Dec 22

Actualmente las madres y los padres quedan fuera del sistema que ha diseñado nuestra sociedad para educar a nuestros niños.

Nuestra legislación permite y fuerza la separación madre-hijo… Permite que las madres entreguen a sus hijos día tras día a una institución que les diga cómo ser.

Nuestra legislación contempla como obligatorio esta separación y nos asegura plaza dentro de este sistema. (He conocido varios casos de madres que, aun pudiéndose quedar más tiempo junto a su hijo, por no perder la plaza en determinado centro educativo, lo han llevado antes de necesitarlo para volver a trabajar)

Y luego está el miedo a ser penalizado por no llevar a tu hijo a la Escuela…

Nuestra legislación penaliza a una familia que no se ha separado…

El Sistema Educativo cobra (impuestos) y paga (a los profesionales de la educación) por cada niñito que acoge y educa y le dice a su madre…

Ahora tú también puedes volver a formar parte de este engranaje… Vuelve a trabajar, sé productiva y olvídate de tu cría hasta la hora de recogerlo-.

Yendo en contra de nosotras y de nuestros hijos, los acompañamos a la Escuela y los dejamos allí.

A menudo mañana y tarde, día tras día, año tras año, a pesar de que ambos necesitemos lo contrario.

Nuestra sociedad valora muy poco nuestro trabajo como madres y padres. Se valora de ti otro tipo de aporte a la sociedad. Como madre o padre eres menos apreciado que por tu profesión. Te dicen que vuelvas a ocupar tu lugar en el mundo laboral, que tienes menos recursos para cuidar de tus hijos que los que tienen otros… Y que estarán mejor sin ti.

Tú te ocupas de trabajar por el sistema y este ya cuida de tus hijos…

No está contemplado que los padres acompañen a sus hijos…

Esa es aparentemente tarea de personas especialmente formadas para esa labor…

Además no solo es intercambiable la figura materna por cualquier otra con titulación específica, sino que ¡Es preferible esa otra a la materna!

A mí me parece muy fuerte esta idea establecida, pero a mí alrededor contemplo como nadie la cuestiona.

Hemos hecho nuestros eslóganes como “Todos por una educación de calidad” o “Todos por una buena educación para nuestros hijos”

Pensando que lo que más les beneficia son más horas junto a los que saben sobre mí hijo, junto a los profesionales de la educación…

Pero una persona con titulación académica que crea saber lo que le conviene a mi hijo puede mostrar poca empatía, poca afectividad poco respeto por sus procesos…

Pero ahora nadie cuestiona esta idea y olvidamos que hubo una vez en que el lugar más cercano a los niños fue ocupado por su familia. Ésta que hace tiempo fue substituida por profesionales…

Ahora tan solo les acompañamos hasta la puerta de la Escuela. Por las tardes y las vacaciones.

Las madres al parecer ya no saben, ya no pueden.

La sociedad nos obliga a entregar a nuestros hijos, nosotros sus padres no podemos, no sabemos, no debemos acompañarles…

En las Escuelas de Educación Infantil normalizamos (pretendemos mostrar como lo más normal) que los hijos se separen de sus madres.

¿Pero te has planteado que la Escuela se creó como una necesidad paralela a la necesidad laboral de que madres y padres trabajen?

En algún momento histórico se consolidó la idea de que es mejor separar a los niños de sus madres para “educarlos mejor” alejados de ellas.

Poco a poco se fue instalando en nosotros la idea de que los niños aprenden más y mejor, tienen una mejor educación junto a otros que no sean sus propios padres.

“Los niños están mejor en una institución que con su familia.”

Una vez la sociedad acogió esta idea, dejó de cuestionarla y la asumió como establecida.

La sociedad que hemos creado, parece preferir niños y niñas junto a profesionales de la educación, alejados del corazón y el apoyo de sus padres y madres. Alejados del lugar donde los dragones crecen despiertos…

Eso sirvió y sirve para justificar muchísimas actitudes por parte de los profesionales de la educación.

Y a los profesionales de la educación, que erróneamente creemos poseer un conocimiento superior que las madres acerca de sus hijos, nos cuesta soltar también esta idea.

