Nov 18

 

Esa es la frase que me ha rondado en la cabeza estos días cada vez que me volvía la idea de sentarme a escribir sobre la violencia de los últimos días en Francia y luego en Siria.

 

Ésta es la frase que me tenía quieta, silenciosa, bloqueada, en alguna parte de mi misma.

 

Pero ya basta, sí que es mi tema.

 

Y el tuyo.

 

Mi manera de compartir con los demás siempre ha sido la escritura, desde niña. Así que es mi recurso. Mi grano de arena en este mundo que es el mío y es el tuyo.

 

Si los hombres que gobiernan nuestro mundo fuesen sinceros, reconocerían que ganan mucho generando guerras.

 

Si los hombres que gobiernan nuestro mundo fuesen sinceros, reconocerían que ellos mismos mueven los hilos para que tengamos miedo.

 

El miedo (nuestro) ayuda a dejarnos controlar y someter.

 

No, no me pondré una bandera en mi perfil. No una que excluya. No una a la que le duelan más los muertos de cerca que los de lejos.

 

Han seguido habiendo atentados y muertos (con la excusa de la guerra) bajo banderas occidentales desde que nací, todos los días de mi vida.

 

Y ya está bien de escandalizarnos solamente si son de Europa, o América, o de occidente.

 

Cada vez que te sientes muy identificado con una bandera, con una cultura, con una opción política, por polaridad te alejas del resto.

 

Por un tiempo, prefiero un mundo sin banderas, donde todos quepamos.

 

Sí, no vaya a ofenderse nadie. No quiero bandera alguna.

 

No nos engañemos, necesitamos banderas porque esta sociedad capitalista nos las ha cambiado por la Tribu.

Como seres humanos tenemos una fuerte necesidad de pertenencia a un grupo social o comunidad.

 

En un mundo de paz no hay banderas, estoy segura (aunque no haya visitado jamás lugar así).

 

Pero en éste todos hemos crecido agarrándonos a una ( o más…)

Banderas que nos identifican y nos muestran como diferentes al otro.

 

Lo diferente, lo que no conoces puede resultarte alarmante, peligroso, pero es tan sólo por eso, porque no lo conoces.

 

Si pasáramos un tiempo conviviendo en las casas de “esos” que nos parecen tan diferentes, descubriríamos que sufren y se emocionan por las mismas cosas que tú y que yo.

 

En realidad todos somos más iguales de lo que nos pensamos. Y a su vez somos únicos.

 

Quienes crearon esta organización del poder, en manos de unos pocos, están encantados con enfrentarnos, ganar dinero, ganar control y más poder.

 

“Divide y vencerás”

 

Nos dan una bandera desde pequeñitos y sin saberlo, entramos en el juego del poder y la violencia.

 

¿Recuerdas el juego del RISK? Muchos hombres siguen jugando a dividir la Tierra en trozos, crear empresas de armas, vender armas, saquear pueblos, invertir y gestionar luego en esas tierras devastadas.

 

Ellos nos hablan de solidaridad, cuando en realidad buscan ganar mano de obra barata con esos refugiados, que huyen de los países en los que crearon guerras. Y a su vez nos podrán seguir recortando beneficios sociales al resto de habitantes de los países occidentales de clase media y baja.

 

Mientras tanto nos creemos en el bando correcto, en el civilizado, en el menos violento, el más democrático…

 

Y tenemos miedo, y enviamos wassaps a nuestra familia alertando de atentados inminentes (anoche recibí uno de mi tía).

 

El poder sigue estando en el pueblo. En ti y en mi. Tan solo hace falta que de una vez digamos -juntos- basta.

 

Pero no un basta pequeño.

 

Un BASTA en grande.

Si a los niños del ahora les explicásemos que en realidad las guerras se organizan por intereses económicos o estratégicos pero nunca porque quienes habitan esos pueblos sean “los malos”. Entenderían que de quienes tienen que fiarse menos es de los que nos gobiernen y no de las personas de los países de oriente.

 

Si a los niños y niñas del ahora les explicásemos que quienes nos atacan están manipulados por quienes nos gobiernan, entenderían que necesitamos repensar esta manera de hacer sociedad que tenemos ahora.

 

El capitalismo es una mentira. No estamos es una sociedad justa ni empática con las necesidades infantiles ni humanas.

 

Si a los niños y niñas de ahora les explicásemos que estamos así de mal organizados pero que necesitamos otra manera que de veras cuide de nosotros y del planeta, quizás ellos serán hombres y mujeres sin banderas.

 

Cristina Romero

PD: Aunque es incómodo, quizás te interese este enlace a un vídeo de Pipe Díaz titulado “Las guerras son suyas, los muertos son nuestros”

Jun 29

Ilustración de Colecho para el Dia Mundial del Sueño Feliz creada por Amor Maternal

Hoy 29 de junio se celebra el Día mundial del Sueño Feliz y con esta nota me sumo a una importante revolución a favor del colecho (dícese de dormir junto a nuestros hijos).

