Dec 13

¡Hola!

Aquí te traigo el cartel del Ciclo de Talleres “ENAMÓRATE DE TI” y te animo a escribirme contándome todas tus dudas.

Falta un mes y estoy preparando emocionada todas las sorpresas que te esperan…

Todavía quedan plazas disponibles para las tres opciones (vernos en Barcelona, vernos en Premià de Mar o vernos on-line desde cualquier parte del mundo!!)

¡Abrazos!

Cristna Romero

¡Enamórate de ti!

Nov 25

Quieres que tus hijos crezcan con una gran autoestima y sabes lo importante que es amarte sin condiciones tú primero.

Es tiempo de desaprender tantas ideas que no nos ayudan a ser felices…

Tiempo de liberarnos de todo lo que no somos para descubrir y construir quienes queremos ser…

Y aquí te traigo con alegría mi nueva propuesta!

Un CICLO DE TALLERES DE AUTOESTIMA PARA MADRES Y PADRES y toda persona que trabaje con niños.

Porque el mejor regalo para tus hijos es ser ejemplo de alguien que se ama con sus luces y sus sombras…

COMPRENDO EL ORIGEN DEL DESAMOR PROPIO. La familia patriarcal, la culpa y la mentira del amor romántico.
CUIDO DE ESE ESPEJO QUE ES MI HIJO. El arte de estar abierta a aprender a su lado y de dar lo que no recibimos.
APRENDO A MIRARME CON AMOR. Cómo quererme si soy en realidad tan imperfecta…
DESCUBRO QUIÉN SOY SIN MIEDO Y SIN MÁSCARAS. Cómo ser auténticamente yo misma…
CAMBIO EL SUFRIMIENTO POR EL PLACER.  Desaprendizaje físico, mental, emocional y recableado cerebral.
RESCATO MI CREATIVIDAD. Y recupero la fortaleza y la vitalidad perdidas…

 

Una misma propuesta en tres modalidades:

Opción 1: Un sábado por la mañana al mes en un grupo de unas 15 personas en Barcelona (junto metro Navas)

14 de  Enero –  4 de febrero –  4 de marzo – 1 de abril –  6 de mayo – 3 de junio

Opción 2: Un sábado por la mañana al mes en un grupo de unas 15 personas en Premià de Mar

21 de  Enero –  11 de febrero –  11 de marzo – 22 de abril – 13 de mayo – 10 de junio

Opción 3: Un sábado por la tarde (hora española) al mes online desde tu casa

28 de  Enero –  18 de febrero – 18 de marzo – 29 de abril –  20 de mayo – 17 de junio

 

Precio del ciclo completo de 6 talleres (presencial u online): 300 euros a ingresar para reserva de plaza

Para más información no dudes en escribirme a: cristinaromeroinfo@gmail.com

¡Será un placer compartir esta experiencia contigo!

Abrazos

Cristina Romero

 

Dec 22

Actualmente las madres y los padres quedan fuera del sistema que ha diseñado nuestra sociedad para educar a nuestros niños.

Nuestra legislación permite y fuerza la separación madre-hijo… Permite que las madres entreguen a sus hijos día tras día a una institución que les diga cómo ser.

Nuestra legislación contempla como obligatorio esta separación y nos asegura plaza dentro de este sistema. (He conocido varios casos de madres que, aun pudiéndose quedar más tiempo junto a su hijo, por no perder la plaza en determinado centro educativo, lo han llevado antes de necesitarlo para volver a trabajar)

Y luego está el miedo a ser penalizado por no llevar a tu hijo a la Escuela…

Nuestra legislación penaliza a una familia que no se ha separado…

El Sistema Educativo cobra (impuestos) y paga (a los profesionales de la educación) por cada niñito que acoge y educa y le dice a su madre…

Ahora tú también puedes volver a formar parte de este engranaje… Vuelve a trabajar, sé productiva y olvídate de tu cría hasta la hora de recogerlo-.

Yendo en contra de nosotras y de nuestros hijos, los acompañamos a la Escuela y los dejamos allí.

A menudo mañana y tarde, día tras día, año tras año, a pesar de que ambos necesitemos lo contrario.

Nuestra sociedad valora muy poco nuestro trabajo como madres y padres. Se valora de ti otro tipo de aporte a la sociedad. Como madre o padre eres menos apreciado que por tu profesión. Te dicen que vuelvas a ocupar tu lugar en el mundo laboral, que tienes menos recursos para cuidar de tus hijos que los que tienen otros… Y que estarán mejor sin ti.

Tú te ocupas de trabajar por el sistema y este ya cuida de tus hijos…

No está contemplado que los padres acompañen a sus hijos…

Esa es aparentemente tarea de personas especialmente formadas para esa labor…

Además no solo es intercambiable la figura materna por cualquier otra con titulación específica, sino que ¡Es preferible esa otra a la materna!

A mí me parece muy fuerte esta idea establecida, pero a mí alrededor contemplo como nadie la cuestiona.

Hemos hecho nuestros eslóganes como “Todos por una educación de calidad” o “Todos por una buena educación para nuestros hijos”

Pensando que lo que más les beneficia son más horas junto a los que saben sobre mí hijo, junto a los profesionales de la educación…

Pero una persona con titulación académica que crea saber lo que le conviene a mi hijo puede mostrar poca empatía, poca afectividad poco respeto por sus procesos…

Pero ahora nadie cuestiona esta idea y olvidamos que hubo una vez en que el lugar más cercano a los niños fue ocupado por su familia. Ésta que hace tiempo fue substituida por profesionales…

Ahora tan solo les acompañamos hasta la puerta de la Escuela. Por las tardes y las vacaciones.

