oct 7

Antes de que naciera mi hijo Pau yo trabajaba como “maestra de educación especial” en una escuela pública. Y creerme que pensaba volver a mi puesto tras la baja maternal. Pero durante esos primeros meses me apegué a mi hijo. ¡Vaya cosa tan nefasta para mi trabajo y la Sociedad! Y encima sucedió un encuentro determinante en mi vida que cambió todo el rumbo de mi historia: conocí a una mamá que me aseguraba que no trabajaba y con el sueldo de su pareja, aunque no consumían grandes lujos, podían vivir felices y juntos. Lo que me dijo fue “y si algún mes tenemos que comer todos los días lentejas… pues no nos importa y lo hacemos felices”

No lo reflexioné mucho. Lo sentí tan fuerte y tan claro que supe que eso era también para mí y ese bebé precioso que llevaba colgado.

Llamé a mi compañero y se lo pedí. Me dijo que hiciéramos cálculos…

Yo le dije que si queríamos hacerlo… nada de cálculos… o no nos saldrían.

Así fue como empezó todo. Provisional. Me quedaría en casa junto a Pau hasta que necesitáramos que volviera.

De eso va a hacer ya 5 años…

Durante este tiempo he sido muy feliz… Soy muy feliz… Tengo ahora dos hijos y aunque para ellos es lo normal, han tenido a su madre muy cerquita en sus primeros años de vida.

Ahora estoy próxima a volver a trabajar ¡Pero no es porque no nos lleguen las lentejas!

Es algo así como que hemos decidido cambiarnos con mi compañero y que sea ahora yo la que trabaje, que me hace mucha ilusión…

Teo hará cerca de tres años para entonces y  a mi compañero le conviene un descanso…

Yo estaré encantada de volver pues me ha surgido una oportunidad maravillosa, trabajar como maestra en una Escuela Libre donde también vendrán mis dos hijos. Es un proyecto- Sueño para mí, infinitamente respetuoso con la infancia.

A mi alrededor, son muchas las familias que se han podido regalar una vivencia como la nuestra. Pero también hay muchas mamás que han vuelto a trabajar por no saber que existía otra posibilidad para ellas. Como si creyeran que no es tan fácil o que no podían.

Cuando creemos que algo no es para nosotras, así es.

Cuando creemos que algo es para nosotras, ¡así es!

Como algunas mamás sabrán, siempre estoy escribiendo acerca del poder que todas tenemos para crear nuestras vidas, reprogramando si hace falta viejas ideas limitantes acerca de nosotras o nuestra vida.

Escribo sobre nuestro poder porque para mí ha sido y es una clara revolución interior. Sabernos capaces de cualquier cosa…

Me pregunto si estas palabras servirán para romper las ideas limitadas de alguna madre a punto de volver a trabajar. No porque esté en contra de que las madres trabajen, sino porqué quizás esa mujer, escuchándose a sí misma y a esa criatura que sostiene en brazos, siente que vuelve a contrapelo, sin querer hacerlo, y lo siente desde lo más profundo…

Entonces yo le cuento que se puede. Como hizo conmigo aquella mamá de las lentejas.

También existen otras opciones para trabajar y seguir pegadas a nuestros hijos, como ha hecho y hace la mujer desde tiempos remotos. Muchas madres en la red son testimonios de ello.

Cuando una mujer quiere interrumpir su ciclo laboral,  pero duda sobre este tema, en ocasiones tiene que ver con si no cree que merece quedarse con su bebé… mientras su marido trabajará y ella no…

Uno de los mejores trabajos que podemos hacer por este mundo, es cuidar amorosamente de nuestros hijos. Eso es invertir en la paz y el Amor, de nosotras, de nuestros hijos, de sus hijos, de todos los seres…

Una de las mejores cosas que has venido a hacer a esta existencia es ser feliz. Quizás es tiempo de reconocer que lo mereces y que tan sólo tú sabes dónde y cómo encontrar esa felicidad.

También quiero aprovechar para decirte que quedarse en casa cuidando de los hijos no siempre es el camino fácil. Más bien te digo que para mí ha sido una oportunidad enorme para crecer y conocerme, para ver mis sombras y encontrar mis luces…

Todo ello gracias a mi compañero Sergio, que jamás dudó de que lo que le estaba pidiendo era importante para mí y su Amor supo dármelo sin reservas.

