ene 21

Muy buenas!

 

Y llegó el día del sorteo…

 

Ya tenemos los tres nombres ganadores! Salieron los números 4, 8 y 58!!

 

Maite Ona, Mariló y Gabriela Rodríguez recibiréis en casa el precioso cuento Litros y litros de amor (Editorial Ob Stare)

 

Muchísimas gracias a todas las personas que habéis participado…

 

Nos encontramos entre sus páginas, sus frases y sus hermosas ilustraciones ;)

 

Abrazos

 

Cristina Romero

ene 13

 

Te escribo para contarte que el cuento infantil llamado “Litros y litros de amor”, ganador V Concurso de Cuentos Infantiles “Lactancia y Crianza” organizado por la Federación Catalana de Grupos de Apoyo a la Lactancia Materna, ya está disponible en la web de la Editorial Ob Stare (lo puedes ver AQUÍ)

 

Es un cuentito sobre crianza que escribí con unos textos que deseo sean de esos que los niños nos piden leamos una y otra vez. Está escrito con cierta musicalidad en las frases. Como si fuese una especie de juego o cantinela…

 

Y como no podía ser de otra manera, habla a los niños del parto, la lactancia y una crianza respetuosa.

 

Pero lo mejor, lo más mágico de todo… son las ilustraciones de Francis Marín. Esas son tan bonitas que dan ganas de mirarlas y remirarlas una y otra vez…

 

Quizás ya conociste las ilustraciones que hicimos para El Libro Rojo de las Niñas, pero verás que en este caso ha usado el color y la Luz de una forma que te atrapa y te deja embobada…

 

Quiero contarte además que en el proceso de creación pasó una cosa que me hizo darme cuenta -una vez más- que las ilustraciones tienen su fuerza y su importancia más allá de lo que yo decida… De entre todas las ilustraciones que Francis me presentó, yo descarté una.

 

Es una imagen de una niña sonriendo, sentada sobre una nube, vestida con una especie de camisón largo.

 

La vi e inmediatamente sentí un rechazo, casi visceral.

 

Le escribí y le dije que esa niña no me gustaba. Que parecía una “niña buena” que buscaba contentar a los demás, una niña reprimida por esta sociedad patriarcal y autoritaria.

 

Le dije que yo quiero mostrar niñas fuertes, en la tierra, desnudas o al menos sin taparse hasta los tobillos…

 

Francis, sabiendo que ahí había algo mío. Algo que esa ilustración me movía en lo más profundo… Me dijo que ok, que descartábamos esa ilustración y la substituimos por otra.

 

Pero entonces, cuando el libro estaba ya a punto de ser impreso… Eva Darias, de la Editorial Ob Stare, le llamó y le dijo que por necesitaba aún otra ilustración o bien poníamos el fondo de nubes que acompaña al libro.

 

Francis me llamó y me dijo: -No te lo creerás pero en el último momento necesitamos añadir otra imagen al final del cuento… Y ya sabes cual es la que tenemos ya dibujada…-

 

  • Nooooo- Le dije incrédula…

 

  • Si – Se medio rió al otro lado.

 

  • Mándamela otra vez y déjame que la vuelva a mirar con otros ojos…- le dije.

 

Y entonces la vi. Me vi. Era yo. Esa imagen era yo de niña… Y no quería mirarme. Pero esa niña -que habita en muchas de nosotras- necesita que la miremos y la integremos y la unamos a las imágenes que queremos mostrarle a nuestras hijas… Porque esa imagen forma parte de nosotras y necesita estar en la Luz, cuidada, escuchada, comprendida, Amada y honrada… Si queremos ser mujeres y madres poderosas.

 

Es desde esa niña “buena” que yo veía más en las nubes que en la Tierra que cuentos como este hoy son posibles.

Gracias. Gracias a Francis, a Eva, a todo el Jurado del Concurso de Fedecata y especialmente a Eulàlia Torras y Ermengol, Gracias a Aida, a Sira, a Eva (que con vuestros comentarios del primer boceto del cuento lo hicisteis crecer), Gracias a esa niña que un día fui y como dice el cuento:

 

Gracias a mi padre y a mi madre que pase lo que pase, me guarda un gran lugar en su corazón.