Las madres al parecer ya no saben, ya no pueden.

La sociedad nos obliga a entregar a nuestros hijos, nosotros sus padres no podemos, no sabemos, no debemos acompañarles…

En las Escuelas de Educación Infantil normalizamos (pretendemos mostrar como lo más normal) que los hijos se separen de sus madres.

¿Pero te has planteado que la Escuela se creó como una necesidad paralela a la necesidad laboral de que madres y padres trabajen?

En algún momento histórico se consolidó la idea de que es mejor separar a los niños de sus madres para “educarlos mejor” alejados de ellas.

Poco a poco se fue instalando en nosotros la idea de que los niños aprenden más y mejor, tienen una mejor educación junto a otros que no sean sus propios padres.

“Los niños están mejor en una institución que con su familia.”

Una vez la sociedad acogió esta idea, dejó de cuestionarla y la asumió como establecida.

La sociedad que hemos creado, parece preferir niños y niñas junto a profesionales de la educación, alejados del corazón y el apoyo de sus padres y madres. Alejados del lugar donde los dragones crecen despiertos…

Eso sirvió y sirve para justificar muchísimas actitudes por parte de los profesionales de la educación.

Y a los profesionales de la educación, que erróneamente creemos poseer un conocimiento superior que las madres acerca de sus hijos, nos cuesta soltar también esta idea.

Pero la Escuela es una necesidad externa al niño. El niño no necesita a la Escuela.

El niño no necesita una Escuela cuando cumple 3 años, pero tampoco cuando cumple 6, ni siquiera cuando cumple 12…

Los niños tienen unas necesidades, que van cambiando a medida que van creciendo, unas necesidades que a menudo no necesitan ser cubiertas en la escuela.

Bien. Y En el caso de que el niño necesitara de esa institución, no sería separadamente a sus padres.

Los padres y las madres están capacitados para acompañar con presencia, escucha y respeto las necesidades educativas de sus hijos y a buscar junto a ellos los recursos necesarios para dar respuesta a esas necesidades.

Los padres se quedan fuera por la necesidad de los equipos docentes, que así están acostumbrados a organizar, hacer y deshacer junto a los niños. Alejados de los padres. Siendo los únicos referentes.

Los padres se quedan fuera por una necesidad del sistema productivo, que así hemos precariamente organizado… Pues cuando tenemos hijos, en muchos casos, ambos progenitores necesitan incorporarse a su puesto para poder tirar adelante económicamente.

Pero que esas circunstancias no nos hagan perder de vista que si estamos separados de nuestros hijos y nos quedamos fuera de la Escuela, es por una necesidad ajena a la de nuestros hijos.

Y a este punto me gustaría tratar el tema de la autonomía, que parece estar tan ligada a los motivos por los cuales los profesionales de la educación preferimos niños sin sus padres…

No, tampoco es porque nuestra presencia interfiera negativamente en su aprendizaje o en el desarrollo de su autonomía…

Los padres no interferimos en el desarrollo de su autonomía por acompañarles en la Escuela.

En cambio quiero resaltar la importancia del vínculo afectivo, estrecho, fuerte… y lo  estrechamente ligado que está con unos hijos seguros.

Pero parece que el sistema educativo asocia la presencia de las familias a niños con dificultades para el desarrollo de su autonomía…

Como si los niños necesitan cierto desamparo afectivo para hacerse autónomos… Pero no es así. Los niños con padres que les acompañan emocionalmente, son niños autónomos.

En las Escuelas justificamos intervenciones educativas y actuaciones por el bien de la autonomía infantil. Como si a la autonomía hubiese que estirarla o empujarla desde afuera para que apareciera. Esa es la autonomía vista desde el interés adulto.

Pero si estamos atentos, como con el resto del aprendizaje, observaremos que los niños reivindican su autonomía desde bien temprano: -me lo pongo yo-… -yo solo- y somos los adultos con nuestras prisas y nuestros propios objetivos por delante los que la anulamos cuando se activa…

Más luego nos creemos que todo lo hacemos para que aparezca… Como si no fuera cosa del propio programa interno de cada niño. Al igual que en los demás animales.

Quitémonos esa idea absurda de que la afectividad crea niños dependientes y desequilibrados emocionalmente.

Unos vínculos afectivos seguros son la base firme sobre la que se construyen la inteligencia y los procesos de aprendizaje.

Es necesario y uno de los principales objetivos a marcarse, que toda la comunidad educativa vele por el bienestar emocional de los niños y jóvenes que acompañamos.

La presencia de las madres y los padres, con un papel importante y activo en el proyecto, puede ser de gran ayuda contribuyendo y sumándose a la tarea de los docentes en este objetivo.

Los niños que llamamos nuestros alumnos, necesitan de su presencia y acompañamiento mucho más que a nosotros.

Dejemos de decirles que ya no son necesarios ni importantes para el acompañamiento de sus hijos…

Vemos claramente ese mensaje por ejemplo en la llamada “Adaptación”.  Ese período primero en que se contempla una dinámica muy diferente a lo que será la realidad escolar del niño, donde tiene más cabida la familia en la Escuela y a su vez menos presencia del niño en la misma, para ir aumentando progresivamente la presencia del niño en la Escuela y disminuyendo la de la familia.

