may 7

Aquí y ahora decreto en mi interior dejar de perseguir el Dorado.

Ya lo tengo en mis manos, tan solo soy capaz de verlo cuando al fin me detengo.

Entonces solo soy capaz de dar las Gracias por cada uno de los hijos que han venido a caer a este mundo tan cerquita mío, en mi cama, en mis brazos, en mis pechos, en mi boca, en mis manos. Ellos, junto a su padre, son los soles que iluminan mi día.

No necesito más nada. Pero también sigo dando las Gracias por el hermoso lugar que habito, cerca del bosque, en el musgo, en el campo, cerca del fuego, cerca del pozo, cerca de la vida vibrante bajo mis pies descalzos…

Y junto mis manos y las llevo al pecho, a la altura de mi corazón y me estremezco por dentro y mi piel desnuda al sol se eriza por fuera. Gracias susurro al viento…

Siempre –desde todas mis vidas- tuve esta misma posibilidad para ser feliz. Los rostros que me acompañaron entonces eran distintos por fuera y mi vestido y el paisaje tampoco eran los mismos… Pero no es que ahora tenga más suerte en la Vida. Simplemente ahora estoy más dispuesta a darme cuenta de los grandes regalos que me da…

Y aquí y ahora se y me digo, que no necesito más nada.

Que estoy llena.

Agradecida.

Con los ojos húmedos de emoción. Y la nariz mocosa.

Respiro y lo vuelvo a decir en voz más alta: “Gracias, aquí y ahora decreto en mi interior dejar de perseguir el Dorado”.

Ese Dorado que me mantenía en búsqueda, preocupada y ocupada, sin acabar de valorar y apreciar lo que ya ES, con un vaso medio vacío en la mente y un fuego por apagar…

Los días se sucedían en una carrera interminable hacia el mañana. Nunca enraizada en el presente…

Pero ahora el reloj se detiene dentro de mí.

¡Qué gran descanso!

Con cada inspiración me lleno del momento presente, que todo lo contiene.

Ahora me parece extraño no vivir así.

¿A dónde iba yo con tanta prisa? ¿Por qué aquella insatisfacción? Andando por la vida desconectada de mi misma, del cielo y la Tierra…

Me río. Tiene gracia: me invade cierta ternura  por mí misma.

Ahora la emoción me sacude de nuevo al amarme a mí misma. Acaricio mi cara con las manos. Miro mis manos y también me hace gracia y me emociona darme cuenta que les he tomado verdadero cariño… Abrazaría a todo este cuerpo con el que tanto tiempo me he  peleado… y que tanto, tantísimo me ha dado…

Gracias…

El viento sopla y una idea llega con él.

Pase lo que pase luego o mañana, esto no va a cambiar: el Dorado ya está dentro de mí.

Gracias…

Cristina Romero

dic 1

Me compartes que un niño se muestra agresivo en la Escuela
Aunque comprendo tu falta de recursos, de medios a tu alcance para cuidar de la AFECTIVIDAD de tod@s y cada un@ tus alumnos…

Para mi la situación se reduce a formularte una pregunta…

Podemos enjaular a ese niño todo lo posible para sentirnos todos más seguros…
Podemos tratar de anularlo y hasta intentar que se vaya…

Pero también podemos apostar por él… y acompañar su dolor… y mirarlo a los ojos…

Alguien llega a nuestras vidas que nos mueve algo especial…
como ese niño herido que siente que el mundo le da la espalda y contiene tanta rabia y dolor…

Cada Ser que se cruza en tu camino es un regalo, una oportunidad…

Nada está escrito… ni estás obligad@ a nada…

Pero en cada relación existe la misma pregunta:
¿Cuanto Amor estás dispuest@ a poner en circulación?

¿Cuanto de ti estás dispuesto a exponer para que aunque duela… sane?

Seguramente crees que es más cómoda una Escuela sin ese niño…

Una Vida sin nadie que te recuerde tu propio desamparo…

Ese niñito está justo ante ti para preguntarte si crees en él o si lo das por perdido.

Si crees que vale tu tiempo-energía-atención-afecto o si prefieres hacerlo desaparecer de tu Vida… (como tantos han decidido antes que tú)

Parece una decisión intrascendente…

Pero si supieras lo muchísimo que vale ese regalo que puedes hacer a ese Ser…

… Ni siquiera es necesario que le cuentes nada, él sabrá lo que elegiste.