Pero la Escuela es una necesidad externa al niño. El niño no necesita a la Escuela.

El niño no necesita una Escuela cuando cumple 3 años, pero tampoco cuando cumple 6, ni siquiera cuando cumple 12…

Los niños tienen unas necesidades, que van cambiando a medida que van creciendo, unas necesidades que a menudo no necesitan ser cubiertas en la escuela.

Bien. Y En el caso de que el niño necesitara de esa institución, no sería separadamente a sus padres.

Los padres y las madres están capacitados para acompañar con presencia, escucha y respeto las necesidades educativas de sus hijos y a buscar junto a ellos los recursos necesarios para dar respuesta a esas necesidades.

Los padres se quedan fuera por la necesidad de los equipos docentes, que así están acostumbrados a organizar, hacer y deshacer junto a los niños. Alejados de los padres. Siendo los únicos referentes.

Los padres se quedan fuera por una necesidad del sistema productivo, que así hemos precariamente organizado… Pues cuando tenemos hijos, en muchos casos, ambos progenitores necesitan incorporarse a su puesto para poder tirar adelante económicamente.

Pero que esas circunstancias no nos hagan perder de vista que si estamos separados de nuestros hijos y nos quedamos fuera de la Escuela, es por una necesidad ajena a la de nuestros hijos.

Y a este punto me gustaría tratar el tema de la autonomía, que parece estar tan ligada a los motivos por los cuales los profesionales de la educación preferimos niños sin sus padres…

No, tampoco es porque nuestra presencia interfiera negativamente en su aprendizaje o en el desarrollo de su autonomía…

Los padres no interferimos en el desarrollo de su autonomía por acompañarles en la Escuela.

En cambio quiero resaltar la importancia del vínculo afectivo, estrecho, fuerte… y lo  estrechamente ligado que está con unos hijos seguros.

Pero parece que el sistema educativo asocia la presencia de las familias a niños con dificultades para el desarrollo de su autonomía…

Como si los niños necesitan cierto desamparo afectivo para hacerse autónomos… Pero no es así. Los niños con padres que les acompañan emocionalmente, son niños autónomos.

En las Escuelas justificamos intervenciones educativas y actuaciones por el bien de la autonomía infantil. Como si a la autonomía hubiese que estirarla o empujarla desde afuera para que apareciera. Esa es la autonomía vista desde el interés adulto.

Pero si estamos atentos, como con el resto del aprendizaje, observaremos que los niños reivindican su autonomía desde bien temprano: -me lo pongo yo-… -yo solo- y somos los adultos con nuestras prisas y nuestros propios objetivos por delante los que la anulamos cuando se activa…

Más luego nos creemos que todo lo hacemos para que aparezca… Como si no fuera cosa del propio programa interno de cada niño. Al igual que en los demás animales.

Quitémonos esa idea absurda de que la afectividad crea niños dependientes y desequilibrados emocionalmente.

Unos vínculos afectivos seguros son la base firme sobre la que se construyen la inteligencia y los procesos de aprendizaje.

Es necesario y uno de los principales objetivos a marcarse, que toda la comunidad educativa vele por el bienestar emocional de los niños y jóvenes que acompañamos.

La presencia de las madres y los padres, con un papel importante y activo en el proyecto, puede ser de gran ayuda contribuyendo y sumándose a la tarea de los docentes en este objetivo.

Los niños que llamamos nuestros alumnos, necesitan de su presencia y acompañamiento mucho más que a nosotros.

Dejemos de decirles que ya no son necesarios ni importantes para el acompañamiento de sus hijos…

Vemos claramente ese mensaje por ejemplo en la llamada “Adaptación”.  Ese período primero en que se contempla una dinámica muy diferente a lo que será la realidad escolar del niño, donde tiene más cabida la familia en la Escuela y a su vez menos presencia del niño en la misma, para ir aumentando progresivamente la presencia del niño en la Escuela y disminuyendo la de la familia.

En muchas escuelas no existe ni siquiera esta posibilidad. Pero algunas Escuelas permiten cierta “adaptación” del niño y de la madre…

Y me gustaría señalar el “cierta” por considerarla escasa y bajo las consignas de la maestra o desde la  atención a las necesidades de la maestra o del sistema y no las de la madre o el niño.