En muchas escuelas no existe ni siquiera esta posibilidad. Pero algunas Escuelas permiten cierta “adaptación” del niño y de la madre…

Y me gustaría señalar el “cierta” por considerarla escasa y bajo las consignas de la maestra o desde la  atención a las necesidades de la maestra o del sistema y no las de la madre o el niño.

En este asunto de la separación madre-hijo queda establecido como incuestionable que saben más los “especialistas”, no el niño ni la madre…

Se contempla la adaptación como un tiempo progresivo de mayor separación. Donde lo deseable es esta separación y a ser posible lo más rápido posible y lo menos llorada posible.

Yo misma me he encontrado consolando a niñitos y a madres en este “bien intencionado” proceso de adaptación.

Se presupone que es lo adecuado, lo conveniente, incluso lo necesario por el bien del niño…

Así las maestras de educación infantil podemos dormir tranquilas tras un día de llantos desconsolados de niñitos que reclaman a sus madres… Porque hemos sido capaces de convencernos a nosotras mismas de que todo era por el bien del niño.

Se siguen separando niños de madres sin vacilaciones, sin remordimientos. Porque todos siguen creyendo que los niños están mejor lejos de sus madres.

Y a nosotras las madres, desde el otro lado del muro, nos pasa lo mismo. Nacemos, crecemos y servimos en un sistema que nos hace creer que lo mejor, lo que nos conviene, es acallar nuestros apegos por los hijos, que son dañinos para ellos y para nosotras.

Pero yo era una madre que tenía el título oficial… Y pude abrir los ojos ante esta situación extraña.

Creo que estamos sirviendo a este Sistema sin cuestionarlo y sin cambiarlo por ignorancia.

La temprana separación provoca estrés emocional, bloqueo, falta de empatía, dificultad para conectar con el dolor o el placer…

¿Qué es temprano? Temprano es antes de que cada niño y su madre decidan que es el momento.

No es cuando la maestra lo decida o cuando el equipo directivo marque.

El Sistema que hemos creado prevé diferentes momentos para esta separación, que nadie discute o cuestiona.

Puede darse desde los 4 meses de vida en un Jardín de Infancia…

Puede darse al entrar a determinadas Escuelas alternativas a los 2 años…

Puede darse al entrar a la Escuela con 3 años o quizás con 6 años…

El niño llega en el seno familiar, pero tarde o temprano el sistema lo espera para educarlo.

Existe –digo yo- la idea de que las familias van a educar mal a sus niños…

Tal vez se tema que los niños en sus familias se conviertan en unos “malcriados” o que no se socialicen adecuadamente o ves a saber qué otros absurdos riesgos…

Afortunadamente ya somos muchas las familias que ya pasamos por enriquecedoras experiencias donde quienes acompañan en sus procesos a los niños, son los padres.

Pero esta idea no cabe dentro del sistema educativo actual.

Como maestra ya recuerdo comprender la importancia de abrir siempre, permanentemente, las puertas a las familias, pero no ver el cómo…

Aunque muchas escuelas los tienen en cuenta, o al menos esa sensación se desprende al leer su ideario o al asistir a la primera reunión… Casi siempre las familias topan con grandes barreras y condiciones a su participación…

También les decimos a las familias (como a sus hijos) cómo, cuándo y dónde participar…

Casi siempre son bienvenidas en asuntos de gestión del comedor, el autocar, las actividades extraescolares, algunas fiestas… Asuntos considerados de menor responsabilidad educativa… O de acción más indirecta sobre la educación de los niños…

Conozco algunos proyectos que redujeron algunos de sus límites… y más allá de colaboración con el equipo docente organizando las fiestas del calendario anual, colaborando en actividades programadas puntuales, acompañando salidas y excursiones  y gestionando actividades extraescolares… también ofrecen a madres, padres u otros familiares la posibilidad de estar un tiempo acotado al principio del día acompañando a sus hijos y luego pueden permanecer -dentro de un lugar especialmente habilitado llamado “espacio familiar”- en la propia Escuela de sus hijos.

Es un pequeño paso adelante que agradezco, pero que siento insuficiente.

Somos muchos los padres que hemos elegido una crianza respetuosa, desde la escucha a sus necesidades y de repente topamos con una institución donde ya no tenemos cabida o pretenden contentarnos o satisfacernos con algunas actividades o propuestas que nos distraigan del verdadero objetivo que tiene nuestro lugar en la escuela: que acompañemos a nuestros hijos.

Hoy en día es una realidad que las familias no encuentran las puertas abiertas de par en par a su participación…

Su presencia es bien entendida dentro de unos límites establecidos por los profesionales de la educación. Más allá de esos límites se le hace ver –de diversas formas- que está de más.

Los maestros hace tiempo que hablamos de abrir más las puertas de la Escuela a las familias. Todos sabemos lo importante que es la implicación de las familias en la Escuela. Pero seguimos teniendo grandes limitaciones mentales al respecto.

Ayudemos a las familias a estar bien, acompañémosles en la crianza de sus hijos, recordémosles que sí saben, que sí pueden y contribuyamos a aumentar la confianza en su saber hacer, en ellos mismos.

Y nosotras las familias recordemos que escucharnos y escuchar a nuestros hijos nos recoloca en la adecuada dirección.

