Aug 28

Hoy para ti un post, un taller y un sorteo!!

Sabes lo mucho que me gusta escribir sobre las brujas. Esas personas maravillosas capaces de escucharse a pesar de las apariencias.

Esas mujeres que estaban atentas a las señales –fuera y dentro de ellas mismas- y a su intercambio constante y creativo, en permanente comunicación con la vida.

Las mujeres de hoy en día llevamos a la bruja adormecida y anestesiada dentro de nuestros zapatos apretados.

Digo yo que las brujas de antes es probable que fueran mucho tiempo descalzas, pero seguro que no llevaban zapatos con dedos apretados hacia la punta o que impidieran su conexión con la Tierra.

Eso es cosa de las mujeres actuales. Las que caminamos anestesiadas de nuestras verdaderas necesidades todo el día. Desatendiendo lo que nos dice el cuerpo y el Alma. Dejando que este mundo nos meta prisa para todo. A nosotras y a nuestras crías.

 

Las mujeres como tú y como yo tienen desaprovechada su intuición gracias a no escucharse. Gracias a cuestionar cada idea desde el lado racional y lógico de su cerebro. Gracias a estar tan pendientes del qué dirán. Y con tan poco tiempo disponible para lo que de veras les importa.

 

A las brujas les daba la risa o el llanto cuando les daba. Se permitían gozarse en todas sus formas. Se sentían bellas y merecedoras de placer y abundancia, merecedoras de cuidados y con gran paz de espíritu.

 

A la vez se sentían profundamente ligadas y comprometidas con su entorno natural y social.

 

Se daban a los demás sin descuidarse a sí mismas.

 

Y cuando perdían el equilibrio, sabían dónde encontrarlo.

 

Ellas miraban hacia dentro y hacia la Naturaleza.

 

Nosotras preguntamos a profesionales y miramos en google.

 

(ojo, que internet es una gran fuente de sabiduría, pero por el camino necesitamos sortear un montón de basura desvitalizante)

 

Las brujas de antes me han servido hoy para hablarte de una parte del potencial que llevas dentro de ti por desarrollar.

 

Las brujas siguen dentro de todas y cada una de nosotras.

 

Aunque esta sociedad nos las haya vendido tan mal desde niñas que hemos elegido quedarnos con el disfraz de princesas…

 

Perdiéndonos así la gran fiesta de gozar con la Vida.

 

Las mujeres llevamos una máscara social que nos distancia enormemente de amarnos incondicionalmente.

 

Pero te he traído hasta aquí por los niños…

 

Ellos nos han visto sin la máscara y nos aman.

 

Y sin embargo es MUY probable que nosotras insistamos en ponérsela o en que se la pongan ellos mismos…

 

Ellos protestan, hablan de lo que de veras les importa y necesitan.

 

Ellos, con su fuerte conexión y su ausencia de máscara, son nuestros grandes maestros.

 

Ellos son una puerta, un regalo o un tren para volver a nosotras mismas.

 

Para mirarnos sin la máscara y alinearnos con lo que de veras nos importa.

 

Para aprender a respetarnos en el camino de respetarles a ellos.

 

Y así ha nacido “Escuela invisible y potencial humano” un taller para que desmiguemos poco a poco cómo en la Escuela y en la familia tratamos de poner insistentemente esa misma máscara social a los niños y podamos reenfocarnos en el acompañamiento que sí necesitan y que sí queremos brindarles.

 

Ese acompañamiento que nos permita también a los adultos volver la mirada hacia la Vida desde nuestra parte más intuitiva y conectada…

 

Todas y todos, cuando llegamos a esta Vida, traemos un gran potencial para vivir todo aquello que anhelamos, merecemos y necesitamos y es la sociedad, principalmente desde la Escuela y desde la familia, quien se encarga de convertirnos en seres profundamente desconectados de sí mismos.

 

Ahora necesitamos mirar lo que la Escuela significa en cada una de nosotras.

