Agradezco cuando alguien me trae su pregunta acerca de su relación con sus hijos o su relación con la Vida.
La Agradezco y la tomo como mía.
Algo en mí necesita poner Luz a ese asunto…
Suelo responder por privado a no ser que me parezca una pregunta abierta,
algo así como si me lanzan un tema para tratar en el blog.
Pero siempre, en cada caso, trato de devolver a la madre
su propia manera de escuchar la respuesta en sí misma y en sus hijos.
Para los “expertos y profesionales” de la infancia, es muy tentador dar recetas y respuestas…
Pero siento que mi trabajo -el verdadero- está más en ayudar a que todas y todos
miremos más hacia dentro que hacia afuera.
A menudo me oigo invitando a las madres a preguntarle a la Vida directamente,
a pelo y sin intermediarios…
Pues aunque el mensaje aparezca igual… Si llega de esa manera sirve más,
pues nos devuelve la confianza en nosotras, en los nuestros
y de nuevo nos sabemos conectadas y unidas con todo.
Nada de separadas, solas y confusas…
Buscando de nuevo quien nos diga por dónde ir para recuperar
el equilibrio y el bienestar.
Celebro cada vez que en una consulta advierto lo conectada que se siente una mujer,
una madre, con la Vida…
Una mujer que escucha las maneras que tiene la Vida de mostrarle partes (asuntos) de ella, (aparentemente) fuera de si misma.
Así es más sencillo permitir que sus hijos jueguen y Escuchen a la Vida.
Cuando no es así y alguien mira para mi con una pregunta…
Trato de recordarme que lo hace para que yo la acompañe a encontrar
la respuesta en sí misma…
(Y para que por el camino aprenda y crezca también yo)
A menudo me aparto -aunque siga acompañando con mi disponibilidad-
para que no encuentre en mi lo que andaba buscando.
Pues el mensaje que pide, si se queda quieta y deja que la Vida le hable,
verá como también está dentro de ella y en su hijo. Sin necesidad de buscarlo fuera.
De echo la Vida no para de hablarnos nunca…
Es más bien que hemos cerrado nuestra Escucha, nuestros Ojos, nuestro Tacto…
Esa desconexión tan ligada a una educación represora y tan ocupada en dirigirnos…
Pero hoy escribo para invitarte a jugar de nuevo…
¡El Universo estará encantado de esa reconexión contigo!
Existen muchas maneras de obtener un mensaje de la Vida…
Infinitas…
¿Crees en el azar?
Si como yo solo conoces la existencia de sincronicidades,
la Vida se torna un juego con el que interactuar más conscientemente
(pues inconscientemente ya interactuamos siempre de todas formas)
Imagina que tienes dudas acerca de dos caminos, dos nombres para tu hijo, dos ideas de trabajo…
Se me ocurre invitarte por ejemplo a escribir las dos opciones en dos hojas diferentes.
Las mezclas.
Las colocas sin ver cual es cada una y te colocas encima.
Sentada. De pie. Tumbada. Por turnos en las dos. Y observas a ver qué sientes con cada una…
¡Ya me contarás!
Retomar nuestra sensibilidad puede tomarnos un tiempo…
Volver a ser creativos inventando modos de comunicarnos con nosotras
y el Universo puede necesitar de grandes dosis de paciencia…
Tómate tus tiempos:) El Universo te Escucha y te habla.
¡Abrazos! Y de nuevo… GRACIAS
Cristina Romero