Que yendo a favor de nuestra naturaleza es ir a favor de la vida, a pesar de lo que nos diga un Sistema educativo caduco…

 

Cristina Romero

 

May 5

Imagen de unos osos

La crianza respetuosa a veces nos hace perder la perspectiva. Las madres, entregadas a atender las necesidades de nuestras criaturas, nos sentimos mal, desvitalizadas, malhumoradas. Y entonces creemos que es cosa nuestra, que algo hacemos mal.

Pero me gustaría recordarnos a todas que como mamíferas que somos, estamos hechas para criar en comunidad, no aisladas.

Una madre sola, en su piso, con su hijo, o con dos (o tres!) puede pasar ratos sin otros adultos, pero qué beneficioso que es que pueda estar acompañada.

La crianza en el puerperio, por ejemplo, necesita de una gran entrega a las necesidades del bebé… Y acoplarse a esas necesidades es tarea imposible sin el sostén de otros adultos. Los otros hijos, por su parte, con el suelo removido bajo sus pies tras la llegada del más pequeño, necesitan dosis extras de mimos y atención, de miradas y brazos. La madre de un bebé necesita dormir cuando él duerme, y alimentarse bien. Delegando las tareas de la casa en otras personas para poder ocuparse en cuerpo y alma a la tarea más importante, nutrir a su cría.

Entiendo que por contraste con la sociedad en la que vivimos, con sus valores y sus prisas, las madres que eligen criar desde el respeto y el vínculo estrecho con sus hijos, se vayan alejando de la masa… Pero tampoco es beneficioso para nosotras ni nuestras criaturas el aislamiento y la soledad.

Ojalá que antes de tener un hijo, con nuestra pareja hayamos ido tejiendo esa red con la que podremos contar durante la crianza. Otras mujeres, otros hombres, otros niños… con los que compartir estrechamente nuestras vidas. Enriqueciéndolas, facilitándolas.

Pero si no ha sido así. Si estás criando y te sientes sola, es momento para ponerte en búsqueda de esas otras madres de tu zona más próxima. Los grupos de preparación al parto natural, las reuniones de apoyo a la lactancia y las escuelitas de educación libre pueden ser buenos puntos de encuentro.

Pero la necesidad de Tribu va más allá de una tarde a la semana (aunque nos puede suponer un gran soporte), necesitamos de esa familia extensa con la que antes contábamos de manera natural. Y necesitamos reponer esa falta si de veras queremos poder disfrutar de la maternidad.

Las doulas hacen su labor maravillosa, poniendo de manifiesto lo solas que estamos en la crianza de nuestros hijos.

Así no es extraño que tras dos o tres años de entrega absoluta, prefiramos dejar a nuestros hijos en una escuelita respetuosa o no tanto y empezar a disponer de nuestro tiempo… Atender nuestras necesidades, aunque sea trabajando.

Las madres corren sin mirar atrás y yo las entiendo.

Entregarse más allá de lo que te dieron, más allá de lo que tenías tampoco es lo más beneficioso.

Necesitamos estar cerca de otras personas que nos ayuden a atender también nuestras necesidades. Y no podemos cargar todo sobre el papá, pues él también necesita un cable…

Cada vez estoy más clara en que cuando estamos juntos adultos y niños, ellos y nosotros estamos mejor.

Está claro que no todo vale y que a veces recobra el mayor de los sentidos aquello de “más vale sola que mal acompañada” pero desde mi experiencia, si nos abrimos a recibir aquellas ayudas que nos corresponden, por resonancia, encontramos justo a aquellas personas que nos complementan.

A veces es necesario moverse, incluso mudarse, pero eso en lugar de desvitalizarnos nos reportará energía.

Sigue tu intuición, escucha tu corazón. Él te ayudará a encontrar a tu Tribu.

Cristina Romero

Dec 6

Recuerdo que una noche mientras escribía el “Pintará los soles” me quedé dormida en el sofá con el ordenador a media frase y tuve un sueño muy especial…

Yo era un dragón volador, blanco y con larga cola, que estaba también en el mismo sofá y me iba volando por el pasillo hacia la cama…

Sentí claramente un gran poder, una gran fuerza vital, una inmensa alegría…

Al llegar volando a la cama vi a mi compañero Sergio y a mis dos hijos dormidos felizmente en la cama familiar…

Fue un sueño fugaz como una estrella, pero tan real que me desperté bañada en sudor y con una energía y una alegría infinitas.

La sonrisa de aquel dragón permaneció dentro de mí por largo tiempo… y me dejó el recuerdo vibrante de su poder…

El mismo poder que habita en todo ser humano que  llega a este mundo… Y que puede que inmerso en este entorno y  este sistema acabe por olvidar… (a veces desde las primeras experiencias vitales)

Dentro de este sistema hostil se encuentra el actual modelo de Escuela tal y como la conocemos…

Y quizás pienses que no existe otra forma de “educar”… Pero de veras… ¡Existen otras experiencias, otros caminos… para acompañar en plenitud a la infancia..!