Todo su Ser lo sabrá…

Siéntete libre para no obligarte -ni juzgarte- si eliges reducirlo en tu Vida a su mínima expresión…

Tú  eres un cúmulo de experiencias que te han llevado a esa elección…

Dejar brotar el Amor no es sencillo cuando con ese otro actualizamos nuestros propios miedos…

Pero aunque te parezca difícil quiero contarte un secreto…

Apostar por ese niño herido es apostar por ti mism@

Y creer en ti y en tu capacidad infinita para AMAR y SANARTE… por dolor acumulado que arrastres…

… Gracias hermoso SER por traerme el regalo de tu experiencia…

dic 1
“Hola Cristina…. como se que a veces escribes en el fb o en tu blog algunas notas era por si algún día podías tratar más a fondo el tema de las rabietas y conflictos y de los niños con sentimientos de miedo, con sensaciones de miedo..es decir, temerosos un poco ante la vida, los cambios etc…….de donde puede provenir esa sensación que en algunos niños es muy acusada….gracias mil…..besos de colores♥♥”
Los niños manifiestan la rabia o expresan ira y los adultos muchas veces queremos acallarles o pararles, rechazando a los niños, criticándolos o presionándolos con argucias adultas… “ui, que malo”, “que feo te pones cuando lloras”, “si sigues así no te compraré tal cosa o no te llevaré a tal lugar…”
Solemos poner el foco, nuestra atención, en lo que nos disgusta de lo que sucede y no vamos más allá en atender qué pasa en el interior de ese ser que necesita expresar tanta furia…
Nos importa cómo lograr que no muestre ira, pero no queremos mirar de donde viene…
Muy a menudo, la mayoría de las veces, tras un acto de violencia de un niño… hay un pedido de amor escondido.
Grito, pataleo, muerdo, pero lo que necesito es decirte que necesito sentirme aceptado, amado incondicionalmente, que necesito nutrirme de tu presencia y de tu disponibilidad…
A veces, necesitan mostrarnos a gritos lo que está sucediendo en su interior, su tristeza, su necesidad de afecto…
SU DOLOR
En realidad esa violencia que expresa el niño proviene muchas veces de una violencia -visible o invisible- que vive de sus padres.
Violencia es también no tener en cuenta las necesidades del otro. Y a menudo los niños nos hacen pedidos de atención y afecto que ignoramos sistematicamente…
Ellos tienen unas necesidades que no encajan en nuestro planning adulto y tratamos de acallarlas.
Pero explotan ante nuestras asombradas narices…
A mi entender, cualquier sentimiento es legítimo, solo determinadas acciones necesitan ser limitadas. Como adulto tan solo debo cuidar, asegurar, que la expresión de ese sentimiento no dañe al propio niño, o a otro ser vivo, o determinados lugares y objetos.
Pero puedo permitir que exprese su rabia si no hace… ni se hace… daño.
¡No hay nada “malo” en expresar su enojo! Y mucho menos ese niño necesita que le digamos que él es malo…
Preocupados por las apariencias, censuramos su expresión por el qué dirán…
Pero si priorizamos de nuevo otra cosa que la necesidad de aceptación y acompañamiento de ese niño, volveremos a ejercer violencia invisible para con él…
Acompañarle en esa expresión es como decirle internamente: “te escucho, te comprendo, no te juzco, te acepto a pesar de que te muestres así…”
Acompañarle es AMAR lo que nos muestra de si mismo, comprendiendo que es una demanda de Amor, que no puede expresar de otra forma.
A menudo brotan episodios de este tipo tras la llegada de un hermanito, tras un destete forzado u otro cambio vital en la familia, como el inicio en la Escuela o la vuelta al trabajo de la madre…
Algo puede haber pasado que le haya hecho dudar del Amor de sus padres.
Pero con una dosis mayor de atención, escucha a sus necesidades afectivas… vuelve la calma externa e interna del niño.
Dedicarles atención real, con disponibilidad para auparles o jugar (si es lo que nos demandan) a veces es una forma de responderles ante su duda de si les amamos.
Con respecto al tema de los miedos… y de donde pueden provenir…
Tres puntos que me gustaría destacar son: el dormir, la tele y el acompañamiento de los adultos… Pero evidentemente es un gran tema que se quedará corto en esta nota;)
  • Algo que he podido comprobar es que los niños duermen muy confiados si duermen cerquita de sus padres. Practicar el “colecho” contribuye a su sensación de bienestar y para mí tiene que ver con su necesidad básica como mamíferos de dormir en contacto con otros.
Si a veces un adulto lo pasa mal por dormir solo y le asaltan mil dudas sobre su seguridad, ¿como es que pretendemos que los niños duerman solos y tranquilos a pesar de su voluntad ?
Me doy cuenta que es un invento y un interés adultocéntrico que los niños duerman separados de sus padres. Y que es algo que forzándolo augmenta la desconfianza y el miedo en los niños.
  • Otro tema que dificulta su confianza y tranquilidad es ver en la televisión dibujos o incluso películas para las que aún no están preparados…
Por tener forma de dibujos animados no quiere decir que sea adecuado para niños.
La sociedad o quizás la humanidad, busca la dualidad en vez de la unidad… Una historia por ejemplo, explica empáticamente las razones que mueven al protagonista de la historia a hacer algo y al antagonista o malvado tan solo lo muestran como descorazonado e insensible… facilitando la separación, el juicio del niño espectador.
Esa vieja historia de la humanidad de que unos son los buenos y los otros los malos…
Los niños dentro de esta visión limitante se sienten expuestos, vulnerables y aterrados…
Pero como tienen muchas estrategias, se la pasan dibujando… o jugando a monstruos o a luchas ( o a lo que necesiten procesar y expresar fuera…) Hasta que lo elaboran y resitúan.
  • También las creencias y actitudes limitantes de los adultos que les acompañan pueden reforzar su sensación de vulnerabilidad y desconfianza ante la vida…
Por ejemplo, si yo sobreprotejo a un bebé que está explorando el mundo con su cuerpo, le ayudaré a desconfiar de sus propias habilidades… de si mismo.
A veces nuestro acompañamiento les resta poder personal en vez de potenciárselo…
Pero para acabar, aunque es importante crecer como padres y madres, me gustaría que veamos la importancia de no sentirnos culpables… De dejar también de juzgarnos… Este es un asunto sumamente importante…
Ningún niño vive lo que no necesita vivir, por resonancia, para experimentarse y crecer, para aprender a Amar y a Amarse, para ser feliz…
Así que bienvenidos sean los miedos, los conflictos o las llamadas “rabietas” (que quisiera resaltar que a menudo con esa palabra indican cierto desprecio o descrédito por parte del adulto) y digo bienvenidos pues forman parte del camino de ese niño, que necesita ser aceptado, Amado incondicionalmente, sin juicios por parte de los adultos que lo acompañan.
Gracias Sandra por tu pregunta y ojalá algo de lo escrito te resuene y sirva…
Abrazos!!!
Cristina
oct 21