En este asunto de la separación madre-hijo queda establecido como incuestionable que saben más los “especialistas”, no el niño ni la madre…

Se contempla la adaptación como un tiempo progresivo de mayor separación. Donde lo deseable es esta separación y a ser posible lo más rápido posible y lo menos llorada posible.

Yo misma me he encontrado consolando a niñitos y a madres en este “bien intencionado” proceso de adaptación.

Se presupone que es lo adecuado, lo conveniente, incluso lo necesario por el bien del niño…

Así las maestras de educación infantil podemos dormir tranquilas tras un día de llantos desconsolados de niñitos que reclaman a sus madres… Porque hemos sido capaces de convencernos a nosotras mismas de que todo era por el bien del niño.

Se siguen separando niños de madres sin vacilaciones, sin remordimientos. Porque todos siguen creyendo que los niños están mejor lejos de sus madres.

Y a nosotras las madres, desde el otro lado del muro, nos pasa lo mismo. Nacemos, crecemos y servimos en un sistema que nos hace creer que lo mejor, lo que nos conviene, es acallar nuestros apegos por los hijos, que son dañinos para ellos y para nosotras.

Pero yo era una madre que tenía el título oficial… Y pude abrir los ojos ante esta situación extraña.

Creo que estamos sirviendo a este Sistema sin cuestionarlo y sin cambiarlo por ignorancia.

La temprana separación provoca estrés emocional, bloqueo, falta de empatía, dificultad para conectar con el dolor o el placer…

¿Qué es temprano? Temprano es antes de que cada niño y su madre decidan que es el momento.

No es cuando la maestra lo decida o cuando el equipo directivo marque.

El Sistema que hemos creado prevé diferentes momentos para esta separación, que nadie discute o cuestiona.

Puede darse desde los 4 meses de vida en un Jardín de Infancia…

Puede darse al entrar a determinadas Escuelas alternativas a los 2 años…

Puede darse al entrar a la Escuela con 3 años o quizás con 6 años…

El niño llega en el seno familiar, pero tarde o temprano el sistema lo espera para educarlo.

Existe –digo yo- la idea de que las familias van a educar mal a sus niños…

Tal vez se tema que los niños en sus familias se conviertan en unos “malcriados” o que no se socialicen adecuadamente o ves a saber qué otros absurdos riesgos…

Afortunadamente ya somos muchas las familias que ya pasamos por enriquecedoras experiencias donde quienes acompañan en sus procesos a los niños, son los padres.

Pero esta idea no cabe dentro del sistema educativo actual.

Como maestra ya recuerdo comprender la importancia de abrir siempre, permanentemente, las puertas a las familias, pero no ver el cómo…

Aunque muchas escuelas los tienen en cuenta, o al menos esa sensación se desprende al leer su ideario o al asistir a la primera reunión… Casi siempre las familias topan con grandes barreras y condiciones a su participación…

También les decimos a las familias (como a sus hijos) cómo, cuándo y dónde participar…

Casi siempre son bienvenidas en asuntos de gestión del comedor, el autocar, las actividades extraescolares, algunas fiestas… Asuntos considerados de menor responsabilidad educativa… O de acción más indirecta sobre la educación de los niños…

Conozco algunos proyectos que redujeron algunos de sus límites… y más allá de colaboración con el equipo docente organizando las fiestas del calendario anual, colaborando en actividades programadas puntuales, acompañando salidas y excursiones  y gestionando actividades extraescolares… también ofrecen a madres, padres u otros familiares la posibilidad de estar un tiempo acotado al principio del día acompañando a sus hijos y luego pueden permanecer -dentro de un lugar especialmente habilitado llamado “espacio familiar”- en la propia Escuela de sus hijos.

Es un pequeño paso adelante que agradezco, pero que siento insuficiente.

Somos muchos los padres que hemos elegido una crianza respetuosa, desde la escucha a sus necesidades y de repente topamos con una institución donde ya no tenemos cabida o pretenden contentarnos o satisfacernos con algunas actividades o propuestas que nos distraigan del verdadero objetivo que tiene nuestro lugar en la escuela: que acompañemos a nuestros hijos.