 

Y claro, para acabar estas palabras, quiero celebrar la llegada de este libro con un sorteo: Si quieres que este libro forme parte de tu biblioteca familiar, tan solo déjame aquí abajo un comentario diciendo que quieres un ejemplar y (si te apetece) me cuentas el motivo. Tienes de tiempo una semana, que creo que es el tiempo que tardaré en tener los ejemplares en casa para podértelos enviar a la tuya.

 

Puedes participar desde cualquier lugar del mundo. Y el próximo miércoles 20 de Enero será el último día. Sortearé 3 ejemplares. A cada comentario le daré un número público* y luego un niño sacará tres números ( o quizás cada uno de mis hijos sacará uno :)

 

¿Te apetece participar y que Litros y litros de Amor llegue a tu biblioteca familiar?

 

¡Gracias!

 

Cristina Romero

* Aquí va el recuento y la asignación de números a día 21 de enero (Gracias a tod@s por participar y por vuestros comentarios!!!)

  1. Pilar pilpalmer@
  2. Edu enquietud@
  3. Angela anxelaer@
  4. Maite maiteona@
  5. Irene trigaregare@
  6. Glòria Sans gloria@
  7. Nayra Alenda nayraalenda@
  8. Mariló
  9. Marta Arteaga
  10. Neus neus.estrada@
  11. Soraya smdigon1980@
  12. Sarah sarube82@
  13. Cristina hernandez90cristina@
  14. Silvia Rozalén sil_rozalen@
  15. Marta marta_xanadoo@
  16. Judit juditub@
  17. Montserrat fernandez montserratfernandezsiscartmon17.estel@
  18. Maria Isabel mariaisabelcmc@
  19. Anna Amer annaamer5@
  20. Begoña bego.carracelas.millan@
  21. Silvina silvinam_82@
  22. Carmen González carmengf86@
  23. Sonia sonicya@
  24. Nuria nuriauk@
  25. Rosario rosariofcea@
  26. Anca edelrezi@
  27. Virginia G vir_gomezgarcia@
  28. Gabriela maneligabriela@
  29. Maria Rendo mariarendolopez@
  30. Veronica verobelchi1996@
  31. María Jesús mjalegre@
  32. Mónica miss_breathless@
  33. Ana anavuela@
  34. Eva Alfonso eva@
  35. Elena ediazbe@
  36. Pamela midpameara@
  37. Susana Osete susana_naiara@
  38. María José Navarro García misifrusa@
  39. Noelia soy_nab@
  40. Toñi tocuemar79@
  41. Paola Candia paolacoleccion@
  42. Catherine fernandezcathe@
  43. Paola Torres paotocba2009@
  44. Tamara tagargo@
  45. Leticia letidegroote@
  46. Sergio suskli@
  47. Ana Puentes anuskpl@
  48. Lara lporver@
  49. Ingrid ipiacuna@
  50. Marcel.la  marcel_la81@
  51. Soraya Diaz diacanso@
  52. Aran Punto okotowari11@
  53. María Fernanda maria.fernanda.arana@
  54. María mariansis@
  55. Elena Martínez  elenaarc@
  56. Zior ziortzasantisteban@
  57. Rossana Oyarzun santkaur@
  58. Gabriela Rodríguez gabbii.ro@
  59. Neus Ortí neusort@
  60. Vane cabafe20@
  61. Irma imanya3@
  62. Bea  bearbelo@
  63. Nuria nuriaferrol@
  64. Sara saradelcoso@
  65. Miriam micamtor1@
  66. Carolina Gomez  carogoga@
  67. Vanesa Burguillo vbm9@
  68. Mar Ortiz uraniana@
  69. Sandra Barbera  sa.ba.ru@
  70. Susana  susana.mailing@
  71. Montserrat  info@
  72. Marta Sánchez nickyfloat@
  73. Esther Cerro marblau29@
  74. Elisa Rodríguez elialmeria@
  75. Lina Caicedo lina.caicedo.o@
  76. Anna anna.virgili@
  77. María estrellasenlamayuru@
  78. Alicia alicia@
  79. Natalia natalia.perez.s@
  80. Merisa merisa.merino@
  81. Carmen Rodrigues  carmen_v_rodrigues@
  82. Andrea andybic@
  83. Angélica Lopetrone dolcedisegno.ar@
  84. Lunalunera lunalunera_78@
  85. Diana diavilamartinez@
  86. Roser Olle roser_odelgado@
  87. Fernanda mfvanni@
  88. marina navio_a@
  89. eugenia eugenia.borboleta@
  90. Mar martarrela@
  91. Isabel  isacalella@
  92. Sandra  orestesnegrin
  93. Pamela  mpnemescheij@
  94. Teresa  teresa.sanjurjo24@
  95. Isabel  betsy302008@
  96. Romina  naranjoleta@
  97. Silvia silviacenteno@
  98. Maria  maria1make@