Y es mi intención compartir esa otra mirada contigo, desde mi nuevo libro:

Imagen de la portada del libro "Una rEVOLución en la escuela - Despetando al Dragón Dormido" "

Un libro para toda aquella persona que acompaña a la infancia… para recordar  a cada oveja su gran poder como Dragón… (Si el entorno y el Sistema le han hecho olvidar)

El libro ya está disponible en pre venta desde la web de la Editorial OB STARE

Y desde la página del libro en facebook te invito al sorteo de dos ejemplares:)

Es mi deseo que este libro contribuya al cambio que ya está latente y que nuestros niños tanto necesitan… (y que como adultos que les acompañamos  anhelamos tan profundamente…)

Es tiempo de revoluciones… internas y externas… Y la Escuela, inmersa en el Sistema Educativo actual, está haciendo la suya… Desde cada niñ@, desde cada maestr@, desde cada padre, desde cada madre…

¡Gracias por tu propia rEVOLución!

Aquí te dejo la CONTRAPORTADA, el Indice y el Primer Capítulo:

Contraportada del libro “Una Revolución en la Escuela”

ÍNDICE
Introducción
Interrogantes y peticiones infantiles antes de entrar en la escuela
Capítulo 1: El programa de aprendizaje interno
Capítulo 2: Aprender desligado de enseñar
Capítulo 3: La libertad de aprendizaje
Capítulo 4: Una mirada histórica
Capítulo 5: El Amor en la escuela
Capítulo 6: El lugar de la familia
Capítulo 7: De maestros a acompañantes
Capítulo 8: Los dragones dormidos
Capítulo 9: Sobre estrategias escolares invisibles adormilantes
Capítulo 10: El despertar
Capítulo 11: Qué esperar de un Dragón

Capítulo 1: El programa de aprendizaje interno

Lo único que interfiere en mi aprendizaje
es mi Educación, Albert Einstein.
Los adultos estamos tan acostumbrados a dirigir y guiar a los niños que incluso creemos que les estamos ayudando. Con toda la buena intención, buscamos cómo rellenarles su día a día con nuestras propuestas y actividades de lo más interesantes y estimulantes para que no se aburran, para que aprendan mucho, para que tengan una buena educación…
Desconocemos que les estamos distrayendo y alejando de su propio programa interno de aprendizaje. Y que cada vez esperarán más que les entretenga desde afuera en lugar de conectar con su escucha interna. Pero los niños vienen capacitados para guiar óptimamente su aprendizaje desde adentro. Si los adultos que los acompañamos así se lo permitimos…
Cuando un niño empieza a ser guiado en lo que «le conviene» aprender, pospone su propio programa interno de aprendizaje y delega el desarrollo de su potencial de su plan de ruta en manos de los adultos. Los adultos se convierten entonces en «quienes saben», y tienen la responsabilidad sobre el propio aprendizaje.
Un niño que desde siempre ha sido respetado en su libertad de aprendizaje es sencillamente capaz de escucharse y seguir los dictados de su corazón. Cuando un niño ha sido continuamente motivado desde el exterior, dirigido desde afuera, aprende a acallar su corazón y esperar indicaciones ajenas.
Pero eso sucede desde la desconfianza de los adultos, según los cuales los niños vienen a perder su tiempo jugando y haciendo cosas que no les convienen. Como si jugar no se correspondiese con un sofisticado mecanismo evolutivo desarrollado por nuestra especie que permite elaborar y comprender el mundo de una manera sencilla y fascinante para los niños…
Los adultos, desde los despachos, elaboramos «currículums» y «programaciones» y pensamos «qué, cómo y cuándo» tenemos que «enseñar» a los niños para que aprendan. Creemos que si no decidimos todo eso, los niños no aprenderán «lo que tienen que aprender».
Nuestras intervenciones educativas están basadas en la desconfianza o el miedo: hacia los niños, hacia nosotros, hacia la vida. El Sistema Educativo que conocemos es un modelo que en su esencia desconfía de la humanidad y de su capacidad de aprendizaje. Es un sistema que limita, modela, dirige, estira y recorta a los niños.
Los adultos dirigimos y pretendemos controlar la vida de los más pequeños. Les decimos qué hacer, qué aprender, por una inconsciente falta de respeto a ellos, a la humanidad, a la vida.
Desvalorizamos todo el gran potencial que llevan dentro para construirse a sí mismos. Desconocemos u olvidamos que cada ser humano dispone de un programa de aprendizaje propio, interno, valioso, único, vivo, legítimo… que necesita ser protegido. Estamos demasiado ocupados y preocupados con nuestros propios objetivos y proyectos para los niños como para permitir y concebir que existan los suyos. Y mucho menos que sus propios deseos o inquietudes sean más adecuados que los que podamos proponerles nosotros…
Pero vayamos poco a poco…
¿Qué es aprender?

¡Gracias y feliz lectura!

Cristina Romero

Jun 14

Hoy me gustaría compartiros una gran experiencia de mi trabajo junto a las familias. Participo desde hace varios años en un proyecto llamado “Anima’t, juga amb ells!” (¡Anímate, juega con ellos!) donde madres, padres e hijos comparten el juego en un espacio escolar junto a dos psicomotricistas.

Se trata de una actividad extraescolar donde no dejas a tu hijo, sino que te apuntas para vivirla junto a él.

Es un regalo para esos niños poder disponer de un tiempo de juego libre junto a sus padres, donde los protagonistas son ellos, su cuerpo, sus emociones, sus necesidades y sus demandas… Dentro de su propia escuela. Todos sin zapatos, con colchonetas, cojines, telas, algunas estructuras de madera, pelotas y poco más.