Ayer por la mañana tuve el regalo de una nueva experiencia junto a otras madres.

Gracias a la demanda y la iniciativa de Merche de Kebuskas, nos reunimos en su casa para vivir una especie de Tupper Mums

Aunque había ofrecido  varios talleres sobre conflictos, en diversos lugares, era la primera vez que  guiaba un “taller casero”, en un comedor familiar y con mi bebé Elvis de dos meses acompañándome…

La experiencia tuvo mucho de sentida y cercana. Nada de lo que allí se dio fue por casualidad (como ocurre siempre en todo tiempo y lugar) y vivimos juntas lo que cada una traía de su relación con los conflictos.

Desde entonces algunas frases e ideas me bailan por dentro y quisiera escribirlas para enviárselas con cariño a las mamás del taller…

Se me ocurre que así también las puedo compartir con toda aquella o todo aquel que no estuvo ayer en el comedor de Merche junto a nosotras.

Aquí  os dejo algunas palabras sobre “Los Conflictos infantiles“:

  • Una idea muy extendida que rodea al tema que nos ocupa es “cómo resolverlos”. Pero el enfoque que yo quise compartir, el que a mí me sirve, es enfocarlo desde el acompañamiento… ¿Cómo acompañamos los conflictos?  ¿Cuál es nuestra mirada ante ellos? Propongo ver los conflictos desde una mirada que los recibe y los  acoge. No una mirada que trata de anularlos, evitarlos. Un conflicto es una oportunidad para Amar y amarnos. Los conflictos vistos como regalos, oportunidades, hacia el reequilibrio, hacia el bienestar y la felicidad.
  • Los conflictos no son una pérdida de tiempo. No son algo que entorpece el camino… SON EL CAMINO MISMO. Son la gran oportunidad para acompañar de veras al otro en su dolor, en su frustración, en su ira o tristeza. ¡Qué importante es poder dejarlo todo –cualquier objetivo mental que tuviéramos antes del conflicto- para acompañarles…!
  • ¿Qué significa Acompañarles?  Viene a ser como si en nuestro interior dijéramos: “ESTOY AQUÍ…, CONTIGO…, SIN JUZGARTE… Y TE AMO” Y nuestro cuerpo –en consonancia- se parara y bajara a la altura de nuestro hijo (agachándose, sentándose…) y acogiera el cuerpo del otro, con contacto.
  • Los niños no “la lían” para fastidiarnos. Los niños tratan de reequilibrar las situaciones familiares. Sencillamente cuando algo no va en la dirección del Alma Familiar… protestan.Tras cada grito, mordedura, pelea, “rabieta”… hay un pedido de AMOR encubierto.
  • El llanto, como la risa, son mecanismos humanos para restaurar el bienestar interno. Acompañemos sin acotar el llanto infantil. Evitemos acallarles y permitamos que dispongan de ese recurso toda la vida…
  • Los hijos nos hacen de espejo y nos muestran lo que hay en nosotras. Aquello que no somos capaces de ver… ellos nos lo plantan frente a nuestras narices…
  • Pero ojo con La Culpa… Ese personaje  que tan cerquita nos acompaña a las madres… Pongamos enfoque en lo que SÍ nos gusta de nosotras como madres y pensemos en nosotras como las grandes madres que somos
  • El respeto por los niños es importante. Pero el nuestro también. No puede ser que ellos tengan todos los derechos y nosotras ninguno. Mostrar con cariño y firmeza nuestros propios límites ayuda al equilibrio familiar. A veces consentimos algo que  nuestro fuero interno dice un claro NO por evitar el conflicto… Pero eso es ejercer violencia para con nosotras mismas.