Escribo estas palabras desde nuestra cama familiar y me dan ganas de hacerles una foto a mis tres hijos y a mi compañero que duermen felizmente todos juntos para ilustrar sin necesidad de palabras los grandes beneficios del colecho…

Sí, dormimos los cinco en la misma cama. Cada noche, desde siempre.

Bueno desde hace ya casi siete años  (los años de mi hijo mayor Pau), que primero éramos dos, pero desde la primera noche de vida de cada uno de mis hijos, la hemos dormido juntos.

Dormir con mis hijos es un acto de afectividad natural que brotó desde la confianza más absoluta en que eso era lo que necesitaban ellos y necesitaba yo para poder descansar tranquilos y confiadamente… Sabiéndonos cerca.

Dormir con mis hijos también es un acto casero y silencioso pero muy revolucionario a favor de un mundo mejor, más amoroso, confiable y feliz.

Menos violento…

Pues algo dentro de mí sabía como profundamente violento ese adiestramiento infantil que obliga a dormir solo, desconsolado y aterrado que promueve Estivill en sus libros…

Imagen "Somos mamíferos: los mamíferos duermen en manada"

Y para sumarme a la gran y poderosa iniciativa de madres y padres que en el día de hoy quieren revolucionar las redes sociales, pero especialmente twitter con el hashtag #DesmontandoaEstivill, me gustaría sumarme con unas palabras del libro Pintará los soles de su camino” (Editorial Círculo Rojo):

Actualmente, la Sociedad se cree muy sabia al adiestrar a los bebés…

Se le da la leche sólo cada tres horas, aunque la pida antes o no la
quiera aún.

Se le deja dormir solo, aunque reclame, como todo mamífero, contacto
cercano.

Se le deja llorar en el cochecito o la cunita, sin cogerle en brazos
hasta que acalla cansado su voz.

Ese Ser hermoso, aprende tempranamente que debe acallar sus necesidades y su poderosa voz interior… Pero un bebé recién nacido es muy sabio.

Acaba de nacer e instantes después es capaz de trepar hasta el pezón de su
madre que lo sostiene amorosamente sobre ella misma.

También sabe desde el primer momento administrar sabiamente la leche de los pechos de su madre, de tal manera que se nutra tal y como necesita: sabe si
necesita succionar de uno y del otro, o sólo de un pecho, en función de si
necesita más o menos alimento graso, o más líquido si acaso sólo tienen sed.
Podemos confiar en su instinto sin necesidad de encarrilarle.

La lactancia natural “a demanda” ayuda a conservar la confianza del bebé en
sí mismo, en su madre y en la Vida.

Viene a esta Tierra, a este plano material de la existencia, con la clara
necesidad de seguir su crecimiento bien pegadito al cuerpo de la madre. Es
ella quien dispone de todo lo que necesita y es el propio bebé quien sabe
qué es lo que necesita.

Los bebés vienen con un manual de instrucciones que ellos mismos saben leer
perfectamente. Por nuestra parte, necesi­tamos abrirnos a la Escucha
verdadera.

Los bebés merecen un Gran Respeto.

Los bebés están más conectados que muchos adultos con su propio saber.

Puedes ver en su cuerpo inquieto si necesita más movimiento, si algo le
incomoda… Puedes ver en sus ojos, en sus sonrisas, en sus balbuceos si
está contento…

Cuando un bebé llora, qué importante es que su madre o quien lo materne deje lo que está haciendo (si es posible) y le atienda. Así le muestra y le
recuerda que es importante, que es Sagrado
. Al acer­cárselo y susurrarle
empáticamente palabras como: “sí, dime, estoy aquí, cuéntame…” un bebé se
sabe escuchado. En cambio, se siente acallado, limitado, si escucha:
“shhh…, ya está, no llores más…”

Actualmente las mujeres son educadas y condicionadas desde niñas para negar su verdadero e importante papel en el cuidado del Alma humana.

Vivimos en una Sociedad masculina, regida por el hemisferio iz­quierdo del
cerebro. Ese hemisferio es conocido como masculino o “yang”. Desde esa zona observamos las cosas analíticamente, matemáticamente, clasificadamente, con poca implicación emo­cional e intuitiva.

La mente racional todo lo organiza y ubica con cierto des­apego…

Fuimos educadas, a través de siglos de historia, para negar nuestro apego
por los hijos, para desobedecer nuestra sabiduría intuitiva de lo que
realmente nos conviene y para depender de lo que otros digan sobre nosotras
mismas.

