Dec 6

Recuerdo que una noche mientras escribía el “Pintará los soles” me quedé dormida en el sofá con el ordenador a media frase y tuve un sueño muy especial…

Yo era un dragón volador, blanco y con larga cola, que estaba también en el mismo sofá y me iba volando por el pasillo hacia la cama…

Sentí claramente un gran poder, una gran fuerza vital, una inmensa alegría…

Al llegar volando a la cama vi a mi compañero Sergio y a mis dos hijos dormidos felizmente en la cama familiar…

Fue un sueño fugaz como una estrella, pero tan real que me desperté bañada en sudor y con una energía y una alegría infinitas.

La sonrisa de aquel dragón permaneció dentro de mí por largo tiempo… y me dejó el recuerdo vibrante de su poder…

El mismo poder que habita en todo ser humano que  llega a este mundo… Y que puede que inmerso en este entorno y  este sistema acabe por olvidar… (a veces desde las primeras experiencias vitales)

Dentro de este sistema hostil se encuentra el actual modelo de Escuela tal y como la conocemos…

Y quizás pienses que no existe otra forma de “educar”… Pero de veras… ¡Existen otras experiencias, otros caminos… para acompañar en plenitud a la infancia..!

Y es mi intención compartir esa otra mirada contigo, desde mi nuevo libro:

Imagen de la portada del libro "Una rEVOLución en la escuela - Despetando al Dragón Dormido" "

Un libro para toda aquella persona que acompaña a la infancia… para recordar  a cada oveja su gran poder como Dragón… (Si el entorno y el Sistema le han hecho olvidar)

El libro ya está disponible en pre venta desde la web de la Editorial OB STARE

Y desde la página del libro en facebook te invito al sorteo de dos ejemplares:)

Es mi deseo que este libro contribuya al cambio que ya está latente y que nuestros niños tanto necesitan… (y que como adultos que les acompañamos  anhelamos tan profundamente…)

Es tiempo de revoluciones… internas y externas… Y la Escuela, inmersa en el Sistema Educativo actual, está haciendo la suya… Desde cada niñ@, desde cada maestr@, desde cada padre, desde cada madre…

¡Gracias por tu propia rEVOLución!

Aquí te dejo la CONTRAPORTADA, el Indice y el Primer Capítulo:

Contraportada del libro “Una Revolución en la Escuela”

ÍNDICE
Introducción
Interrogantes y peticiones infantiles antes de entrar en la escuela
Capítulo 1: El programa de aprendizaje interno
Capítulo 2: Aprender desligado de enseñar
Capítulo 3: La libertad de aprendizaje
Capítulo 4: Una mirada histórica
Capítulo 5: El Amor en la escuela
Capítulo 6: El lugar de la familia
Capítulo 7: De maestros a acompañantes
Capítulo 8: Los dragones dormidos
Capítulo 9: Sobre estrategias escolares invisibles adormilantes
Capítulo 10: El despertar
Capítulo 11: Qué esperar de un Dragón

Capítulo 1: El programa de aprendizaje interno

Lo único que interfiere en mi aprendizaje
es mi Educación, Albert Einstein.
Los adultos estamos tan acostumbrados a dirigir y guiar a los niños que incluso creemos que les estamos ayudando. Con toda la buena intención, buscamos cómo rellenarles su día a día con nuestras propuestas y actividades de lo más interesantes y estimulantes para que no se aburran, para que aprendan mucho, para que tengan una buena educación…
Desconocemos que les estamos distrayendo y alejando de su propio programa interno de aprendizaje. Y que cada vez esperarán más que les entretenga desde afuera en lugar de conectar con su escucha interna. Pero los niños vienen capacitados para guiar óptimamente su aprendizaje desde adentro. Si los adultos que los acompañamos así se lo permitimos…
Cuando un niño empieza a ser guiado en lo que «le conviene» aprender, pospone su propio programa interno de aprendizaje y delega el desarrollo de su potencial de su plan de ruta en manos de los adultos. Los adultos se convierten entonces en «quienes saben», y tienen la responsabilidad sobre el propio aprendizaje.
Un niño que desde siempre ha sido respetado en su libertad de aprendizaje es sencillamente capaz de escucharse y seguir los dictados de su corazón. Cuando un niño ha sido continuamente motivado desde el exterior, dirigido desde afuera, aprende a acallar su corazón y esperar indicaciones ajenas.
Pero eso sucede desde la desconfianza de los adultos, según los cuales los niños vienen a perder su tiempo jugando y haciendo cosas que no les convienen. Como si jugar no se correspondiese con un sofisticado mecanismo evolutivo desarrollado por nuestra especie que permite elaborar y comprender el mundo de una manera sencilla y fascinante para los niños…
Los adultos, desde los despachos, elaboramos «currículums» y «programaciones» y pensamos «qué, cómo y cuándo» tenemos que «enseñar» a los niños para que aprendan. Creemos que si no decidimos todo eso, los niños no aprenderán «lo que tienen que aprender».
Nuestras intervenciones educativas están basadas en la desconfianza o el miedo: hacia los niños, hacia nosotros, hacia la vida. El Sistema Educativo que conocemos es un modelo que en su esencia desconfía de la humanidad y de su capacidad de aprendizaje. Es un sistema que limita, modela, dirige, estira y recorta a los niños.
Los adultos dirigimos y pretendemos controlar la vida de los más pequeños. Les decimos qué hacer, qué aprender, por una inconsciente falta de respeto a ellos, a la humanidad, a la vida.
Desvalorizamos todo el gran potencial que llevan dentro para construirse a sí mismos. Desconocemos u olvidamos que cada ser humano dispone de un programa de aprendizaje propio, interno, valioso, único, vivo, legítimo… que necesita ser protegido. Estamos demasiado ocupados y preocupados con nuestros propios objetivos y proyectos para los niños como para permitir y concebir que existan los suyos. Y mucho menos que sus propios deseos o inquietudes sean más adecuados que los que podamos proponerles nosotros…
Pero vayamos poco a poco…
¿Qué es aprender?