  • Es importante el Cuidado de quien cuida. No podemos dar y dar atención, presencia, a nuestros hijos sin estar nutridas. Necesitamos nutrirnos con lo que a cada una le aporte energía y reequilibrio vital. A mí me da pilas escribir. A ti a lo mejor ir a la montaña…. Y a ti una bañerita. Sea lo que sea es algo Sagrado a respetar y agendar. Pues nuestros hijos nos necesitan felices y con la energía alta a su lado.
  • La crianza con respeto se hace difícil sin la Tribu. Es tiempo de reunirnos para acompañarnos entre nosotras las madres. Los niños junto a otros niños tampoco necesitan tanta presencia de mamá y papá. Tiempo de organizar nuestras vidas en función de dónde hay tribu o crearla.

 

Las mamás del taller veréis que son sólo algunas de las muchas cosas que hablamos…

Y muchas más, que no se hablaron, siguen aún bailando dentro de mí. Pero la Vida es un pedazo de algo construido y mucho aún por hacer…

Gracias a todas,

especialmente a Merche: http://kebuskas.blogspot.com/

y GRACIAS a nuestros bebés que nos acompañaron, y a vuestros hijos y los míos (que aunque no estaban allí) nos sirvieron como excusa para conectarnos y re.conectarnos con nosotras mismas.

Abrazos

Cristina Romero

ago 11

Cuando Elvis llegó no hubo flechazo a primera vista.
Le sonreí internamente y le di la bienvenida con mi boca, mi voz y mis ojos.
Pero lo que quiero contaros es que abrí mi corazón progresivamente hasta querer comérmelo de tanto amor que siento ahora.
Me di cuenta de ese cambio a los 5 días de su nacimiento.
Entonces cogí el móvil y fui a buscar las fotos del primer día.
Quizás el bebé se había vuelto infinitamente hermoso al pasar los días…
Pero entonces descubrí que Elvis no había cambiado (o no tanto)
Lo que había cambiado parecía estar en mi mirada.
Una mirada loca de amor por ese cachorrillo.
Entonces caí en la cuenta que quizás las dosis de oxitocina habían ido subiendo día tras día… Y no solamente por la lactancia…
Me di cuenta de lo bueno que había sido poder tener intimidad y piel con piel desde que nació.  Algo muy animal.
Mis otros dos bebés son de invierno… y en seguida los vestimos y me vestí. Y aunque también les di la teta a demanda… ahora veo cuanto me perdí… (nunca nos perdemos nada, es solo que no tocaba vivir esa experiéncia:)
A Elvis lo he tocado y requetetocado, he reconocido cada lugar de su piel suave (que tanto me recuerda a mi yaya Kuqui) con mis manos y mi piel.
Mi piel desnuda, mi cuerpo, que tanto ha agradecido que yo misma lo tenga muy presente.
Y lo de tener infinitas horas junto al nuevo ser, sin demasiadas visitas, ni llamadas, que en cierto modo os desconectan… ha sido un gran gran regalo que tampoco tuve antes…
Me recuerda a una película que no he visto y que creo va de una camella que tuvo un parto difícil y le costó vincularse al pequeño…
Nosotros tuvimos una Amorosa cesárea que merece otro post para ella solita:) y tengo clarísimo lo importante que fue y es el piel con piel y la intimidad tras este tipo de nacimientos.
Pero lo recomiendo en TODOS…
Así que aquí quede mi experiencia, nuestra experiencia, para que otros seres cuando vengan a este mundo puedan seguir habitando a sus madres, pero por fuera.

