Antes de que naciera mi hijo Pau yo trabajaba como “maestra de educación especial” en una escuela pública. Y creerme que pensaba volver a mi puesto tras la baja maternal. Pero durante esos primeros meses me apegué a mi hijo. ¡Vaya cosa tan nefasta para mi trabajo y la Sociedad! Y encima sucedió un encuentro determinante en mi vida que cambió todo el rumbo de mi historia: conocí a una mamá que me aseguraba que no trabajaba y con el sueldo de su pareja, aunque no consumían grandes lujos, podían vivir felices y juntos. Lo que me dijo fue “y si algún mes tenemos que comer todos los días lentejas… pues no nos importa y lo hacemos felices”
No lo reflexioné mucho. Lo sentí tan fuerte y tan claro que supe que eso era también para mí y ese bebé precioso que llevaba colgado.
Llamé a mi compañero y se lo pedí. Me dijo que hiciéramos cálculos…
Yo le dije que si queríamos hacerlo… nada de cálculos… o no nos saldrían.
Así fue como empezó todo. Provisional. Me quedaría en casa junto a Pau hasta que necesitáramos que volviera.
De eso va a hacer ya 5 años…
Durante este tiempo he sido muy feliz… Soy muy feliz… Tengo ahora dos hijos y aunque para ellos es lo normal, han tenido a su madre muy cerquita en sus primeros años de vida.
Ahora estoy próxima a volver a trabajar ¡Pero no es porque no nos lleguen las lentejas!
Es algo así como que hemos decidido cambiarnos con mi compañero y que sea ahora yo la que trabaje, que me hace mucha ilusión…
Teo hará cerca de tres años para entonces y a mi compañero le conviene un descanso…
Yo estaré encantada de volver pues me ha surgido una oportunidad maravillosa, trabajar como maestra en una Escuela Libre donde también vendrán mis dos hijos. Es un proyecto- Sueño para mí, infinitamente respetuoso con la infancia.
A mi alrededor, son muchas las familias que se han podido regalar una vivencia como la nuestra. Pero también hay muchas mamás que han vuelto a trabajar por no saber que existía otra posibilidad para ellas. Como si creyeran que no es tan fácil o que no podían.
Cuando creemos que algo no es para nosotras, así es.
Cuando creemos que algo es para nosotras, ¡así es!
Como algunas mamás sabrán, siempre estoy escribiendo acerca del poder que todas tenemos para crear nuestras vidas, reprogramando si hace falta viejas ideas limitantes acerca de nosotras o nuestra vida.
Escribo sobre nuestro poder porque para mí ha sido y es una clara revolución interior. Sabernos capaces de cualquier cosa…
Me pregunto si estas palabras servirán para romper las ideas limitadas de alguna madre a punto de volver a trabajar. No porque esté en contra de que las madres trabajen, sino porqué quizás esa mujer, escuchándose a sí misma y a esa criatura que sostiene en brazos, siente que vuelve a contrapelo, sin querer hacerlo, y lo siente desde lo más profundo…
Entonces yo le cuento que se puede. Como hizo conmigo aquella mamá de las lentejas.
También existen otras opciones para trabajar y seguir pegadas a nuestros hijos, como ha hecho y hace la mujer desde tiempos remotos. Muchas madres en la red son testimonios de ello.
Cuando una mujer quiere interrumpir su ciclo laboral, pero duda sobre este tema, en ocasiones tiene que ver con si no cree que merece quedarse con su bebé… mientras su marido trabajará y ella no…
Uno de los mejores trabajos que podemos hacer por este mundo, es cuidar amorosamente de nuestros hijos. Eso es invertir en la paz y el Amor, de nosotras, de nuestros hijos, de sus hijos, de todos los seres…
Una de las mejores cosas que has venido a hacer a esta existencia es ser feliz. Quizás es tiempo de reconocer que lo mereces y que tan sólo tú sabes dónde y cómo encontrar esa felicidad.
También quiero aprovechar para decirte que quedarse en casa cuidando de los hijos no siempre es el camino fácil. Más bien te digo que para mí ha sido una oportunidad enorme para crecer y conocerme, para ver mis sombras y encontrar mis luces…
Todo ello gracias a mi compañero Sergio, que jamás dudó de que lo que le estaba pidiendo era importante para mí y su Amor supo dármelo sin reservas.
Y cómo acabar estas palabras sin darles las gracias a mis dos soles, que llenan y llenaron de Luz todos mis días desde que llegaron.