Jul 8

 

En un taller de “Acompañando Conflictos Infantiles” una mamá preguntó por los daños que ya están hechos y si pueden ser reparados…

Ella hablaba de que sentía cada empujón, cada apretón, cada grito dado por ella… como muesquitas que hacía al tronco que era su hijo. Y se preguntaba si podía repararlas…

Era como si preguntara si existen cremas para el Alma… como el Arnidol que ayuda con árnica al cuerpo físico… y que usamos las mamás cuando se caen o se dan un golpe.

Hoy retomo aquella pregunta y con ella me gustaría reflexionar acerca de la culpa o su otra cara: la responsabilidad. Pero antes vayamos al miedo, al dolor y sobretodo al cuerpo…

Los golpes que nos dieron (y otras formas de violencia más o menos sutiles también) quedaron, mezclados con nuestras emociones, en algún lugar de nuestro cuerpo.

Y el cuerpo, que es muy sabio, tiene sus mecanismos de defensa (o mejor dicho de alivio) y entre otros está el aparente olvido.

Y digo aparente porque en tu cuerpo están almacenadas todas las emociones vividas, desde la primera hasta la última… En ti guardas las miradas adultas que te dejaron petrificada siendo niña, aunque ahora no las recuerdes.

Y todo eso vivido, almacenado en ti, es lo que te mueve ahora hacia reaccionar de un modo parecido junto a tu hijo…

Del mismo modo que todas y cada una de las experiencias que has vivido te hace ser justo como eres.

Pero a pesar de lo vivido, existe a cada instante de vida la posibilidad de elegir nuestras siguientes experiencias.

Si tú fuiste a la Escuela del Miedo y quieres llevar a tu hijo a la Escuela del Amor, es probable que encuentres algunas trabas en el camino. Pero no te asustes, sigue caminando hacia allí…

Como nunca fuiste a la Escuela del Amor, puede que pienses (por desconocimiento) que allí todos se aman y son perfectos.

Y por eso piensas en tu hijo allí y no en ti…

Pero lo que ocurre es que allí aprenden a Amarse a pesar de sus (aparentes) imperfecciones.

Y que allí los errores son oportunidades para el crecimiento.

Y que en esa Escuela no se promueve la uniformidad, sino la diversidad que cada uno aporta, que es valorada como una riqueza.

Y que no hay “culpables”,  en su lugar todos son responsables.

Tampoco hay “víctimas” pero se mira con empatía  y comprensión el dolor ajeno. Y se da espacio y tiempo para los que vienen de la otra Escuela…

Esa otra Escuela que nos hizo olvidar que éramos seres únicos, valiosos y  poderosos.

Pero sin embargo en nuestros hijos reconocimos todo eso desde el primer instante…

Curiosamente, pareciera que queremos llevar a nuestros hijos a la Escuela del Amor pero para quedarnos nosotras en la puerta, sin acompañarles, sin entrar también.

Amamos a nuestros hijos pero a nosotras nos juzgamos duramente, sin tregua.

Aquí viene la culpa de la que quería hablarte…

Ubicarte por la Vida como culpable o ubicarte como responsable de algo… pareciera una diferencia sutil, pero marca una gran diferencia dentro y fuera de ti.

Sentirte culpable te desconecta de tus raíces, de tus ancestros, de la cadena de dolor a la que perteneces, de esa larga lista de licenciados en la Escuela del Miedo de la que formas parte…

Mientras que sentirte responsable te hace consciente del dolor que hay tras todo acto de violencia. Sentirte responsable te hace conocedora de a  donde van tus actos y donde quedaron  en ti los actos de los que te precedieron… Y es desde ahí que somos más Conscientes y ponemos nuestro empeño en  ser respetuosas.

Respetuosas con nuestros hijos. Respetuosas con nosotras…

Es maravilloso que quieras llevar a tu hijo a la Escuela del Amor, pero sabes… Tú misma también mereces entrar.

Y sabes que si no lo hacéis juntos… simplemente no tendrá sentido que trates de Amarle incondicionalmente.

Imagen de la floreada puerta de la Escuela del Amor

Ahora tu mente te lo impide, pero cuando te acerques a esa Escuela, es posible que tu niña interior se active y cuando te pregunten por el nombre, digas el tuyo en lugar del de tu hijo.