Imagen padre e hijo en un Anima't

Los padres muchas veces no tenemos tiempo para jugar disponibles con nuestros hijos… Les llevamos al parque para que jueguen con otros niños y en casa nos persiguen con ganas de jugar mientras nosotras vamos haciendo otras cosas…

Nunca parece llegar el momento en que acabemos de hacer todo lo pendiente y al fin tengamos tiempo para dedicarles…

Pero esta actividad extraescolar es como un momento sagrado en la agenda semanal para nuestros hijos. Sin atender al móvil ni otros asuntos…

Para los niños es un espacio de descarga de tensiones acumuladas durante el día, de llenarse de la mirada de mamá o papá (¡o incluso ambos!) y un espacio-tiempo donde  poder escucharse y expresar todo aquello que llevan dentro: a veces enfado, a veces tensión, a veces inseguridad y necesidad de afecto o atención… pero también ganas de construir y crecer con el otro, ganas de saltar obstáculos o volar más lejos…

Cada niño es el protagonista y sus padres están allí para acompañarlo en el juego que él o ella libremente proponga…

Hay familias que construyen casitas, otras juegan a piratas, o a hadas… Hay quien decide saltar hoy de más alto o quien pide que su madre le lleve en tren arrastrándole en una tela…

Hay niños que prefieren colgarse del techo dentro de  esas mismas telas y a modo de crisálida, volver a evocar la sensación que recuerdan de su vivencia en el vientre materno…

Imagen madre e hijo participando en un Anima't

La experiencia dura aproximadamente una hora y media durante unas 6 o 12 sesiones.

Yo he tenido la gran fortuna de participar durante años en muchos “Anima’t” como psicomotricista y en alguno también como madre… y me siguen pareciendo un regalo…

Para cada sesión, en la mochila llevo unos calcetines y mucha confianza en cada niño y en cada madre, grandes dosis de escucha y respeto por el momento vital de cada uno y también la atención puesta en mis propios límites, en los del espacio y en los de cada uno para cuidar de la seguridad de todos los participantes. Bueno y también una barrita de Arnidol (un práctico aplicador de árnica y harpagocitos) que ayuda a que cuando ocurre algún accidente, cada pequeño pueda recibir el mimo mágico de su madre o su padre y seguir jugando –cuando él o ella lo considere-…

Cuando un niño se cae o se golpea, le presto toda mi atención y procuro no usar ningún tipo de estrategia desconectora de la situación, sin invitarle a que deje de llorar con indicaciones más o menos sutiles diciéndole que “ya está, si no es para tanto, si no ha sido nada…” ni ”shhh”… “ya” o ”venga vamos a jugar, que se nos acaba el tiempo”…

Me he dado cuenta de lo poderosos que son esos momentos si son respetados, donde puedan llorar tranquilamente, con la excusa de un golpe, por toda la tensión acumulada durante horas, días, meses y hasta años…

El golpe a menudo es una excusa, sí, como una válvula abierta en la olla exprés.

Y si como madre, padre o psicomotricista, tenemos la paciencia para acoger ese dolor y mimarlo con un masajito de árnica y sostenerlo, sin juicios, comprendiendo la importancia de ese tiempo… ocurre el gran milagro. Y tras la inesperada lluvia todo luego más brillante en ese niño… Que surge de la experiencia con más equilibrio y más confianza, con una sensación colmada de bienestar y cuidado.

Las psicomotricistas estamos allí de apoyo. Como esa mirada que te permite ser y vivir aquello que necesitas, sin juicios. Sin juicios para con los niños, pero sobretodo sin juicios para con sus padres…

Como psicomotricista es vital ese momento en que tienes la oportunidad de transmitir lo importante  que es la confianza en SU saber hacer, en escucharse a si mismos… Tanto los hijos, como los padres…

“Tú eres la especialista”, parecen decirte con su mirada el primer día las madres y los padres cuando llegan. Pero es un objetivo de mi acompañamiento devolver ese poder a la familia, como grandes especialistas en su propio hijo. “Las madres y los padres saben, son los especialistas en acompañar a su hijo”.

Y ese objetivo va de la mano del otro, del de valorar que quien sabe lo que más le conviene hacer y experimentar es cada niño. El adulto está disponible para sus propuestas, pues son esas las que le llevan directamente a donde necesita pasar para seguir creciendo según su propio programa interno… “El niño sabe, y si se lo permitimos, se va convirtiendo en el mejor especialista sobre si mismo”.

Matizaría que en realidad ya nace siendo el mejor especialista sobre si mismo, pero a menudo desde afuera le han dicho tanto “lo que le conviene” y “lo que toca” que ha ido mirando hacia fuera en lugar de hacia si mismo…

Imagen niñito y familias al fondo en la sala de trabajo psicomotriz

Venir al “Anima’t” no es necesario para ningún niño, ni ninguna madre, pero sin duda ha contribuido a fortalecer vínculos afectivos y ha ayudado a proporcionar más bienestar en el día a día de muchas familias…

Esta sociedad se olvida de lo importante por parecer tan simple: Los hijos necesitan a sus padres.

Si esta experiencia te parece interesante, puedes solicitar una parecida –o la misma- allí donde te encuentras, pero sobretodo recuerda que lo más importante YA está a tu alcance: un tiempo SAGRADO de disponibilidad para jugar con tus hijos, a lo que ellos quieran. A poder ser desde el cuerpo, sin demasiados objetos intermedios.