Y  cómo acabar estas palabras sin darles las gracias a mis dos soles, que llenan y llenaron de Luz todos mis días desde que llegaron.

oct 5

Recibí a mis dos hijos a través de dos cesáreas.

En ambos partos lo preparé todo con muchísima ilusión para recibirlos en casa.

Hace poquito,  me escribió una madre que también había pasado por dos experiencias muy parecidas. Me compartía de su dolor por no haber podido ofrecerles a sus hijos el recibimiento esperado.

Le agradecí con todo mi corazón que me escribiera y que se abriera por dentro para que pudiera verla y verme en ella, pues mucho de lo que me contaba me resonaba tanto…

Le contesté que si me lo permitía,  le escribía unas palabras sabiendo que nos las escribía a ambas:

“Mis partos fueron experiencias, ni buenas ni malas, sólo experiencias… Como todo en la Vida… Si aún guardo dolor rodeando a esa vivencia, es que necesito rodearla de más Amor… Amor por mí y por todo lo que ocurrió, Amor por los que me ayudaron a vivir esa experiencia y no otra…
Tus hermosos hijos, como los míos, te eligieron como canal de paso a esta vida, con toda Consciencia y no te cambiarían por ninguna otra madre por muy parto natural que les ofreciera…
Tus hijos son exactamente como son, gracias a esas experiencias que, consciente e inconscientemente, han ido eligiendo segundo a segundo en su vida…
Tú eres exactamente tú, gracias a esas experiencias que consciente e inconscientemente, has ido eligiendo segundo a segundo en tu vida…
Todo guarda una gran perfección aunque a veces creamos (desde nuestra subjetiva visión) que las cosas serían mejores de otra manera.

Es cierto que ese enamoramiento, fruto de la oxitocina desencadenada en el parto placentero, facilita una maternidad amorosa y cuidadosa… Pero en nosotras hay tanto amor por brindar como en cualquier otra madre. Tan sólo necesitamos despertarlo-ejercitarlo-avivarlo más… hasta que de tantas “prácticas” se convierta en algo fluido…
Quizás  tu propia historia, como la mía, tampoco es la de una bebé que recibió todo el calor que necesitaba…  Pero para eso estamos aquí (como lo están los demás) para aprender a Amar y a ser felices.
Lo demás es secundario, nada más nos llevaremos de esta experiencia…
Así que poco importa como parimos (a pesar de que ambas sabemos que sí importa)  Pues es una experiencia que elegimos y eligieron nuestros hijos.
Lo más importante es cómo miramos a ese dolor y lo Sanamos con nuestra mirada amorosa que todo lo cura.”

Un parto es una entrega a la muerte que regala nuevas vidas. La de la criatura y la de la recién renacida como madre.

Una mujer se abandona en la confianza, se adentra en el bosque oscuro para poder salir así a la Luz.

Yo no me metí en el bosque. Tuve miedo.

La primera vez, a una semana de la fecha prevista de parto, mis comadronas de parto natural en casa, me anunciaron que creían que tendría fórceps o cesárea.

La noticia me pilló por sorpresa. Aún no había ni roto aguas y ya tenía preparada una piscina en el comedor para facilitar el trabajo del parto.

Yo… del bloqueo y la conmoción al oír aquella sentencia, no escuché el “o” y una semana más tarde (por extraño que parezca) recibí a mi hijo con cesárea  “y” a la vez fórceps.

Traspasé el poder que muchas ponen en la bata blanca del médico a mis comadronas. Y cumplí con la predicción.

Vivimos aquello que creemos posible para nosotras.

Hablo de nuestra parte inconsciente.

Esa que recibe TODOS los mensajes, aunque parezca que no se ha dado cuenta o que los relativiza.

Esa es la parte de nosotras que crea nuestro parto y recibe a nuestros hijos.

Yo tenía miedo. Miedo a ser demasiado estrecha para parir a mis hijos. Tal y como por tantas veces había oído de mí decir a los ginecólogos.

Pero a nivel consciente no quise asumirlo.

No quise mirar a los ojos al miedo.