-Sí, por supuesto, también hay un lugar para ti…-

Y entonces comprendas (o recuerdes) que tu deseo de acompañar por la Vida a tu hijo con Amor, es una oportunidad y un regalo para ti misma.

Tú también necesitas aprender a Amarte, con toda tu historia de abandonos, desencuentros, dolores, miedos y diversas formas de violencia.

Violencia hacia dentro o hacia afuera de ti misma…´

¿Que si es posible reparar el daño ajeno?

Aún a riesgo de equivocarme, me da que ese no es el enfoque… Que esa  no es la perspectiva que nos permite abrir la puerta…

Para mi es imposible restablecer el equilibrio en el otro, como lo es curar a otro u obligar a vivir a quien no desea.

No es el otro, es uno mismo quien obra el milagro…

Tendemos a poner la atención en el médico o en la medicina en lugar de en el propio cuerpo que se cura…

La medicina es necesaria en muchos casos y la agradezco. Los médicos desempeñan una importantísima labor de ayuda al cuerpo humano, pero vayan dedicadas estas palabras al poder que tiene el cuerpo de cada niño (y de todo ser humano) para volver al equilibrio.

No son las cremitas que ponemos a nuestros hijos en la piel quienes los curan. Ni nosotros al aplicarlas… Son sus cuerpecitos los que restablecen el equilibrio, ayudados, animados por nuestro mimo y los efectos de los principios activos que contengan las pomadas…

A veces se les dice: -Esta cremita te cura- o –El médico te cura- o –Esta tirita curará tu herida-

Pero sabemos que las cremas, las medicinas y los médicos contribuyen a que el propio cuerpo restablezca su orden, su propio equilibrio…

Una tirita no repara un tejido roto, tapa la zona para que el cuerpo pueda hacer su importante trabajo…

O una medicina a veces sirve para disminuir el dolor o bajar la fiebre… pero el cuerpo seguirá atravesando su proceso… El cuerpo pondrá en marcha todo su gran potencial curativo: mucosidad y fiebre para poner en marcha nuestro potente sistema inmunitario… Costras para cerrar agujeros, dolor para llamar nuestra atención y pedirnos reposo y recogimiento…

-“Tu cuerpo es sabio. Te estás curando.”- Podríamos decirles…

Pero volviendo al doloroso asunto de si podemos hacer algo más por reparar el daño ya causado en otros…

El Amor todo lo cura… Pero verdaderamente solo el Amor por si mismo curará esas heridas.

El Amor por tu hijo contribuirá a SU propia estima y Amor propio, capaces de poner en marcha SU poderosa capacidad de resiliencia…

Lo mismo que el Amor por ti misma curará las heridas de tu piel y de tu Alma…

Podemos hacer mucho, sí… por restablecer su autoestima, por permitirle que se exprese y por poner palabras a lo vivido.

Me gustaría poner el énfasis en  el poder curativo de expresar lo ocurrido…

Hemos hecho daño a esa criatura y tenemos la posibilidad de acercarnos de nuevo y expresar lo sucedido y cómo nos sentimos ahora al respecto… Poniendo palabras, poniendo fuera del cuerpo también lo sucedido…

Contribuyendo a que el dolor que siente el niño sea validado fuera y que al expresar nuestra empatía ante su dolor hagamos que la carga pese menos… Pues nuestra indiferencia ante su dolor lo hace menos soportable aún.

Las tensiones siguen en uno, aunque cambien las circunstancias, y es expresarlas que de veras las libera.

Como veíamos, el cuerpo almacena todo lo vivido en algún recóndito lugar, por tiempo que pase, pero lo que más le pesa es aquello que pasó y no pudo ser expresado…

Nuestro hijo llora tras ser violentado con nuestros gritos…

O quizás llora ahora que se ha caído o algo le ha hecho sentirse frustrado y –si se lo permites- aprovechará para conectar con aquel dolor de antes…

Y a pesar de las lágrimas verá en tus ojos y olerá en tu cuerpo tu Amor, tu aceptación y tu empatía mientras llora.