  99. Carla   hola@
  100. Lorena  loreferoy@
  101. Antonella  totipaolini@
  102. Marita Pereira  maritamadel@
  103. Silvana  silva@
  104. Guadalupe  guadadb@
  105. Maria Chanquet  marianachanquet@
  106. mamen moreno  mcmorenogayoso@
  107. Marian marivanjonepilo@
  108. fernanda fergarcia79@
  109. Laura Melguizo laura.melguizobermejo@
  110. Iris irucae@
  111. Ysabel Menéndez  ysabelmenendez@
  112. Mar mar.f.burzon@
  113. raquel raquel_delirio@
  114. Tania tamoes10@
  115. Maeba maeba@
  116. Beatriz Perez delfinmaya@
  117. Dácil Díaz dacil_tdl@
  118. Alicia D Diéguez alidomdie@
  119. Carolina Pérez  spachifli@
  120. Laura liandra81@
  121. Nora Pellicer  nora.pellicer@
  122. Sira siravegas@
  123. Gemma gsanchezf@
  124. Patricia educatbio@
  125. Lena Bu lenabumusica@
  126. Natalia nataliagraton@
  127. Imma in_da_es@
  128. Ana Alday ana1611@
  129. Cristina krix_txitxarro@
  130. Africa apdformacion@
  131. Virginia  virginiafotosnatacion@
  132. Eva María evayluna@
  133. Leonor  leonorgross@
  134. Cristina Fe r cristinaferla27@
  135. Sonia Ballano  lactarinconada@
  136. Rocio D rdomenecho@
  137. Inma idelgadom@
  138. Xisca  xisca_oliver_bosch@
  139. Paloma palomagmoreno@
  140. Caroll scarlet motu_mahina@
  141. Elisa Rodriguez elialmeria@
  142. eli l.M eli.piesdescalzos@
  143. cuerpografia kaso33@
  144. Meritxell Giralt txell7@
  145. Yolanda Ch ychamarro@
  146. Yolanda Cuadrado yolidos@
  147. Liliam Gómez  ishumaa@
  148. Catalina Llull catalina.llull.perello@
  149. Ana anatresaco@
  150. Marcela Bernal  mate_bernal@
  151. blacktremor@
  152. Maria Emilia Campana campanamariaemilia@
  153. Carmen Maria Calderón   carmenmariacal@
  154. Noemi Carina noemicarinagalarza@
  155. Paqui Romero paquirh@
  156. Sònia Moreno ivaxfo@
  157. Lina  Linapvaldes@
  158. Evangelina evadarder@
  159. Maria Rapha mariarapha@
  160. Manuela Gil  manuelagil@
  161. Olga  olguikitda@
  162. Beatriz  bdcsuarez@
  163. Isabel  isacupal@
  164. Flor Rodríguez  flopinaro1@
  165. Tere  liberteresa@
  166. Adriana Miguel  mildre26@
  167. Angela Claus  angelacc86@
  168. Catuxa cela  catuxacela@
  169. Sara Garcia  acratart@
  170. Pamela  lalobablanca@
  171. Laura   laulau.ln@
  172. Eva  evitacb@
  173. Cristina  Cristina@
  174. Ximena  advancedspir@
  175. Verna   vernuskoni@
  176. Iso isolina.martin@
  177. Adry   adrinapolic@
  178. Lisette  lisettedg29@
  179. Oceania  Oceania_1980@
  180. Cruz Lozano  altayclara@
  181. Mar  Soclamarsalada@
  182. Nadia  n_c.s@
  183. Davinia  davinia.dag@
  184. Rebeca Recuero  rebechina@
  185. Sonia Moreno   sonmorenop@
  186. Ana Herreras  anaherreras@
  187. Teresa Arias  creciendoconcuentos@
  188. Ruth Cañadas  info@
  189. Alba  fluyendoalba@
  190. Leonor Zapata  Leonorzapatamedina@
  191. Rocío  rocio.rico@
  192. Monica Ortiz  nimosalem@
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  236. Laura Lorenzo  laura_lorenva@
  237. Miriam Moya  elguantenegro@
  238. elvira zamora  elviraz2012@
  239. Andres   amartin_bcn@
  240. Alga Mur  algamur.2@
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  242. Marta LaAnjana  fb
  243. Pepita Lara  fb
  244. Celeste Vaiana  fb
  245. Carolina Jiménez Yuste  fb
  246. Lucia Castillo  fb
  247. Noelia Albiñana  fb
  248. Raquel MorBra  fb
  249. Marta Cecilia Trigreros García  fb
  250. Judith Martín López  fb
  251. Elvira Zamora Cócera  fb
  252. Steegmans Ellen  fb
  253. Yasmina Domínguez Lopez  fb
  254. Cris Trias  fb
  255. Marisa Diaz  fb
  256. Martina  mmangri@
  257. Noemí Muñoz Pandlella  fb
  258. Mónica Míguez  fb
  259. Ainhoa Fernández  fb
  260. Flor Mimamamecose  fb