Descalzarse, tumbarse o revolcarse por el suelo, unos cojines, algún colchón y una sonrisa pueden ser ingredientes útiles. (¡Ah! Y la barrita de Arnidol junto a tu disponibilidad para acompañar el llanto y el dolor de tu hijo)

Si lo que deseas es más información sobre el Proyecto  “Anima’t, juga amb ells!” contarte que fue creado por Montse Castellà, maestra y psicomotricista, pionera en creer en la importancia del trabajo como psicomotricistas de apoyo a las familias y no únicamente en el trabajo con niños…

Este programa destinado a familias con hijos desde meses hasta los 6 años de edad, se ha llevado a cabo en Jardines infantiles (0-2) y Escuelas de Educación Infantil (públicas, concertadas y privadas) gracias a varios Ayuntamientos y Escuelas de Cataluña como el Ayuntamiento de Montcada i Reixac, el Ayuntamiento de Sabadell o el Ayuntamiento de Barcelona.

Desde aquí mi agradecimiento a Montse, a mis compañeras psicomotricistas Txell, Sandra y Dolors y sobretodo a todas las madres, padres, abuelas, niños y niñas que todos estos años se han animado a jugar conmigo…

¡Ha sido un gran placer!

Cristina Romero

May 28

¿Lo viste?

Guardo con cariño la experiencia de grabar este vídeo junto a mi gran Amiga del Alma Mónica Villamarín de ¡Tú Ya Eres Feliz!

Trata sobre algunos asuntos a tener en cuenta (en relación a la Ley de Atracción) cuando uno de nuestros hijos pequeños enferma con algún resfriado o algún otro malestar sin gravedad.

Gracias por tu atención y por compartirlo:)

Y no olvides que tus comentarios y sugerencias son muy bienvenidos para seguir aportando Luz a este interesante tema.

¡Abrazos! Y ganas de grabar un nuevo vídeo…

Cristina

Dec 12

 

Mi abuela decía de sí misma que era medio bruja.

Durante largo tiempo en mi vida yo pretendí no serlo también…

Sobre todo por el qué dirán…

Esa época racional y masculina me duró muchos años.

(Podría pensar que demasiados, pero ya aprendí que

Todo es PERFECTO…)

De niña conocía y manejaba los elementos de la Madre Naturaleza

con familiaridad…

Luego fue que los estudié y comprendí.

Pero hoy señalo lo importante que es volver a la Magia desde lo intuitivo

Desde ese lugar que conoce mi cuerpo, mi útero y mis manos…

(que son extensiones de mi propio corazón)

Y donde la mente es la última invitada…

(aunque no me gusta dejar nada de mí misma fuera y también la incluyo)

Esa Magia casera que lee en los rincones de mi casa lo que mi familia y yo necesitamos…

La Magia que sabe a mi alcance de palabras, plantas, flores, agua, fuego, tierra, cenizas y demás símbolos con los que transformar y co.crear mi realidad

Esa Magia a TU alcance.

¡Esa Magia con la que jugar también tus hijos!

 

Ayer salí a pasear por el bosque que cuidamos.

Me llevé unas tijeras y una bolsa de tela (también a Elvis de 4 meses en el pañuelo)…

Dispuesta a estar atenta a todo elemento que me llamara, a pedirle permiso y AGRADECERLO

Mis otros dos hijos también me acompañaron…

Y  Pau también recogió elementos para realizar su propia “pócima”

(él llama así a lo que cocina mi olla especial)…

Tiene 6 años y su intención (muy importante para cualquier ritual Mágico) es:

-¡Ser amigo de todo animal desde el más pequeño, pasando por los pájaros,

Hasta los más grandes!-

-¿Cómo los caballos, hijo?-

-¡Como los elefantes, mama!-

-Para eso necesitarás algo dulce que simbolice vuestro Amor…

¿qué te parece miel o pétalos de rosa?-

– Sí…Y algo de comida para pájaros-

-Genial hijo-

 

Abrazos a todas y a todos…

Y mis deseos de compartir con vosotr@s que la Magia,

(aunque no necesita de rituales) es mucho más divertida

si nos abrimos a jugarla…

Lo Sagrado no es necesariamente algo serio…

¿Te animas (que viene de Ánima, Alma) a desempolvar

tus artes de conexión profunda contigo y con todo lo que te rodea?

Ya me contarás;)

 