En lugar de tu enojo, tu indiferencia, tu rabia de entonces…

Se ha caído y está viviendo una situación-oportunidad que le permite parar y re establecer un equilibrio perdido. Físico, pero también emocional y anímico (del Alma) que le permite que mamá lo acoja ahora entre sus brazos, su pecho o  en su regazo con una mirada y con una voz suaves, disponibles…

Y entonces llorará por eso y ya de paso por la tensión que pasó esta mañana contigo, empujado  en una carrera sin sentido para él, con esos gritos…

Y tu Amor por él ayudará a su Amor por si mismo, que es el que verdaderamente todo lo cura.

Pero no te olvides de la importancia de Amarte a ti misma, de abrazarte con “tus errores” y tus días más descentrados… Para dejar de luchar contra lo que fuiste o lo que eres… y empezar a Amarte…

Recuerda que tienes un lugar en la Escuela del Amor, junto a tu hijo.

Imagen de el abrazo a un árbol

Nota patrocinada por Arnidol

¡Gracias!

Cristina Romero

May 21

Ayer volvimos de Madrid. En un viaje repleto de Magia y sincronicidades.

Para los PRACTICANTES DE SUEÑOS que compartieron conmigo el Taller del sábado, darles de nuevo las GRACIAS y decirles que Sergio pudo llegar a casa.

Y para los que no estabais allí contaros que a última hora, en la rueda de cierre final del Taller, Sergio, que estaba sentado a mi lado cuidando de Elvis (ya de 9 meses), lanzó un alarido y cayó redondo… Con las manos en la espalda.

Por sincronicidades fue a caer de morros junto a una barrita de Arnidol, que quizás Elvis había sacado de mi bolsa. Es como una especie de barra pinta labios pero que contiene Árnica y harpagocitos y que sirve para aliviar el dolor y las contusiones de la piel.  Uso este recurso mágico con los niños a menudo. Pero hasta entonces no con Sergio. Sorprendida, pero con el mismo mimo que gasto con los niños, se la apliqué generosamente por las lumbares.

-“Parece que Sergio también quiere decir algo”- dijo una Practicante de Sueños

-“Ya no sé cómo llamar la atención”- dijo el propio Sergio, divertido, completamente espachurrado en el suelo…

Y yo que no creo en las casualidades, que siempre trato de escuchar lo que me está diciendo la Vida, vine a parar al mismo punto en el que ando últimamente dando vueltas: que en la crianza respetuosa una gran sombra es la pareja.

De hecho, es mi gran agujero negro.

La pareja como sombra porque no nos damos cuenta, ciegas muchas mujeres renacidas como madres, y ciegos muchos hombres renacidos como padres, que tendemos a desequilibrar la balanza y a descuidarnos. Ejerciendo violencia invisible para con nuestro compañero o compañera de viaje. Esa violencia que no da respuesta a las necesidades del otro.

Digo también que la pareja es mi agujero negro por ser ese aspecto de mi misma donde a menudo, por no estar ubicada en el lugar sistémico adecuado, me desvitalizo o dejo de percibir todo el torrente de energía que me corresponde.

De pequeña vi a mi madre dedicarle toda su mirada y su energía al trabajo y sobretodo a la pareja. Ella es una mujer que cuida mucho del hombre que está a su lado. Y eso es algo que de algún modo siempre me incomodó.

Ahora comprendo que algo dentro de mí hizo la lectura equivocada de esta vivencia infantil… Como si en ese sentirme fuera, yo entendiera que era cuestión de elegir: O la pareja o los hijos.

Como si no fuesen compatibles.

Y yo elegí a los hijos. Seguramente para tratar de compensar la propia vivencia infantil. Sin darme cuenta de que eso también era desequilibrio y desatención. Para con mi pareja, para conmigo que tanto me nutro de ese compartir complicidades con mi compañero de Vida e incluso para con mis hijos. Pues los hijos se nutren del Amor de sus padres. De ahí provienen y esa es la matriz que más les nutre.

Los niños me necesitan. Pero me necesitan feliz, nutrida, disponible y presente.

Yo sé cuanto tiene que ver Sergio en que yo me encuentre así.