 

 

 

 

 

 

ene 3

Estamos sometiendo a los niños en una especie de sistema desvitalizante, que atrofia las cualidades verdaderas de que ya disponen, como la curiosidad o la propia capacidad para autorregularse.

Se desconfía de la sabiduría de los niños, como si por necesitarnos en su acompañamiento, tuviéramos que dirigirlos…

Vale, no son como otras especies animales que llegan a este mundo y son independientes, pero tampoco entendamos por ello que no saben, sobretodo que no saben sobre sí mismos y sobre lo que necesitan para estar bien.

Los niños, los bebés, son sabios.

A menudo tratamos de impedir que los bebés de esta sociedad se lleven a la boca nada natural.

Sus primeros contactos y experiencias sensoriales con el mundo se las da el “confiable” plástico. Rodeamos a nuestras crías con mordedores y chupetes sintéticos… Libres de todo peligro, pero a su vez tan pobres de información sensorial…

Sus bocas preparadas para recibir compleja información, de texturas y sabores, se queda limitada y desconectada. No les dejamos cerca una concha marina, una piedra de cantos redondeados, un trozo de la corteza de roble… A veces ni si quiera una pieza entera de fruta… Por miedo a que estos objetos estén sucios o puedan ser peligrosos…

Pero podríamos simplemente pasarlos por agua y permanecer a su lado, atentos a la nutritiva experiencia.

Tampoco les permitimos el contacto directo con la tierra… Nuestros bebés crecen “protegidos de gérmenes y suciedad” en cunas parque, alfombras y mantitas. Así, sin poder llenarse la boca y las manos de los regalos de la madre tierra, crecen aislados y con la falsa creencia de separación de la Naturaleza.

Y conforme pasan los años tampoco tienen muchas más oportunidades de contacto directo con ella… Las Escuelas cada vez están más rodeadas por cemento y alquitrán, que evita “engorrosos” charcos y “peligrosos” hoyos en los patios. Además los patios tienen “poco valor educativo” para los adultos, que programan y dirigen lo que creen que necesitan los niños…

Y qué decir de los modernos y asépticos parques que usan gravilla o una especie de pavimento blando, donde apenas cabe algún débil árbol…

“Estoy luchando con los alcaldes para que abandonen esa costumbre de construir parques para niños con columpios y toboganes. Los niños necesitan espacios donde, dentro de un clima de control social, ellos puedan hacen lo que quieran: pisar el césped, subirse a los árboles y jugar con las lagartijas.” Francesco Tonucci

Cemento y alquitrán y unos zapatos (bien protegidos con suela artificial) separan a los niños de la increíble e invisible vida que habita bajo ellos.