Hoy en día es una realidad que las familias no encuentran las puertas abiertas de par en par a su participación…

Su presencia es bien entendida dentro de unos límites establecidos por los profesionales de la educación. Más allá de esos límites se le hace ver –de diversas formas- que está de más.

Los maestros hace tiempo que hablamos de abrir más las puertas de la Escuela a las familias. Todos sabemos lo importante que es la implicación de las familias en la Escuela. Pero seguimos teniendo grandes limitaciones mentales al respecto.

Ayudemos a las familias a estar bien, acompañémosles en la crianza de sus hijos, recordémosles que sí saben, que sí pueden y contribuyamos a aumentar la confianza en su saber hacer, en ellos mismos.

Y nosotras las familias recordemos que escucharnos y escuchar a nuestros hijos nos recoloca en la adecuada dirección.

Que yendo a favor de nuestra naturaleza es ir a favor de la vida, a pesar de lo que nos diga un Sistema educativo caduco…

 

Cristina Romero

 

Aug 10

¡Muy buenas!

Aquí, en el lugar del planeta que habito, la mayoría de las personas están iniciando sus vacaciones de verano.

Los niños tienen al fin el tiempo para hacer lo que desean y los adultos pueden darle culto a la pereza y a las pequeñas y valiosas cosas de la vida.

Me gustaría aprovechar este momento especial del ciclo anual para escribirte acerca de nuestros Sueños y como el verano puede ser una gran oportunidad para acercarnos a ellos.

(Casi más que al final del año, donde a penas tenemos momentos para el reequilibrio)

En el taller “Practicantes de Sueños” comparto  la  importancia de vibrar alto para poder alcanzar todo aquello que anhelamos.

Siempre estamos creando nuestra realidad, jamás dejamos de hacerlo… Pero digamos que desde la vibración baja o densa, atraemos a nuestra vida vivencias que no son las que deseamos conscientemente…

Es desde la vibración alta que accedemos mejor a nuestros Sueños.

Y ahí enlazo con la oportunidad que nos brindan las vacaciones para elevar nuestras vibraciones: descansar, alimentarnos con alto valor nutritivo, conectar con la naturaleza, pasar tiempo sin estrés junto a los nuestros, escuchar y atender las verdaderas necesidades del cuerpo y del Alma…

Es un tiempo valioso para la re.conexión, para evitar las interferencias que nos desconectan de nuestro interior y de lo que nos rodea: forzarnos, desatender nuestras necesidades, tener objetivos alejados de nuestro bienestar o del de los nuestros, estrés, demasiado ruido mental proveniente del exterior y poca escucha al interior…

A veces, también en verano, preferimos llenar la agenda con planes que nos impidan conectar con el vacío existencial que sentimos… Preferimos seguir desconectadas en vacaciones si total a la vuelta nos espera el mismo panorama desolador…

Lo comprendo.

Pero al conectar con tu Vida y tu realidad, por angustiante que la sientas, también podrás cambiarla…

Al poner energía confiada y enfocada en tus Sueños, en aquella vida que deseas… podrás transformarte y transformarla.

¿Te parece complicado?

En realidad es sencillo, los seres humanos lo haríamos de maravilla si no fuera por la experiencia castrante que hemos tenido a nivel educativo…  (eso da para otro post:)

Vale ¿Y ahora cómo aprovechar las vacaciones para acercarnos a nuestros Sueños?

Un primer paso es parar (aunque cueste tanto), ver qué hay en nosotras, conectar con el dolor y la tristeza -si es el caso… (pero en esta sociedad es complejo no sentirse así)- o con las emociones de ira, resentimiento, sensación de abandono… o todo aquello que habita en nosotras.

Un segundo paso es permitirla, expresarla, comprenderte y ser compasiva con tu realidad, con tu propia vida, contigo misma.

A menudo nos centramos en ideales e ideas impuestas de perfección sin tener en cuenta nuestra propia experiencia vital y nuestras circunstancias.

Dejar de  juzgarnos es un Arte:)

Desde ese Amor por ti misma, es el mejor momento de elevar tu frecuencia vibratoria, con pequeños micro actos cotidianos que te acerquen a un mejor estado físico y emocional.