No me preparé internamente para entrar en el bosque.

Y aunque aparentemente estaba muy preparada para parir en casa, tuve la experiencia que mi inconsciente guió:  Me quedé a la orilla del bosque y alguien entró por mí y regresó con mis hijos.

Como si mi miedo me hiciera ver el Templo que es mi cuerpo, como algo que estuviera mal construido. Como si el canal Sagrado del que toda mujer dispone para parir, en mi caso fuera demasiado estrecho.

Como si parir fuese atravesar un bosque oscuro, cuando hoy sé que era el miedo lo que lo oscurecía…

Pero por dos veces ni si quiera empecé el parto.

Por dos veces me quedé mirando el bosque desde afuera.

Ahora sé que esa vivencia no es en sí buena ni mala y que no la viví en vano.

Descubro en ella  una gran enseñanza de humildad, comprensión y Amor…

Ayudarte a recordar ese PODER que todas tenemos y acompañarte en tu recorrido hacia el AMOR INCONDICIONAL tras una cesárea es lo me movilizó de nuevo a escribir.

Y si la vida te  pone, mujer poderosa, frente al bosque oscuro… esta vez te invitaré primero a adentrarte en lo más profundo de ti misma…

Hasta que recuerdes tu verdadero poder para adentrarte en el bosque, tranquila, gozosa, confiada para salir de allí con una gran sonrisa y sabiendo que tu Luz y tu Amor son capaces de acompañar por ese lugar Sagrado a tu hijo…

oct 3

Cuando naces, hermosa criatura, llevas en ti un gran poder para ser feliz en esta Tierra. Vienes repleta de potencialidades y virtudes.

Eres única. Como todas las demás lo son.

La existencia te necesita para experimentarse en una creación continua. Pues toda tu vida es un acto creativo.

La creatividad es tu herencia divina. Es una actitud, un enfoque interior que llevas guardado en ti. Aprovéchala.

El camino ante tus pies es desconocido, pero te llevará donde desees. Camina dominada por tus sueños. Puedes ser todo lo que desees ser, hacer o tener.

Cierra a menudo tus ojos y mira desde tu corazón. Él es tu guía. Requerirás valor. Pues es aparentemente más sencillo seguir caminos ya trazados y acallar ese impulso interior que te llevaría a caminos salvajes.

Camina tu propio camino.

Siempre vienes con tus alas, tu conexión, tus antenas muy fuertes. Pero a veces ocurre que los que te rodean han perdido gran parte de su contacto con la Divinidad. Olvidaron de dónde vienen, quiénes son, y caminan sin saber por qué. Ellos pueden ir recortando poco a poco tus alitas hasta que encajas en el sistema. Como quizás pasó con tus papás y familiares antes.

Te dije que necesitarás valor. Pero lo tienes.

No se trata de luchar. Tampoco se trata de evitar obstáculos. Pasa por ellos, afronta los retos y crece.

Crece en Amor a ti y a todo lo que te rodea, pues sois Uno.

Desde que llegues a este planeta hermoso, observa atenta lo que te rodea y no dejes de sentir todo el Amor que fluye permanentemente hacia ti.

Escucha receptiva y construye tus pensamientos, tus decisiones, tus actitudes… Recuerda siempre que es a través de ellos que creas tu realidad.

Puede que muy pronto alguien quiera guiarte en tus deseos o quiera alejarte de ellos. Es posible que incluso sean seres que amas quienes intentan presionarte. Pero por siempre conservarás en tu interior un instinto de protesta o un sentido de desequilibrio cada vez que otro trate de impedir que crees tu Vida.

Eres libre y siempre lo serás para tomar tus propias decisiones.

Tampoco permitas que otros traten de crear tu realidad. Porque aunque es imposible que lo consigan, puede ser que interfieran en lo que tú realmente deseas, o en tu confianza en lograrlo. En cuyo caso seguirás creando, por defecto, tu propia realidad aunque no seas consciente de ello.

Es posible que llegue el día en que dejes de ser consciente del poder que tienes para crear tu Vida, pero no por ello dejarás de crearla.