Necesitamos transformarla en un apoyo para el crecimiento de nuestros hijos y un apoyo para nuestros vínculos con ellos.

 

Para animarte del todo a compartir esta experiencia en forma de taller conmigo, te ofrezco participar en el sorteo del taller Escuela invisible y potencial humano en la ciudad de Argentina que elijas de forma gratuita.

El sorteo incluye el coste íntegro del taller, pero no el desplazamiento al lugar.

Para participar tan solo necesitas dejar un comentario bajo esta misma nota pero en la web Despertar en la Luz. com (Puedes llegar desde ESTE ENLACE si me estás leyendo desde tu mail por estar subscrita a mi página)

No podrán entrar en el sorteo los comentarios bajo esta nota directamente en Facebook pues me será complicado seguirlos una vez compartida la nota. Y tampoco entrarán en el sorteo los comentarios que recibo directamente desde el mail, que no quedan públicamente en la web.)

Puedes comentar lo que desees ¡Siempre es un gusto leerte! pero recuerda indicar la ciudad que eliges: Rosario, Córdoba o Buenos Aires.

El sorteo se realizará a la vieja usanza,  con todos los nombres participantes escritos a mano en una bolsa y una manita infantil sacando un papel:)

La fecha límite para participar del sorteo será el próximo domingo 7 de septiembre. El lunes 8 publicaré el nombre de la persona que salió de la manita y de la bolsa:)

Por supuesto que si no deseas participar en el concurso pero quieres dejarme tus palabras… serán de corazón bienvenidas.

Mi agradecimiento si quieres compartir esta nota-sorteo con otras personas a quienes pueda interesar…

Pero sobre todo Gracias por tu determinación en atender tus necesidades y las de tus hijos y caminar juntos sin máscaras.

 

¡Abrazos!

Te espero con ilusión 😉

Cristina Romero

PD: Este es un sorteo que cuenta con el apoyo de las editoriales organizadoras de mi viaje a Argentina: Mujer Íntegra y OB STARE:

Puedes encontrar en la web de Ob Stare toda la información, fechas, horarios y detalles del taller ESCUELA INVISIBLE & POTENCIAL HUMANO

 

Aug 10

¡Muy buenas!

Aquí, en el lugar del planeta que habito, la mayoría de las personas están iniciando sus vacaciones de verano.

Los niños tienen al fin el tiempo para hacer lo que desean y los adultos pueden darle culto a la pereza y a las pequeñas y valiosas cosas de la vida.

Me gustaría aprovechar este momento especial del ciclo anual para escribirte acerca de nuestros Sueños y como el verano puede ser una gran oportunidad para acercarnos a ellos.

(Casi más que al final del año, donde a penas tenemos momentos para el reequilibrio)

En el taller “Practicantes de Sueños” comparto  la  importancia de vibrar alto para poder alcanzar todo aquello que anhelamos.

Siempre estamos creando nuestra realidad, jamás dejamos de hacerlo… Pero digamos que desde la vibración baja o densa, atraemos a nuestra vida vivencias que no son las que deseamos conscientemente…

Es desde la vibración alta que accedemos mejor a nuestros Sueños.

Y ahí enlazo con la oportunidad que nos brindan las vacaciones para elevar nuestras vibraciones: descansar, alimentarnos con alto valor nutritivo, conectar con la naturaleza, pasar tiempo sin estrés junto a los nuestros, escuchar y atender las verdaderas necesidades del cuerpo y del Alma…

Es un tiempo valioso para la re.conexión, para evitar las interferencias que nos desconectan de nuestro interior y de lo que nos rodea: forzarnos, desatender nuestras necesidades, tener objetivos alejados de nuestro bienestar o del de los nuestros, estrés, demasiado ruido mental proveniente del exterior y poca escucha al interior…

A veces, también en verano, preferimos llenar la agenda con planes que nos impidan conectar con el vacío existencial que sentimos… Preferimos seguir desconectadas en vacaciones si total a la vuelta nos espera el mismo panorama desolador…

Lo comprendo.