Para desde ahí, con la mente abierta… (tratando de relativizar los auto sabotajes del tipo “yo no merezco eso” , “eso es demasiado para mi”, “eso es imposible”, “con la vida como está…”) enfocarte, desde el corazón, en aquello que deseas atraer para tu Vida.

Aquí hablo de cosas concretas, de circunstancias, de experiencias, de sentimientos…

Y de la manera más clara y concisa que te sea posible visualizarlo, escribirlo, dibujarlo… se lo lanzas al Universo.

El Universo entero sale ganando si aprovechas estas vacaciones para acercarte a tus Sueños…

Y si tus Sueños, son Sueños compartidos…

¡Qué decir de lo poderosos que son lo pedidos familiares de Sueños…!

Y como con todo… no te olvides de AGRADECER.

¡Feliz re.conexión!

 

Aquí te dejo un nuevo vídeo:

Vídeo Practicantes de Sueños

Abrazos

Cristina Romero

 

Jun 29

Ilustración de Colecho para el Dia Mundial del Sueño Feliz creada por Amor Maternal

Hoy 29 de junio se celebra el Día mundial del Sueño Feliz y con esta nota me sumo a una importante revolución a favor del colecho (dícese de dormir junto a nuestros hijos).

Escribo estas palabras desde nuestra cama familiar y me dan ganas de hacerles una foto a mis tres hijos y a mi compañero que duermen felizmente todos juntos para ilustrar sin necesidad de palabras los grandes beneficios del colecho…

Sí, dormimos los cinco en la misma cama. Cada noche, desde siempre.

Bueno desde hace ya casi siete años  (los años de mi hijo mayor Pau), que primero éramos dos, pero desde la primera noche de vida de cada uno de mis hijos, la hemos dormido juntos.

Dormir con mis hijos es un acto de afectividad natural que brotó desde la confianza más absoluta en que eso era lo que necesitaban ellos y necesitaba yo para poder descansar tranquilos y confiadamente… Sabiéndonos cerca.

Dormir con mis hijos también es un acto casero y silencioso pero muy revolucionario a favor de un mundo mejor, más amoroso, confiable y feliz.

Menos violento…

Pues algo dentro de mí sabía como profundamente violento ese adiestramiento infantil que obliga a dormir solo, desconsolado y aterrado que promueve Estivill en sus libros…

Imagen "Somos mamíferos: los mamíferos duermen en manada"

Y para sumarme a la gran y poderosa iniciativa de madres y padres que en el día de hoy quieren revolucionar las redes sociales, pero especialmente twitter con el hashtag #DesmontandoaEstivill, me gustaría sumarme con unas palabras del libro Pintará los soles de su camino” (Editorial Círculo Rojo):

Actualmente, la Sociedad se cree muy sabia al adiestrar a los bebés…

Se le da la leche sólo cada tres horas, aunque la pida antes o no la
quiera aún.

Se le deja dormir solo, aunque reclame, como todo mamífero, contacto
cercano.

Se le deja llorar en el cochecito o la cunita, sin cogerle en brazos
hasta que acalla cansado su voz.

Ese Ser hermoso, aprende tempranamente que debe acallar sus necesidades y su poderosa voz interior… Pero un bebé recién nacido es muy sabio.

Acaba de nacer e instantes después es capaz de trepar hasta el pezón de su
madre que lo sostiene amorosamente sobre ella misma.

También sabe desde el primer momento administrar sabiamente la leche de los pechos de su madre, de tal manera que se nutra tal y como necesita: sabe si
necesita succionar de uno y del otro, o sólo de un pecho, en función de si
necesita más o menos alimento graso, o más líquido si acaso sólo tienen sed.
Podemos confiar en su instinto sin necesidad de encarrilarle.

La lactancia natural “a demanda” ayuda a conservar la confianza del bebé en
sí mismo, en su madre y en la Vida.

Viene a esta Tierra, a este plano material de la existencia, con la clara
necesidad de seguir su crecimiento bien pegadito al cuerpo de la madre. Es
ella quien dispone de todo lo que necesita y es el propio bebé quien sabe
qué es lo que necesita.