Hemos cocreado una Sociedad desnaturalizada, donde los niños estorban hasta que se convierten en adultos productivos, donde las mujeres no pueden
permitirse la crianza desde el corazón, pues lo que impera es que se
desapeguen de su cría lo antes po­sible y retomen cuanto antes su rol social
esperado y respetado.

Existen infinidad de teorías que te ayudarán a justificar el dolor que
sientes al alejarte de tu bebé, al cortar el hilo que os une y que te
ayudarán a volver al sistema, anestesiada. Para que nada  nos duela, ni nos
planteemos demasiadas cosas establecidas.

Encontrarás justificaciones para educar y modelar a un bebé y alejarlo de
sus necesidades afectivas y espirituales.

Existen infinidad de libros y teorías sobre “cómo hacer que tus hijos hagan
lo que tú quieres”. Libros sobre cómo hacer que los niños no molesten en el
mundo adulto.

Quizás ya descubriste que ese mundo adulto que te rodea tam­poco ayuda a la
felicidad de esos hombres y mujeres que lo de­fienden y se resisten a
cambiarlo.

Y no hablo de utopías. Aunque se quedará en eso si tu así lo de­cides para ti.

 Seguirá en cada mujer que lea este libro, el poder de tomar este mensaje
como el inicio de una auténtica transformación que cons­truya el mundo que
sueña, o bien aparcarlo y seguir recortando sus propias alas y las de sus
hijos.

Este capítulo lo dedico especialmente a nosotras, a las mujeres, porque yo
misma soy mujer y os lo debo, me lo debo. Ya es tiempo de honrar mi
feminidad y la tuya.

No te estoy hablando de feminismo si lo entiendes como sepa­ratismo.

Te hablo de reconectarte con lo que eres para poder así abrazar a lo que no eres, a lo diferente a ti, pues desde esa conexión con­tigo misma observarás
que en realidad nada está separado de ti y nada deja de ser una expresión de
ti misma.

Te animo a despertar a la Mujer Consciente que eres.

Escribo también para decirte que la leche de fórmula (que pro­viene de otra
especie) ni se ha diseñado, ni evoluciona continúa y especialmente para el
bebé que habita tu vientre. La que brota de tus pechos sí.

Escribo para decirte que en ti hay tanta leche y tanto Amor como tus hijos
necesiten.

Que el lugar más beneficioso para tus crías de mamífero humano no son las
cunas ni los carritos que lo aíslan de la energía de otro Ser. Lo es el
cuerpo a cuerpo, la proximidad con su madre o la persona que lo materna…

La Sociedad trata de convencernos y convencer a los bebés de que todos los
sucedáneos y consoladores son adecuados. Creemos que nos ayudan a
sobrellevar la maternidad y no nos damos cuenta de que nos la estamos
perdiendo.

Me parece importante saber que no estamos solas, que también contamos con la ayuda de otras mujeres y de otros hombres en el camino. Y que si nos
perdemos, nuestros hijos también se pierden…”

 

Ilustración de colecho realizada por César Caballud para el libro Pintará los soles de su camino

Gracias desde aquí a todas las personas que apoyan esta gran causa, sabiendo la importancia y trascendencia del colecho por un mundo más amoroso.