Pareciera que no interesa que se desarrolle la vida en los espacios destinados y preservados a la infancia…

Hay miedo. Lo vivo o “natural” nos preocupa. Por eso rodeamos de pesticidas “contra bichos” a hermosas criaturas diminutas y alejamos de los niños todo animal que no esté vacunado.

Pero sin embargo pretendemos enseñarles a los niños a respetar su entorno, a la Naturaleza que les envuelve, fuera y dentro de sí mismos…

Programamos que lo hagan desde nuestros centros escolares, desde un libro, el ordenador… o quizás desde una excursión a la granja o a un zoo.

Creemos que con eso es suficiente. Nos parece normal que pasen la mayor parte de la infancia entre espacios artificiales como la escuela, el parque y la tele.

Pero así no le espera a la Tierra un gran futuro…

¿Acaso no dicen que el roce hace el cariño?

Tan poco roce y poco contacto tienen con la Naturaleza, que pareciera un pariente lejano al que visitamos de vez en cuando…

Para nuestros niños no existe experiencia de admiración en propia piel, amando maravillados la vida que vibra en sus manos, con profundo respeto por lo que la Tierra regala y da.

La Madre Tierra necesita que nuestros niños la amen. Pero no obligados.

Los niños amarán la Madre Tierra y no permitirán que nadie abuse de ella… Pero primero necesitan “mancharse” de tierra negra y húmeda de bosque, de tierra roja junto al río… ¡Y no solo de arena en la playa! Necesitan trepar a los árboles y sentirse en casa sobre ellos.

También parecemos haber olvidado que la Naturaleza –y su sabiduría- está también dentro de nosotros, en el cuerpo humano (Ese que necesita sol, tierra, aire y agua más allá de la playa y la piscina)

Cuantas veces los adultos –sin darnos cuenta- nos encargamos de que los niños desconecten de sus cuerpos y dejen de guiarse por sus necesidades…

La feliz lactancia materna a demanda, donde el bebé sabía lo que necesitaba y nosotras sus madres confiábamos en sus señales, da paso a la comida sólida y a veces nuestra confianza se transforma en una lucha y una desconfianza en el niño y su capacidad para indicarnos lo que necesita…

Como si de leche materna fuera especialista, pero luego perdiese toda sabiduría.

Lo mismo nos pasa con la auto regulación térmica. Cuántas veces les abrigamos forzadamente, con la calefacción puesta, antes de bajar a la calle o invasivamente les quitamos la ropa a nuestro criterio. Sin esperar a que ellos tomen consciencia de lo que necesitan…

No respetamos, ni esperamos sus decisiones y sus ensayos. Nos anticipamos y les negamos conectar con su propia autorregulación…

También nos encargamos de que vayan en contra de sus biorritmos para dormir o simplemente descansar.

Esta sociedad tiene niños con cuerpos que son poco escuchados. Por los adultos que los acompañan y por ellos mismos…

Y así de desconectados de nuestra propia Naturaleza, pretendemos respetar la que nos rodea…

Hay adultos que llegados a este punto pueden decirme que sus hijos o sus alumnos no saben lo que necesitan si ellos no se lo indican.

Es cierto, existen “los niños perdidos”. Y son muchísimos en nuestra sociedad… Niños que han vivido toda una vida tan dirigida y controlada desde “a fuera”, que a estas alturas de sus vidas, sin indicaciones ajenas, no saben lo que necesitan y se encuentran, por ejemplo, abrigados cuando tienen calor.

Desconectados de si mismos, sumisos, aburridos sin saber a qué jugar, con la mirada puesta en el otro…

Capaces de enfriarse si no les pones la chaqueta o se la quitas…

De caerse en lugares que suponen un pequeño reto motriz…

Pues no han tomado nunca la responsabilidad de sus vidas ni de sus cuerpos…

Pero es tarea del adulto que les acompaña CONFIAR en ellos y CONFIARLES esa autorregulación.

Pues cada niño, desde la responsabilidad por su propio proceso, toma consciencia de lo que a él le fortalece o le debilita en cada momento.

Y es un proceso en continua transformación, no finito. Del mismo modo que vemos que va creciendo físicamente, así lo hace internamente también.