Los bebés vienen con un manual de instrucciones que ellos mismos saben leer
perfectamente. Por nuestra parte, necesi­tamos abrirnos a la Escucha
verdadera.

Los bebés merecen un Gran Respeto.

Los bebés están más conectados que muchos adultos con su propio saber.

Puedes ver en su cuerpo inquieto si necesita más movimiento, si algo le
incomoda… Puedes ver en sus ojos, en sus sonrisas, en sus balbuceos si
está contento…

Cuando un bebé llora, qué importante es que su madre o quien lo materne deje lo que está haciendo (si es posible) y le atienda. Así le muestra y le
recuerda que es importante, que es Sagrado
. Al acer­cárselo y susurrarle
empáticamente palabras como: “sí, dime, estoy aquí, cuéntame…” un bebé se
sabe escuchado. En cambio, se siente acallado, limitado, si escucha:
“shhh…, ya está, no llores más…”

Actualmente las mujeres son educadas y condicionadas desde niñas para negar su verdadero e importante papel en el cuidado del Alma humana.

Vivimos en una Sociedad masculina, regida por el hemisferio iz­quierdo del
cerebro. Ese hemisferio es conocido como masculino o “yang”. Desde esa zona observamos las cosas analíticamente, matemáticamente, clasificadamente, con poca implicación emo­cional e intuitiva.

La mente racional todo lo organiza y ubica con cierto des­apego…

Fuimos educadas, a través de siglos de historia, para negar nuestro apego
por los hijos, para desobedecer nuestra sabiduría intuitiva de lo que
realmente nos conviene y para depender de lo que otros digan sobre nosotras
mismas.

Hemos cocreado una Sociedad desnaturalizada, donde los niños estorban hasta que se convierten en adultos productivos, donde las mujeres no pueden
permitirse la crianza desde el corazón, pues lo que impera es que se
desapeguen de su cría lo antes po­sible y retomen cuanto antes su rol social
esperado y respetado.

Existen infinidad de teorías que te ayudarán a justificar el dolor que
sientes al alejarte de tu bebé, al cortar el hilo que os une y que te
ayudarán a volver al sistema, anestesiada. Para que nada  nos duela, ni nos
planteemos demasiadas cosas establecidas.

Encontrarás justificaciones para educar y modelar a un bebé y alejarlo de
sus necesidades afectivas y espirituales.

Existen infinidad de libros y teorías sobre “cómo hacer que tus hijos hagan
lo que tú quieres”. Libros sobre cómo hacer que los niños no molesten en el
mundo adulto.

Quizás ya descubriste que ese mundo adulto que te rodea tam­poco ayuda a la
felicidad de esos hombres y mujeres que lo de­fienden y se resisten a
cambiarlo.

Y no hablo de utopías. Aunque se quedará en eso si tu así lo de­cides para ti.

 Seguirá en cada mujer que lea este libro, el poder de tomar este mensaje
como el inicio de una auténtica transformación que cons­truya el mundo que
sueña, o bien aparcarlo y seguir recortando sus propias alas y las de sus
hijos.

Este capítulo lo dedico especialmente a nosotras, a las mujeres, porque yo
misma soy mujer y os lo debo, me lo debo. Ya es tiempo de honrar mi
feminidad y la tuya.

No te estoy hablando de feminismo si lo entiendes como sepa­ratismo.

Te hablo de reconectarte con lo que eres para poder así abrazar a lo que no eres, a lo diferente a ti, pues desde esa conexión con­tigo misma observarás
que en realidad nada está separado de ti y nada deja de ser una expresión de
ti misma.

Te animo a despertar a la Mujer Consciente que eres.

Escribo también para decirte que la leche de fórmula (que pro­viene de otra
especie) ni se ha diseñado, ni evoluciona continúa y especialmente para el
bebé que habita tu vientre. La que brota de tus pechos sí.

Escribo para decirte que en ti hay tanta leche y tanto Amor como tus hijos
necesiten.