Desde el Amor compartido con mi pareja, yo surjo nutrida y capaz de ofrecer lo mejor de mi misma a mis hijos y al mundo. Y no hablo solamente del acto sexual, hablo de cómo me nutre cada instante de unión con forma de conversaciones, miradas, bromas, besos o abrazos en el día a día.

Sergio es mi mejor amigo, quien mejor me conoce y con quien más yo misma me siento.

Pero también es quien a menudo dejo para el cuarto puesto en el ranquing…

Es cierto que tampoco dispongo de mucho tiempo para mi misma y que además procuro atender las necesidades de mis tres hijos pequeños… Pero yo siento que hay algo desajustado, dentro de mí. Quizás simplemente la mirada.

Tan pegada a mis hijos, necesito caminar un paso hacia atrás para poder incluir a mi compañero –además de a mis hijos- en mi mirada. Y me da a mí que ese re enfoque también beneficiará a mis hijos.

En las parejas que tienen hijos y que el apego madre-bebé es visto como un mero obstáculo a saltar, donde se da importancia tempranamente a recuperar el tiempo en pareja, se tiende a desatender las necesidades de los niños a favor de las del padre. En la sombra está esa violencia ante las necesidades infantiles.

Pero en la crianza con apego a veces se tarda tanto en volver la mirada a la pareja, que cuando se mira puede que se esté ya tan lejos y desvitalizados…

La pareja, tras la llegada de los hijos necesita reconstruirse. Y necesita ser considerada como valiosa y Sagrada. El Amor de la pareja es la fuente que da de beber a toda la familia.

Yo no lo viví así de niña, porque mi sensación era que mis padres se miraban tan de cerca que en su perspectiva yo no estaba incluida…

Ayer de nuevo Sergio y su dolor de espalda me hicieron caer en la cuenta de que aún necesito seguir reajustándome… No es fácil, sin demasiados referentes a los que agarrarme… Pero ahora siento claramente que es vital y prioritario.

A Sergio le dolió la espalada en medio de un Taller que yo ofrecía sobre vivir y llevar a la práctica aquello que anhelamos. Simbólicamente la espalda está relacionada con los apoyos.

Entre las muchas cosas que me dijo esta experiencia, surgió esta gran pregunta: ¿Apoyo a mi pareja para que viva sus Sueños?

Titubeé mentalmente.

Cuando llegue a viejita y esté al lado de Sergio quiero poder responder claramente que sí, que estuve a su lado todo este tiempo para contribuir a su felicidad, para apoyarle en vivir todo aquello para lo que ha venido a brillar en este mundo… Sea eso lo que sea.

Apoyándole en SUS Sueños, en los que tienen que ver con él y con lo que le hace vivir pleno y satisfecho.

Si me hubiera hecho la pregunta: ¿Apoyo a mis hijos para que vivan sus Sueños? La respuesta afirmativa brotaría con más facilidad…

Ese respeto, esa libertad y esa confianza por la Vida de mis hijos, a menudo se transforma en control cuando me dirijo a su padre…

Esa es mi incoherencia. La parte de mí que necesita transformarse. El lugar donde el Amor pequeño necesita expandirse y convertirse en un Amor grande, incondicional. Amando de veras lo que el otro ES y me muestra. Pues aunque no tengo dudas de lo muchísimo que quiero a mi pareja, podría asemejarlo a ese querer a los hijos que recorta sus alas en lugar de animarles a desplegarlas…

Aquí está mi gran tarea. Y lo curioso del caso es que elegí nacer de una maravillosa mujer de quien tengo mucho que aprender de su entrega y disponibilidad para con su pareja.

Pero como todo siempre guarda su perfección, agradezco las elecciones que tomé hasta ahora en mi camino. De nada me arrepiento. La Vida son experiencias cosidas a una y yo no quisiera recortar ninguna. Tan solo me digo que ahora llega el tiempo de extender mi mano y cogerme a la mano de mi compañero de Vida. Ese con quien hace justo una semana celebramos 18 años juntos (más tiempo juntos que solos en nuestras Vidas). De su mano, que es lo que me pide el corazón y el cuerpo, si me paro a escucharlos…

Se me ocurrió así también, que de vez en cuando, en este Despertar en la Luz Cuidando del Alma Infantil podría dedicarle palabras y energía también a la pareja. A la importancia de escuchar y atender las necesidades de otro adulto… No solamente las de los niños.