Dec 1
“Hola Cristina…. como se que a veces escribes en el fb o en tu blog algunas notas era por si algún día podías tratar más a fondo el tema de las rabietas y conflictos y de los niños con sentimientos de miedo, con sensaciones de miedo..es decir, temerosos un poco ante la vida, los cambios etc…….de donde puede provenir esa sensación que en algunos niños es muy acusada….gracias mil…..besos de colores♥♥”
Los niños manifiestan la rabia o expresan ira y los adultos muchas veces queremos acallarles o pararles, rechazando a los niños, criticándolos o presionándolos con argucias adultas… “ui, que malo”, “que feo te pones cuando lloras”, “si sigues así no te compraré tal cosa o no te llevaré a tal lugar…”
Solemos poner el foco, nuestra atención, en lo que nos disgusta de lo que sucede y no vamos más allá en atender qué pasa en el interior de ese ser que necesita expresar tanta furia…
Nos importa cómo lograr que no muestre ira, pero no queremos mirar de donde viene…
Muy a menudo, la mayoría de las veces, tras un acto de violencia de un niño… hay un pedido de amor escondido.
Grito, pataleo, muerdo, pero lo que necesito es decirte que necesito sentirme aceptado, amado incondicionalmente, que necesito nutrirme de tu presencia y de tu disponibilidad…
A veces, necesitan mostrarnos a gritos lo que está sucediendo en su interior, su tristeza, su necesidad de afecto…
SU DOLOR
En realidad esa violencia que expresa el niño proviene muchas veces de una violencia -visible o invisible- que vive de sus padres.
Violencia es también no tener en cuenta las necesidades del otro. Y a menudo los niños nos hacen pedidos de atención y afecto que ignoramos sistematicamente…
Ellos tienen unas necesidades que no encajan en nuestro planning adulto y tratamos de acallarlas.
Pero explotan ante nuestras asombradas narices…
A mi entender, cualquier sentimiento es legítimo, solo determinadas acciones necesitan ser limitadas. Como adulto tan solo debo cuidar, asegurar, que la expresión de ese sentimiento no dañe al propio niño, o a otro ser vivo, o determinados lugares y objetos.
Pero puedo permitir que exprese su rabia si no hace… ni se hace… daño.
¡No hay nada “malo” en expresar su enojo! Y mucho menos ese niño necesita que le digamos que él es malo…
Preocupados por las apariencias, censuramos su expresión por el qué dirán…
Pero si priorizamos de nuevo otra cosa que la necesidad de aceptación y acompañamiento de ese niño, volveremos a ejercer violencia invisible para con él…
Acompañarle en esa expresión es como decirle internamente: “te escucho, te comprendo, no te juzco, te acepto a pesar de que te muestres así…”
Acompañarle es AMAR lo que nos muestra de si mismo, comprendiendo que es una demanda de Amor, que no puede expresar de otra forma.
A menudo brotan episodios de este tipo tras la llegada de un hermanito, tras un destete forzado u otro cambio vital en la familia, como el inicio en la Escuela o la vuelta al trabajo de la madre…
Algo puede haber pasado que le haya hecho dudar del Amor de sus padres.
Pero con una dosis mayor de atención, escucha a sus necesidades afectivas… vuelve la calma externa e interna del niño.
Dedicarles atención real, con disponibilidad para auparles o jugar (si es lo que nos demandan) a veces es una forma de responderles ante su duda de si les amamos.
Con respecto al tema de los miedos… y de donde pueden provenir…
Tres puntos que me gustaría destacar son: el dormir, la tele y el acompañamiento de los adultos… Pero evidentemente es un gran tema que se quedará corto en esta nota;)
  • Algo que he podido comprobar es que los niños duermen muy confiados si duermen cerquita de sus padres. Practicar el “colecho” contribuye a su sensación de bienestar y para mí tiene que ver con su necesidad básica como mamíferos de dormir en contacto con otros.
Si a veces un adulto lo pasa mal por dormir solo y le asaltan mil dudas sobre su seguridad, ¿como es que pretendemos que los niños duerman solos y tranquilos a pesar de su voluntad ?
Me doy cuenta que es un invento y un interés adultocéntrico que los niños duerman separados de sus padres. Y que es algo que forzándolo augmenta la desconfianza y el miedo en los niños.
  • Otro tema que dificulta su confianza y tranquilidad es ver en la televisión dibujos o incluso películas para las que aún no están preparados…
Por tener forma de dibujos animados no quiere decir que sea adecuado para niños.
La sociedad o quizás la humanidad, busca la dualidad en vez de la unidad… Una historia por ejemplo, explica empáticamente las razones que mueven al protagonista de la historia a hacer algo y al antagonista o malvado tan solo lo muestran como descorazonado e insensible… facilitando la separación, el juicio del niño espectador.
Esa vieja historia de la humanidad de que unos son los buenos y los otros los malos…
Los niños dentro de esta visión limitante se sienten expuestos, vulnerables y aterrados…
Pero como tienen muchas estrategias, se la pasan dibujando… o jugando a monstruos o a luchas ( o a lo que necesiten procesar y expresar fuera…) Hasta que lo elaboran y resitúan.
  • También las creencias y actitudes limitantes de los adultos que les acompañan pueden reforzar su sensación de vulnerabilidad y desconfianza ante la vida…
Por ejemplo, si yo sobreprotejo a un bebé que está explorando el mundo con su cuerpo, le ayudaré a desconfiar de sus propias habilidades… de si mismo.
A veces nuestro acompañamiento les resta poder personal en vez de potenciárselo…
Pero para acabar, aunque es importante crecer como padres y madres, me gustaría que veamos la importancia de no sentirnos culpables… De dejar también de juzgarnos… Este es un asunto sumamente importante…
Ningún niño vive lo que no necesita vivir, por resonancia, para experimentarse y crecer, para aprender a Amar y a Amarse, para ser feliz…
Así que bienvenidos sean los miedos, los conflictos o las llamadas “rabietas” (que quisiera resaltar que a menudo con esa palabra indican cierto desprecio o descrédito por parte del adulto) y digo bienvenidos pues forman parte del camino de ese niño, que necesita ser aceptado, Amado incondicionalmente, sin juicios por parte de los adultos que lo acompañan.
Gracias Sandra por tu pregunta y ojalá algo de lo escrito te resuene y sirva…
Abrazos!!!
Cristina