Que el lugar más beneficioso para tus crías de mamífero humano no son las
cunas ni los carritos que lo aíslan de la energía de otro Ser. Lo es el
cuerpo a cuerpo, la proximidad con su madre o la persona que lo materna…

La Sociedad trata de convencernos y convencer a los bebés de que todos los
sucedáneos y consoladores son adecuados. Creemos que nos ayudan a
sobrellevar la maternidad y no nos damos cuenta de que nos la estamos
perdiendo.

Me parece importante saber que no estamos solas, que también contamos con la ayuda de otras mujeres y de otros hombres en el camino. Y que si nos
perdemos, nuestros hijos también se pierden…”

 

Ilustración de colecho realizada por César Caballud para el libro Pintará los soles de su camino

Gracias desde aquí a todas las personas que apoyan esta gran causa, sabiendo la importancia y trascendencia del colecho por un mundo más amoroso.

#DesmontandoaEstivill

Cristina Romero




Jun 14

Hoy me gustaría compartiros una gran experiencia de mi trabajo junto a las familias. Participo desde hace varios años en un proyecto llamado “Anima’t, juga amb ells!” (¡Anímate, juega con ellos!) donde madres, padres e hijos comparten el juego en un espacio escolar junto a dos psicomotricistas.

Se trata de una actividad extraescolar donde no dejas a tu hijo, sino que te apuntas para vivirla junto a él.

Es un regalo para esos niños poder disponer de un tiempo de juego libre junto a sus padres, donde los protagonistas son ellos, su cuerpo, sus emociones, sus necesidades y sus demandas… Dentro de su propia escuela. Todos sin zapatos, con colchonetas, cojines, telas, algunas estructuras de madera, pelotas y poco más.

Imagen padre e hijo en un Anima't

Los padres muchas veces no tenemos tiempo para jugar disponibles con nuestros hijos… Les llevamos al parque para que jueguen con otros niños y en casa nos persiguen con ganas de jugar mientras nosotras vamos haciendo otras cosas…

Nunca parece llegar el momento en que acabemos de hacer todo lo pendiente y al fin tengamos tiempo para dedicarles…

Pero esta actividad extraescolar es como un momento sagrado en la agenda semanal para nuestros hijos. Sin atender al móvil ni otros asuntos…

Para los niños es un espacio de descarga de tensiones acumuladas durante el día, de llenarse de la mirada de mamá o papá (¡o incluso ambos!) y un espacio-tiempo donde  poder escucharse y expresar todo aquello que llevan dentro: a veces enfado, a veces tensión, a veces inseguridad y necesidad de afecto o atención… pero también ganas de construir y crecer con el otro, ganas de saltar obstáculos o volar más lejos…

Cada niño es el protagonista y sus padres están allí para acompañarlo en el juego que él o ella libremente proponga…

Hay familias que construyen casitas, otras juegan a piratas, o a hadas… Hay quien decide saltar hoy de más alto o quien pide que su madre le lleve en tren arrastrándole en una tela…

Hay niños que prefieren colgarse del techo dentro de  esas mismas telas y a modo de crisálida, volver a evocar la sensación que recuerdan de su vivencia en el vientre materno…

Imagen madre e hijo participando en un Anima't

La experiencia dura aproximadamente una hora y media durante unas 6 o 12 sesiones.

Yo he tenido la gran fortuna de participar durante años en muchos “Anima’t” como psicomotricista y en alguno también como madre… y me siguen pareciendo un regalo…

Para cada sesión, en la mochila llevo unos calcetines y mucha confianza en cada niño y en cada madre, grandes dosis de escucha y respeto por el momento vital de cada uno y también la atención puesta en mis propios límites, en los del espacio y en los de cada uno para cuidar de la seguridad de todos los participantes. Bueno y también una barrita de Arnidol (un práctico aplicador de árnica y harpagocitos) que ayuda a que cuando ocurre algún accidente, cada pequeño pueda recibir el mimo mágico de su madre o su padre y seguir jugando –cuando él o ella lo considere-…

Cuando un niño se cae o se golpea, le presto toda mi atención y procuro no usar ningún tipo de estrategia desconectora de la situación, sin invitarle a que deje de llorar con indicaciones más o menos sutiles diciéndole que “ya está, si no es para tanto, si no ha sido nada…” ni ”shhh”… “ya” o ”venga vamos a jugar, que se nos acaba el tiempo”…

Me he dado cuenta de lo poderosos que son esos momentos si son respetados, donde puedan llorar tranquilamente, con la excusa de un golpe, por toda la tensión acumulada durante horas, días, meses y hasta años…

El golpe a menudo es una excusa, sí, como una válvula abierta en la olla exprés.