¿Te animas a vivirlo?
Un Gran Abrazo
Cristina Romero
PD: Desde aquí GRACIAS infinitas a Imma, nuestra comadrona, que fue quien me animó a vivir esta experiencia…

nov 12

A veces es difícil estar junto a nuestros hijos con la receptividad y la escucha del que simplemente acompaña, sin pasarnos el rato dirigiendo sus intereses o atiborrándoles de explicaciones que no pueden digerir y que ni siquiera se ajustan a lo que preguntaron.
Cuando un niño desde siempre ha sido respetado, es sencillamente capaz de escucharse y seguir los dictados de su corazón. Cuando un niño ha sido manipulado, chantajeado, dirigido desde afuera… aprende a acallar su corazón y esperar indicaciones desde afuera.
Un bebé tratado sin respeto por sus propios intereses, como por ejemplo cuando los adultos corregían o limitaban sus movimientos al aprender a desplazarse a su ritmo y según su propio interés… va aprendiendo que no es del todo responsabilidad suya el lograr un desarrollo óptimo motriz, y que no se confía en sus propias habilidades…
Cuando más tarde ese niñito empieza a ser guiado verbalmente en lo que “le conviene” aprender, pospone de nuevo su propio programa interno de aprendizaje, y delega el desarrollo de su potencial, de su plan de ruta, en manos de los adultos…
Los adultos se convierten en “quienes saben” y tienen la responsabilidad sobre el propio aprendizaje…
Pero esa idea parte de la concepción desconfiada de los adultos… Según los cuales los niños vienen a perder su tiempo jugando y haciendo cosas que no les convienen… Como si jugar no se correspondiese con un sofisticado mecanismo evolutivo que permite elaborar y comprender el mundo de una manera sencilla y fascinante para los niños…
Los adultos desde los despachos elaboran “Currículums” y piensan “qué, cómo y cuándo” tienen que “enseñar” a los niños para que aprendan.
Creen que si ellos no deciden todo eso… los niños no aprenden “lo que tienen que aprender”…
También invertimos tiempo en “enseñar” creatividad… Pero eso es como enseñar a una chimpancé del zoo a cuidar de su cría…
¿No será mejor permitir el desarrollo natural sin interferir? Así no tendremos que recuperar artificialmente lo que venía “de serie” de una manera genial.
Cada vez somos más los que Confiamos en que todo niño, rodeado de un ambiente rico en experiencias y nutrido de Amor y Respeto es capaz de aprender todo aquello que necesita para ser feliz en este mundo.
Cada vez descubro más iniciativas silenciosas o escandalosas, individuales o grupales, que apuestan por esta CONFIANZA…
¡Confianza en el corazoncito humano! tenga la edad que tenga, pues si nos dejamos guiar por él… vivimos empujados internamente a experimentar aquello que necesitamos realmente, auténticamente…

El corazón –lo dicen estudios científicos- es quien decide.
Cuando decidimos internamente algo, el cerebro espera al corazón.

Pero algún adulto entre los lectores dirá – ¡Ufff… con lo que me cuesta a mí decidirme…!-
Ya decía al principio que si cuando somos niños acallan nuestras propias decisiones, llegamos a adultos esperando indicaciones ajenas…
¡Pero los niños vienen con el tambor de su corazón hablando claro y alto!
Está en nuestra mano acompañarles en este camino respetando sus propios y singulares matices. Aunque nos parezcan absurdos, o aunque no sean como nos gustaría, o aunque parezca que no les llevarán a ninguna parte…
¡Cuánto cuesta amar incondicionalmente…! Pero tal vez si acallamos indicaciones ajenas… todos nuestros corazones coincidan en que es por ahí…

Abrazos