#DesmontandoaEstivill

Cristina Romero




Dec 1
“Hola Cristina…. como se que a veces escribes en el fb o en tu blog algunas notas era por si algún día podías tratar más a fondo el tema de las rabietas y conflictos y de los niños con sentimientos de miedo, con sensaciones de miedo..es decir, temerosos un poco ante la vida, los cambios etc…….de donde puede provenir esa sensación que en algunos niños es muy acusada….gracias mil…..besos de colores♥♥”
Los niños manifiestan la rabia o expresan ira y los adultos muchas veces queremos acallarles o pararles, rechazando a los niños, criticándolos o presionándolos con argucias adultas… “ui, que malo”, “que feo te pones cuando lloras”, “si sigues así no te compraré tal cosa o no te llevaré a tal lugar…”
Solemos poner el foco, nuestra atención, en lo que nos disgusta de lo que sucede y no vamos más allá en atender qué pasa en el interior de ese ser que necesita expresar tanta furia…
Nos importa cómo lograr que no muestre ira, pero no queremos mirar de donde viene…
Muy a menudo, la mayoría de las veces, tras un acto de violencia de un niño… hay un pedido de amor escondido.
Grito, pataleo, muerdo, pero lo que necesito es decirte que necesito sentirme aceptado, amado incondicionalmente, que necesito nutrirme de tu presencia y de tu disponibilidad…
A veces, necesitan mostrarnos a gritos lo que está sucediendo en su interior, su tristeza, su necesidad de afecto…
SU DOLOR
En realidad esa violencia que expresa el niño proviene muchas veces de una violencia -visible o invisible- que vive de sus padres.
Violencia es también no tener en cuenta las necesidades del otro. Y a menudo los niños nos hacen pedidos de atención y afecto que ignoramos sistematicamente…
Ellos tienen unas necesidades que no encajan en nuestro planning adulto y tratamos de acallarlas.
Pero explotan ante nuestras asombradas narices…
A mi entender, cualquier sentimiento es legítimo, solo determinadas acciones necesitan ser limitadas. Como adulto tan solo debo cuidar, asegurar, que la expresión de ese sentimiento no dañe al propio niño, o a otro ser vivo, o determinados lugares y objetos.
Pero puedo permitir que exprese su rabia si no hace… ni se hace… daño.
¡No hay nada “malo” en expresar su enojo! Y mucho menos ese niño necesita que le digamos que él es malo…
Preocupados por las apariencias, censuramos su expresión por el qué dirán…
Pero si priorizamos de nuevo otra cosa que la necesidad de aceptación y acompañamiento de ese niño, volveremos a ejercer violencia invisible para con él…
Acompañarle en esa expresión es como decirle internamente: “te escucho, te comprendo, no te juzco, te acepto a pesar de que te muestres así…”
Acompañarle es AMAR lo que nos muestra de si mismo, comprendiendo que es una demanda de Amor, que no puede expresar de otra forma.
A menudo brotan episodios de este tipo tras la llegada de un hermanito, tras un destete forzado u otro cambio vital en la familia, como el inicio en la Escuela o la vuelta al trabajo de la madre…
Algo puede haber pasado que le haya hecho dudar del Amor de sus padres.
Pero con una dosis mayor de atención, escucha a sus necesidades afectivas… vuelve la calma externa e interna del niño.
Dedicarles atención real, con disponibilidad para auparles o jugar (si es lo que nos demandan) a veces es una forma de responderles ante su duda de si les amamos.
Con respecto al tema de los miedos… y de donde pueden provenir…
Tres puntos que me gustaría destacar son: el dormir, la tele y el acompañamiento de los adultos… Pero evidentemente es un gran tema que se quedará corto en esta nota;)
  • Algo que he podido comprobar es que los niños duermen muy confiados si duermen cerquita de sus padres. Practicar el “colecho” contribuye a su sensación de bienestar y para mí tiene que ver con su necesidad básica como mamíferos de dormir en contacto con otros.
Si a veces un adulto lo pasa mal por dormir solo y le asaltan mil dudas sobre su seguridad, ¿como es que pretendemos que los niños duerman solos y tranquilos a pesar de su voluntad ?
Me doy cuenta que es un invento y un interés adultocéntrico que los niños duerman separados de sus padres. Y que es algo que forzándolo augmenta la desconfianza y el miedo en los niños.
  • Otro tema que dificulta su confianza y tranquilidad es ver en la televisión dibujos o incluso películas para las que aún no están preparados…
Por tener forma de dibujos animados no quiere decir que sea adecuado para niños.
La sociedad o quizás la humanidad, busca la dualidad en vez de la unidad… Una historia por ejemplo, explica empáticamente las razones que mueven al protagonista de la historia a hacer algo y al antagonista o malvado tan solo lo muestran como descorazonado e insensible… facilitando la separación, el juicio del niño espectador.
Esa vieja historia de la humanidad de que unos son los buenos y los otros los malos…
Los niños dentro de esta visión limitante se sienten expuestos, vulnerables y aterrados…
Pero como tienen muchas estrategias, se la pasan dibujando… o jugando a monstruos o a luchas ( o a lo que necesiten procesar y expresar fuera…) Hasta que lo elaboran y resitúan.
  • También las creencias y actitudes limitantes de los adultos que les acompañan pueden reforzar su sensación de vulnerabilidad y desconfianza ante la vida…
Por ejemplo, si yo sobreprotejo a un bebé que está explorando el mundo con su cuerpo, le ayudaré a desconfiar de sus propias habilidades… de si mismo.
A veces nuestro acompañamiento les resta poder personal en vez de potenciárselo…
Pero para acabar, aunque es importante crecer como padres y madres, me gustaría que veamos la importancia de no sentirnos culpables… De dejar también de juzgarnos… Este es un asunto sumamente importante…
Ningún niño vive lo que no necesita vivir, por resonancia, para experimentarse y crecer, para aprender a Amar y a Amarse, para ser feliz…
Así que bienvenidos sean los miedos, los conflictos o las llamadas “rabietas” (que quisiera resaltar que a menudo con esa palabra indican cierto desprecio o descrédito por parte del adulto) y digo bienvenidos pues forman parte del camino de ese niño, que necesita ser aceptado, Amado incondicionalmente, sin juicios por parte de los adultos que lo acompañan.
Gracias Sandra por tu pregunta y ojalá algo de lo escrito te resuene y sirva…
Abrazos!!!
Cristina