¡Gracias y feliz lectura!

Cristina Romero

Nov 12

A veces es difícil estar junto a nuestros hijos con la receptividad y la escucha del que simplemente acompaña, sin pasarnos el rato dirigiendo sus intereses o atiborrándoles de explicaciones que no pueden digerir y que ni siquiera se ajustan a lo que preguntaron.
Cuando un niño desde siempre ha sido respetado, es sencillamente capaz de escucharse y seguir los dictados de su corazón. Cuando un niño ha sido manipulado, chantajeado, dirigido desde afuera… aprende a acallar su corazón y esperar indicaciones desde afuera.
Un bebé tratado sin respeto por sus propios intereses, como por ejemplo cuando los adultos corregían o limitaban sus movimientos al aprender a desplazarse a su ritmo y según su propio interés… va aprendiendo que no es del todo responsabilidad suya el lograr un desarrollo óptimo motriz, y que no se confía en sus propias habilidades…
Cuando más tarde ese niñito empieza a ser guiado verbalmente en lo que “le conviene” aprender, pospone de nuevo su propio programa interno de aprendizaje, y delega el desarrollo de su potencial, de su plan de ruta, en manos de los adultos…
Los adultos se convierten en “quienes saben” y tienen la responsabilidad sobre el propio aprendizaje…
Pero esa idea parte de la concepción desconfiada de los adultos… Según los cuales los niños vienen a perder su tiempo jugando y haciendo cosas que no les convienen… Como si jugar no se correspondiese con un sofisticado mecanismo evolutivo que permite elaborar y comprender el mundo de una manera sencilla y fascinante para los niños…
Los adultos desde los despachos elaboran “Currículums” y piensan “qué, cómo y cuándo” tienen que “enseñar” a los niños para que aprendan.
Creen que si ellos no deciden todo eso… los niños no aprenden “lo que tienen que aprender”…
También invertimos tiempo en “enseñar” creatividad… Pero eso es como enseñar a una chimpancé del zoo a cuidar de su cría…
¿No será mejor permitir el desarrollo natural sin interferir? Así no tendremos que recuperar artificialmente lo que venía “de serie” de una manera genial.
Cada vez somos más los que Confiamos en que todo niño, rodeado de un ambiente rico en experiencias y nutrido de Amor y Respeto es capaz de aprender todo aquello que necesita para ser feliz en este mundo.
Cada vez descubro más iniciativas silenciosas o escandalosas, individuales o grupales, que apuestan por esta CONFIANZA…
¡Confianza en el corazoncito humano! tenga la edad que tenga, pues si nos dejamos guiar por él… vivimos empujados internamente a experimentar aquello que necesitamos realmente, auténticamente…

El corazón –lo dicen estudios científicos- es quien decide.
Cuando decidimos internamente algo, el cerebro espera al corazón.

Pero algún adulto entre los lectores dirá – ¡Ufff… con lo que me cuesta a mí decidirme…!-
Ya decía al principio que si cuando somos niños acallan nuestras propias decisiones, llegamos a adultos esperando indicaciones ajenas…
¡Pero los niños vienen con el tambor de su corazón hablando claro y alto!
Está en nuestra mano acompañarles en este camino respetando sus propios y singulares matices. Aunque nos parezcan absurdos, o aunque no sean como nos gustaría, o aunque parezca que no les llevarán a ninguna parte…
¡Cuánto cuesta amar incondicionalmente…! Pero tal vez si acallamos indicaciones ajenas… todos nuestros corazones coincidan en que es por ahí…

Abrazos