Pero al conectar con tu Vida y tu realidad, por angustiante que la sientas, también podrás cambiarla…

Al poner energía confiada y enfocada en tus Sueños, en aquella vida que deseas… podrás transformarte y transformarla.

¿Te parece complicado?

En realidad es sencillo, los seres humanos lo haríamos de maravilla si no fuera por la experiencia castrante que hemos tenido a nivel educativo…  (eso da para otro post:)

Vale ¿Y ahora cómo aprovechar las vacaciones para acercarnos a nuestros Sueños?

Un primer paso es parar (aunque cueste tanto), ver qué hay en nosotras, conectar con el dolor y la tristeza -si es el caso… (pero en esta sociedad es complejo no sentirse así)- o con las emociones de ira, resentimiento, sensación de abandono… o todo aquello que habita en nosotras.

Un segundo paso es permitirla, expresarla, comprenderte y ser compasiva con tu realidad, con tu propia vida, contigo misma.

A menudo nos centramos en ideales e ideas impuestas de perfección sin tener en cuenta nuestra propia experiencia vital y nuestras circunstancias.

Dejar de  juzgarnos es un Arte:)

Desde ese Amor por ti misma, es el mejor momento de elevar tu frecuencia vibratoria, con pequeños micro actos cotidianos que te acerquen a un mejor estado físico y emocional.

Para desde ahí, con la mente abierta… (tratando de relativizar los auto sabotajes del tipo “yo no merezco eso” , “eso es demasiado para mi”, “eso es imposible”, “con la vida como está…”) enfocarte, desde el corazón, en aquello que deseas atraer para tu Vida.

Aquí hablo de cosas concretas, de circunstancias, de experiencias, de sentimientos…

Y de la manera más clara y concisa que te sea posible visualizarlo, escribirlo, dibujarlo… se lo lanzas al Universo.

El Universo entero sale ganando si aprovechas estas vacaciones para acercarte a tus Sueños…

Y si tus Sueños, son Sueños compartidos…

¡Qué decir de lo poderosos que son lo pedidos familiares de Sueños…!

Y como con todo… no te olvides de AGRADECER.

¡Feliz re.conexión!

 

Aquí te dejo un nuevo vídeo:

Vídeo Practicantes de Sueños

Abrazos

Cristina Romero

 

Jul 8

 

En un taller de “Acompañando Conflictos Infantiles” una mamá preguntó por los daños que ya están hechos y si pueden ser reparados…

Ella hablaba de que sentía cada empujón, cada apretón, cada grito dado por ella… como muesquitas que hacía al tronco que era su hijo. Y se preguntaba si podía repararlas…

Era como si preguntara si existen cremas para el Alma… como el Arnidol que ayuda con árnica al cuerpo físico… y que usamos las mamás cuando se caen o se dan un golpe.

Hoy retomo aquella pregunta y con ella me gustaría reflexionar acerca de la culpa o su otra cara: la responsabilidad. Pero antes vayamos al miedo, al dolor y sobretodo al cuerpo…

Los golpes que nos dieron (y otras formas de violencia más o menos sutiles también) quedaron, mezclados con nuestras emociones, en algún lugar de nuestro cuerpo.

Y el cuerpo, que es muy sabio, tiene sus mecanismos de defensa (o mejor dicho de alivio) y entre otros está el aparente olvido.

Y digo aparente porque en tu cuerpo están almacenadas todas las emociones vividas, desde la primera hasta la última… En ti guardas las miradas adultas que te dejaron petrificada siendo niña, aunque ahora no las recuerdes.

Y todo eso vivido, almacenado en ti, es lo que te mueve ahora hacia reaccionar de un modo parecido junto a tu hijo…

Del mismo modo que todas y cada una de las experiencias que has vivido te hace ser justo como eres.