Es posible que trates de evitar conflictos y cedas aparentemente tu poder. Pero es imposible que otros creen tu realidad. La responsabilidad seguirá siendo tuya aunque envuelta de pensamientos limitantes, que atraerán una realidad limitada.

Pero tranquila, pues cada momento de tu vida será un momento perfecto para dejar atrás cualquier pensamiento que limite tu alegría, que te impida Amarte o Amar plenamente y que te impida lograr tus sueños.

Y más allá de lograr todo lo que desees ser, hacer o tener, recuerda simplemente que puedes (serlo, hacerlo o tenerlo). Recuerda tu poder divino y que viniste para vivir la alegría y ser infinitamente feliz.

¡Bienvenida hermosa criatura! ¡Que crees un dichoso viaje!

(Capítulo 2 del libro Pintará los soles de su camino)

oct 3

Un día te despiertas siendo padre o madre. Has vivido una vida alejada de tus deseos y anhelos verdaderos y ahora tu hijo te pide que satisfagas los suyos.

La tendencia a resistirte y evitar actuar de acuerdo a sus demandas es muy fuerte. La Sociedad te presiona para que sigas las costumbres… Tus familiares te recuerdan lo que debes hacer con tu hijo: lo mismo que hicieron un día ellos contigo.

Todos te animan a mostrarle a tu hijo que “las cosas no son lo que él o ella pida”.

Mas algo en tu interior te guía a desobedecer indicaciones ajenas…

A Escucharte al fin.

A arriesgarlo todo en esta Vida al apostar por la crianza desde el corazón, satisfaciendo las demandas de esa criatura que ya Amas y a la que empiezas a conocer.

Te da respeto equivocarte, pero lo prefieres a seguir acallándote y acallar ahora a tu hijo.

Quien te guía a Escuchar a ese niñito o niñita que llevas en brazos es tu Niño Interior.

Lo olvidaste, pero sigue en ti.

Es esa parte de ti que llegó a esta hermosa Tierra profundamente conectada con su fuero interno.

Es ese sabio mamífero que de tanto pedir sin obtener respuesta que lo auparan, que le dieran el pecho tanto como necesitara, creyó que no lo merecía. Ese que a fuerza de llorar y hasta gritar lo que sentía sin ser escuchado un día dejó de hablarte.

Ahora tienes un bebé en brazos y con él la oportunidad de SANAR a tu Niño Interior.

Si encuentras el Valor suficiente para Escucharle, se abrirá una puerta a otra dimensión…

Desde esa nueva visión comprenderás que el dolor, el sufrimiento de la Humanidad entera, es el mismo que vive y reproduce cada niño humano.

Comprenderás –lejos de juicios- que tus padres obraron contigo lo mejor que supieron en su momento. Seguramente guiados por los mismos pasos de sus propios padres…

La cadena de sufrimientos es tan larga que puedes estar tentado/a a salir huyendo…

Son muchos los que huyeron antes que tú.

Pero si te quedas, si decides no huir de ese bebé que te reclama, tendrás ante ti la posibilidad de Sanarte y contigo a la Humanidad entera.

Si permaneces atenta/o a ese bebé y a sus necesidades, puede que conectes con aquel bebé que fuiste un día y no se sintió maternado, sostenido, abrazado, aupado lo suficiente…

Puede que para Sanar a esa Niña o Niño Interior que aún eres necesites dejar que brote un enfado antiguo, ancestral…

Un enfado que te permita tomar distancia de lo que tus padres hicieron contigo. Esa distancia será necesaria para que puedas crear tu propia relación con tu hijo.

Mas de nuevo, tu hijo te acercará a tus propios padres… Y a través de su AMOR por los abuelos, tu también te permitirás hacer las paces con ellos.

Desde el Perdón a tus propios padres nacerá la paz en ti y después la paz de la Tierra y del Universo entero.

La Paz volverá a tu Niño Interior y reescribirá la felicidad para el adulto o la adulta que ahora eres.

Desde esa Paz de espíritu volverás a casa…

A la casa que representa tu casa de la infancia, donde podrás comprender y abrazar a tu madre y a tu padre de aquellos años de tu vida.

“Volver a casa” también representa volver al lugar del cual procedes, a tu verdadero origen divino y Sagrado…

(Capítulo 1 del libro Pintará los soles de su camino)