Nov 23
Una vez me contaron la historia de un experimento: Llevaron dos coches nuevos a dos barrios de una misma ciudad. Uno lo dejaron en un barrio de alto nivel adquisitivo. Otro lo dejaron en un barrio más bien empobrecido.
En el barrio con más necesidades económicas, tardaron poco en romperle la ventana y en desbarajarlo por completo.
En el barrio con alto poder adquisitivo estuvo varios días intacto. Aparcado.
Hasta que un día -los mismos del experimento- hicieron que amaneciera con el cristal roto. Y entonces, al poco, empezaron a desaparecer una tras otra todas las demás piezas del coche.
El relato era una metáfora sobre los agujeros negros de nuestras vidas.
Cada uno tiene el suyo propio. A veces ni nos damos cuenta. Otras ocurre la Magia y podemos cerrarlos a tiempo.
Las casas son claros ejemplos de ello: Algo se rompe o estropea, no lo arreglamos y pronto se suman más y más cosas por arreglar.
O bién está todo en un cierto orden. Pero alguien deja algo en el suelo, o algo en un lugar que no es el suyo o algo sucio demasiado tiempo y de ahí pasamos a atraer a otro montón de lo mismo que le sigue:)
A mi me gusta observar los agujeros negros de mi vida o de la de mis hijos.
Por ejemplo ocurre una cosa, pienso algo y me disgusto y entonces me viene un nuevo pensamiento negativo y luego otro y así luego mi realidad se torna gris…
O por ejemplo mi hijo Teo, por sus biorritmos, a las 12 del medio día suele tener un bajón de energía, necesita comer y si no lo hace… todo le parece más terrible y suele enfadarse y no puede tolerar la frustración… Su agujero negro:) está localizado y es sencillo de cerrar!
Me gusta estar atenta a los agujeros negros. Esos principios que me avisan y que si reparo las ventanas rotas a tiempo, soy capaz de reequilibrar hacia arriba mi energía o la de los otros…
No hablo de ser una maniática del orden, todos los que me conocen saben que nada más lejos de mi realidad! Pero a veces resulta muy sencillo y mágico devolver a su lugar un objeto que me conecta con esa intención de reparar agujeros negros…
O a veces me descubro molesta o intranquila. Es el principio de una pérdida de armonía y felicidad interior. Así que si puedo, me detengo y me pregunto dónde está mi agujero negro. ¿Qué me hizo sentir así? ¿Qué pensamiento tuve que me hizo sentir así?
De esa manera puedo optar por reenfocarme. Y volver a caminar sonriente, unida, en paz.
El agujero se cierra y yo doy Gracias por cada uno que se me presenta en el juego de la Vida.