Pero a pesar de lo vivido, existe a cada instante de vida la posibilidad de elegir nuestras siguientes experiencias.

Si tú fuiste a la Escuela del Miedo y quieres llevar a tu hijo a la Escuela del Amor, es probable que encuentres algunas trabas en el camino. Pero no te asustes, sigue caminando hacia allí…

Como nunca fuiste a la Escuela del Amor, puede que pienses (por desconocimiento) que allí todos se aman y son perfectos.

Y por eso piensas en tu hijo allí y no en ti…

Pero lo que ocurre es que allí aprenden a Amarse a pesar de sus (aparentes) imperfecciones.

Y que allí los errores son oportunidades para el crecimiento.

Y que en esa Escuela no se promueve la uniformidad, sino la diversidad que cada uno aporta, que es valorada como una riqueza.

Y que no hay “culpables”,  en su lugar todos son responsables.

Tampoco hay “víctimas” pero se mira con empatía  y comprensión el dolor ajeno. Y se da espacio y tiempo para los que vienen de la otra Escuela…

Esa otra Escuela que nos hizo olvidar que éramos seres únicos, valiosos y  poderosos.

Pero sin embargo en nuestros hijos reconocimos todo eso desde el primer instante…

Curiosamente, pareciera que queremos llevar a nuestros hijos a la Escuela del Amor pero para quedarnos nosotras en la puerta, sin acompañarles, sin entrar también.

Amamos a nuestros hijos pero a nosotras nos juzgamos duramente, sin tregua.

Aquí viene la culpa de la que quería hablarte…

Ubicarte por la Vida como culpable o ubicarte como responsable de algo… pareciera una diferencia sutil, pero marca una gran diferencia dentro y fuera de ti.

Sentirte culpable te desconecta de tus raíces, de tus ancestros, de la cadena de dolor a la que perteneces, de esa larga lista de licenciados en la Escuela del Miedo de la que formas parte…

Mientras que sentirte responsable te hace consciente del dolor que hay tras todo acto de violencia. Sentirte responsable te hace conocedora de a  donde van tus actos y donde quedaron  en ti los actos de los que te precedieron… Y es desde ahí que somos más Conscientes y ponemos nuestro empeño en  ser respetuosas.

Respetuosas con nuestros hijos. Respetuosas con nosotras…

Es maravilloso que quieras llevar a tu hijo a la Escuela del Amor, pero sabes… Tú misma también mereces entrar.

Y sabes que si no lo hacéis juntos… simplemente no tendrá sentido que trates de Amarle incondicionalmente.

Imagen de la floreada puerta de la Escuela del Amor

Ahora tu mente te lo impide, pero cuando te acerques a esa Escuela, es posible que tu niña interior se active y cuando te pregunten por el nombre, digas el tuyo en lugar del de tu hijo.

-Sí, por supuesto, también hay un lugar para ti…-

Y entonces comprendas (o recuerdes) que tu deseo de acompañar por la Vida a tu hijo con Amor, es una oportunidad y un regalo para ti misma.

Tú también necesitas aprender a Amarte, con toda tu historia de abandonos, desencuentros, dolores, miedos y diversas formas de violencia.

Violencia hacia dentro o hacia afuera de ti misma…´

¿Que si es posible reparar el daño ajeno?

Aún a riesgo de equivocarme, me da que ese no es el enfoque… Que esa  no es la perspectiva que nos permite abrir la puerta…

Para mi es imposible restablecer el equilibrio en el otro, como lo es curar a otro u obligar a vivir a quien no desea.

No es el otro, es uno mismo quien obra el milagro…

Tendemos a poner la atención en el médico o en la medicina en lugar de en el propio cuerpo que se cura…

La medicina es necesaria en muchos casos y la agradezco. Los médicos desempeñan una importantísima labor de ayuda al cuerpo humano, pero vayan dedicadas estas palabras al poder que tiene el cuerpo de cada niño (y de todo ser humano) para volver al equilibrio.

