gran demanda de ese bebé, tan conectado con sus propias necesidades, unas enormes ganas de salir huyendo. O de acallar también sus necesidades…
Crees que no puedes satisfacerlo ni escuchar su dolor… pues te lleva al tuyo propio, al de esa bebé que no recibió todo lo que necesitaba, que la auparan y amamantaran cuanto necesitaba.
Te dices que no puedes. Estás tan tentada a decirle que pare, que eres incapaz de darle lo que te pide…
Tranquila, elijas lo que elijas no es bueno ni malo, es tan sólo experiencia en el camino de la Vida.
Pero si te quedas, si decides sostener y nutrir a ese ser, respetarlo y amarlo sin condiciones, aún apoyándote en tu propia historia como niña… descubrirás en ti todo el potencial nutritivo del universo.
Y puede que por el camino conectes de nuevo con tus verdaderos deseos y necesidades… Y puedas así reenfocarte hacia el verdadero camino de tu Alma.
Quiero compartir contigo que existe la posibilidad en ese proceso (como yo misma creí) de que decidas hacer las cosas “mejor” que tu madre… que te propongas ser “mejor” madre que la tuya…
Pero quiero contarte que ese pensamiento no puede crear raíz en este universo. Ninguna experiencia puede ser comparada con otra y menos en términos de mejor o peor.
Claro que viniste con todas las herramientas para hacer frente a cualquier reto de amor que te propongas, por imposible que parezca. Pero es desde la comprensión y el agradecimiento por las vivencias que nos preceden, que podemos recuperar toda nuestra luz y nuestro potencial.
Y así, gracias a la maternidad, un maravilloso día, a través de tus aparentes errores e incoherencias, comprendes que tu madre también hizo las cosas de la mejor manera que supo y que pudo.
Puedes abrirte al fin -lejos de juicios- a comprender y abrazar esa manera peculiar y única de amarte y acompañarte, que está tan ligada a su vez a como tu misma madre fue acompañada.
Tu hijo no espera que seas una madre perfecta, ya sabe que lo eres.
Espera que lo ames y te ames sin condiciones. También espera que con su amor por la abuela, sepas abrirte a amarla con un amor grande de nuevo.
Tu hijo te lleva con su manita amorosa a viajar de nuevo hacia tu hogar, a sentirte en paz con todo lo que allí viviste. A comprenderlo y abrazarte. Sólo así podrás Sanarte y comprender que no hay nada que culpar, tampoco que perdonar, a los seres que te acompañaron en el camino.
Tu Niña Interior necesita que al volver a casa hagas las paces con tu mundo, que la abraces y la nutras a ella con todo tu amor y tu confianza en la vida. Está agradecida a tu hijo por la oportunidad de Sanación que os regala con su llegada.