Y por supuesto también – para equilibrar toda la balanza- escribir y poner energía al Cuidado de quien Cuida. A ese Amor y ese respeto por una misma… Ese dar valor e importancia a los propios Sueños…

Tengo en mi bolsillo la barrita de Arnidol y me gusta imaginarla como una extensión de mi cuidado, disponible para acompañar a toda la familia (aunque en un principio la compré pensando solamente en los pequeños).

Sergio estará tres días de reposo en la cama. El médico se lo ha recomendado esta mañana. Y yo por mi parte voy a tomármelo como una gran oportunidad que me regala la Vida para cuidarle.

¡Abrazos y GRACIAS por leerme! (A mi me hace tanto bien escribir…)

May 5

A Sara, Toni, Clara, Michelle y Lilah con todo mi Amor.

 

Hermosa criatura,

Me acerco de la mejor manera que sé a darte las Gracias.

Tu madre cuando me anunció emocionada que recién estabas anidando en su vientre, ya se refirió a ti diciendo “un ángel nos ha elegido como papis”.

Ahora acabas de decirles adiós, tras 20 semanas habitando dentro ellos, dentro de tu madre y en el corazón mismo de toda la família.

Sobra saber. Saber por qué te marchaste antes de lo que teníamos los demás previsto para ti.

La Vida siempre nos muestra una tonalidad que no teníamos prevista…

Es como si solo pudieramos ver por un pequeño agujerito y nos perdiéramos -desde nuestra mirada humana- la gran totalidad de lo que son las cosas.

Ahora ya no estás en el cuerpo de una niñita. Tu intuitiva madre siempre supo que eras una niña, aún antes de mirarte. Porqué sí quiso mirarte y sostenerte para que su cuepo pudiera despedir al tuyo.

Tu querida madre te dio a Luz y te sostuvo como al resto de tus hermanos.

Y tu querido padre estaba allí,  te dio la bienvenida y te despidió.

Ambos sacaron fuerzas de donde no sabían que existían.

Mi corazón se abre y se expande cuando pienso en vosotros. En todos y en cada uno.

Cuando tu madre me contó que te habías marchado, algo en mí se mudó también. En una actitud muy humana, yo me agarré a la Vida, achuché a mi bebé Elvis de 9 meses y le di las gracias a los ojos. Gracias a cada uno de mis hijos y también al sol y al viento. Su padre me parecía aún más hermoso y el día más regalo…

Gracias pequeña Lilah…

Gracias por recordarme que la Vida es mucho más de lo que vemos y que lo que de veras importa está y estará siempre en nuestras manos: la capacidad de Amar.

Gracias querida Lilah…

Tú sabes que no existirá el olvido, que para siempre serás uno con tu familia. Que por tiempo que pase tu madre, tu padre y tus hermanos mantendrán vuestros lazos mientras vivan.

Yo se que tu sigues muy cerquita suyo, iluminando sus noches y también sus días.

Eres Luz, eres Amor, eres un Ángel en su camino.

Gracias Ser de Luz Lilah…

 

Nota:

A veces la gente cree que es mejor no hablar de los que se han ido, por temor a aumentar el dolor para los que dijeron adiós. Pero las palabras ayudan a dar forma a lo que ya estaba dentro de nosotros y necesitaba ser nombrado y expresado. Para liberarse y transformarse, con acompañamiento, escucha y tiempo.

Las madres que han perdido a sus bebés dentro o fuera de ellas necesitan que las personas que las acompañen puedan sostenerlas y acompañarlas en su gran dolor. No necesitan que las distraigan tempranamente. O que nadie quiera hablar más de quienes se marcharon.

Hay un lugar que nadie más podrá ocupar, que necesita ser reconocido, nombrado, honrado y agradecido dentro de una família que ha despedido a un hijo.

Las madres que tenemos más de un hijo sabemos que nunca se ama igual a cada uno de ellos. Nuestro corazón se abre con cada nuevo ser y crecemos en amor. Ya no volvemos a ser las mismas que fuimos antes de que anidara en nosotras…