No son las cremitas que ponemos a nuestros hijos en la piel quienes los curan. Ni nosotros al aplicarlas… Son sus cuerpecitos los que restablecen el equilibrio, ayudados, animados por nuestro mimo y los efectos de los principios activos que contengan las pomadas…

A veces se les dice: -Esta cremita te cura- o –El médico te cura- o –Esta tirita curará tu herida-

Pero sabemos que las cremas, las medicinas y los médicos contribuyen a que el propio cuerpo restablezca su orden, su propio equilibrio…

Una tirita no repara un tejido roto, tapa la zona para que el cuerpo pueda hacer su importante trabajo…

O una medicina a veces sirve para disminuir el dolor o bajar la fiebre… pero el cuerpo seguirá atravesando su proceso… El cuerpo pondrá en marcha todo su gran potencial curativo: mucosidad y fiebre para poner en marcha nuestro potente sistema inmunitario… Costras para cerrar agujeros, dolor para llamar nuestra atención y pedirnos reposo y recogimiento…

-“Tu cuerpo es sabio. Te estás curando.”- Podríamos decirles…

Pero volviendo al doloroso asunto de si podemos hacer algo más por reparar el daño ya causado en otros…

El Amor todo lo cura… Pero verdaderamente solo el Amor por si mismo curará esas heridas.

El Amor por tu hijo contribuirá a SU propia estima y Amor propio, capaces de poner en marcha SU poderosa capacidad de resiliencia…

Lo mismo que el Amor por ti misma curará las heridas de tu piel y de tu Alma…

Podemos hacer mucho, sí… por restablecer su autoestima, por permitirle que se exprese y por poner palabras a lo vivido.

Me gustaría poner el énfasis en  el poder curativo de expresar lo ocurrido…

Hemos hecho daño a esa criatura y tenemos la posibilidad de acercarnos de nuevo y expresar lo sucedido y cómo nos sentimos ahora al respecto… Poniendo palabras, poniendo fuera del cuerpo también lo sucedido…

Contribuyendo a que el dolor que siente el niño sea validado fuera y que al expresar nuestra empatía ante su dolor hagamos que la carga pese menos… Pues nuestra indiferencia ante su dolor lo hace menos soportable aún.

Las tensiones siguen en uno, aunque cambien las circunstancias, y es expresarlas que de veras las libera.

Como veíamos, el cuerpo almacena todo lo vivido en algún recóndito lugar, por tiempo que pase, pero lo que más le pesa es aquello que pasó y no pudo ser expresado…

Nuestro hijo llora tras ser violentado con nuestros gritos…

O quizás llora ahora que se ha caído o algo le ha hecho sentirse frustrado y –si se lo permites- aprovechará para conectar con aquel dolor de antes…

Y a pesar de las lágrimas verá en tus ojos y olerá en tu cuerpo tu Amor, tu aceptación y tu empatía mientras llora.

En lugar de tu enojo, tu indiferencia, tu rabia de entonces…

Se ha caído y está viviendo una situación-oportunidad que le permite parar y re establecer un equilibrio perdido. Físico, pero también emocional y anímico (del Alma) que le permite que mamá lo acoja ahora entre sus brazos, su pecho o  en su regazo con una mirada y con una voz suaves, disponibles…

Y entonces llorará por eso y ya de paso por la tensión que pasó esta mañana contigo, empujado  en una carrera sin sentido para él, con esos gritos…

Y tu Amor por él ayudará a su Amor por si mismo, que es el que verdaderamente todo lo cura.

Pero no te olvides de la importancia de Amarte a ti misma, de abrazarte con “tus errores” y tus días más descentrados… Para dejar de luchar contra lo que fuiste o lo que eres… y empezar a Amarte…

Recuerda que tienes un lugar en la Escuela del Amor, junto a tu hijo.

Imagen de el abrazo a un árbol

Nota patrocinada por Arnidol

¡Gracias!

Cristina Romero