Y si como madre, padre o psicomotricista, tenemos la paciencia para acoger ese dolor y mimarlo con un masajito de árnica y sostenerlo, sin juicios, comprendiendo la importancia de ese tiempo… ocurre el gran milagro. Y tras la inesperada lluvia todo luego más brillante en ese niño… Que surge de la experiencia con más equilibrio y más confianza, con una sensación colmada de bienestar y cuidado.

Las psicomotricistas estamos allí de apoyo. Como esa mirada que te permite ser y vivir aquello que necesitas, sin juicios. Sin juicios para con los niños, pero sobretodo sin juicios para con sus padres…

Como psicomotricista es vital ese momento en que tienes la oportunidad de transmitir lo importante  que es la confianza en SU saber hacer, en escucharse a si mismos… Tanto los hijos, como los padres…

“Tú eres la especialista”, parecen decirte con su mirada el primer día las madres y los padres cuando llegan. Pero es un objetivo de mi acompañamiento devolver ese poder a la familia, como grandes especialistas en su propio hijo. “Las madres y los padres saben, son los especialistas en acompañar a su hijo”.

Y ese objetivo va de la mano del otro, del de valorar que quien sabe lo que más le conviene hacer y experimentar es cada niño. El adulto está disponible para sus propuestas, pues son esas las que le llevan directamente a donde necesita pasar para seguir creciendo según su propio programa interno… “El niño sabe, y si se lo permitimos, se va convirtiendo en el mejor especialista sobre si mismo”.

Matizaría que en realidad ya nace siendo el mejor especialista sobre si mismo, pero a menudo desde afuera le han dicho tanto “lo que le conviene” y “lo que toca” que ha ido mirando hacia fuera en lugar de hacia si mismo…

Imagen niñito y familias al fondo en la sala de trabajo psicomotriz

Venir al “Anima’t” no es necesario para ningún niño, ni ninguna madre, pero sin duda ha contribuido a fortalecer vínculos afectivos y ha ayudado a proporcionar más bienestar en el día a día de muchas familias…

Esta sociedad se olvida de lo importante por parecer tan simple: Los hijos necesitan a sus padres.

Si esta experiencia te parece interesante, puedes solicitar una parecida –o la misma- allí donde te encuentras, pero sobretodo recuerda que lo más importante YA está a tu alcance: un tiempo SAGRADO de disponibilidad para jugar con tus hijos, a lo que ellos quieran. A poder ser desde el cuerpo, sin demasiados objetos intermedios.

Descalzarse, tumbarse o revolcarse por el suelo, unos cojines, algún colchón y una sonrisa pueden ser ingredientes útiles. (¡Ah! Y la barrita de Arnidol junto a tu disponibilidad para acompañar el llanto y el dolor de tu hijo)

Si lo que deseas es más información sobre el Proyecto  “Anima’t, juga amb ells!” contarte que fue creado por Montse Castellà, maestra y psicomotricista, pionera en creer en la importancia del trabajo como psicomotricistas de apoyo a las familias y no únicamente en el trabajo con niños…

Este programa destinado a familias con hijos desde meses hasta los 6 años de edad, se ha llevado a cabo en Jardines infantiles (0-2) y Escuelas de Educación Infantil (públicas, concertadas y privadas) gracias a varios Ayuntamientos y Escuelas de Cataluña como el Ayuntamiento de Montcada i Reixac, el Ayuntamiento de Sabadell o el Ayuntamiento de Barcelona.

Desde aquí mi agradecimiento a Montse, a mis compañeras psicomotricistas Txell, Sandra y Dolors y sobretodo a todas las madres, padres, abuelas, niños y niñas que todos estos años se han animado a jugar conmigo…

¡Ha sido un gran placer!

Cristina Romero