Yo sé que no están perdidos para siempre. 

Con profundo respeto y mucha paciencia adultos podrán volver a reconectarse consigo mismos. La Naturaleza sigue hablando sabiamente en sus cuerpos…

Y aunque no es sencillo aprender a escucharse desde una larga vivencia de desconexión, es lo que nuestro Planeta necesita.

Mi apuesta por una sociedad más consciente y respetuosa con la Tierra empieza por respetar a cada niño en su propia naturaleza.

Desde el acompañamiento consciente, los adultos tenemos en nuestras manos permitirles seguir en contacto consigo mismos y todo aquello que les rodea.

A veces imagino que llega el día en que los niños perdidos dicen basta.

Basta a esta sociedad que los tenía aislados de sí mismos y los regalos de la Madre Tierra.

Miran a los ojos a los adultos que les acompañan y se van saltando, para meterse sin botas de agua en charcos y ríos… Y llenarse de piedras milenarias los bolsillos… (Pues en ellos ya no hay una voz interiorizada adulta que habla todo el tiempo de suciedad, ni de enfermedad o peligro)… Y suben a longevos árboles para secarse y contemplar desde allí el cielo y guiñarle un ojo al sol, sabiéndose poderosos como dragones… Sabiéndose despiertos y profundamente unidos a todo lo que les rodea…

Es entonces que amarán la Tierra y que la Tierra estará en buenas manos.

 

Cristina Romero

 

dic 28

 

Siendo niña o niño nadie te habló del amor por ti mismo. Seguramente a tu alrededor estaban demasiado ocupados sobreviviendo en el día a día. Pero ese es uno de los puntos más importantes de nuestra existencia. Nacemos totalmente receptivos y alineados con lo que de veras nos importa. Capaces de mostrar nuestras necesidades a los demás. En permanente escucha con nuestro fuero interno. Pero a fuerza de ver como afuera no hay una respuesta a esas demandas, las vamos anulando. Y poco a poco vamos atrofiando esos canales de conexión con nuestro corazón.

Un día llegamos a adultas y descubrimos que tenemos la autoestima por los suelos. Nos vendieron la moto de que cuando encontráramos a nuestra media naranja nos sentiríamos completas o completos. Pero ya no podemos creerlo. La realidad es que nadie va a darnos el amor que no obtuvimos siendo niños. Nadie excepto nosotras y nosotros mismos.

 

Mis palabras de hoy son para animarte a incluir en tus propósitos del año nuevo qué acciones concretas vas a introducir -casi cada día- para mostrarte Amor, del incondicional.

 

¡Eso se reflejará directamente en las otras áreas de tu Vida!

 

Yo me pido y -ya me encargo yo de que así sea- más sol, más tierra y más sonrisas nacidas de la nada en cada uno de mis días.

 

Eso último ha sido un regalo que me trajo la Vida este año: Aprender a elevar la vibración gracias a la sonrisa!

Lo del sol y los pies (o todo el cuerpo) a tierra es algo que seguramente conozco y conoces desde niños… pero por parecer tan sencillo y al alcance, muchas veces olvidamos.

 

¡Abrazos cálidos!

 

Cristina Romero

 

P.D: Desde este mes también me encontrarás escribiendo el editorial de la revista Mente Sana ;)

* Si te gustó este post, quizás te apetezca releer o descubrir el post de Hacerte el Amor tu misma (no solo en lo sexual)

 

dic 22

Actualmente las madres y los padres quedan fuera del sistema que ha diseñado nuestra sociedad para educar a nuestros niños.

Nuestra legislación permite y fuerza la separación madre-hijo… Permite que las madres entreguen a sus hijos día tras día a una institución que les diga cómo ser.

Nuestra legislación contempla como obligatorio esta separación y nos asegura plaza dentro de este sistema. (He conocido varios casos de madres que, aun pudiéndose quedar más tiempo junto a su hijo, por no perder la plaza en determinado centro educativo, lo han llevado antes de necesitarlo para volver a trabajar)

Y luego está el miedo a ser penalizado por no llevar a tu hijo a la Escuela…

Nuestra legislación penaliza a una familia que no se ha separado…

El Sistema Educativo cobra (impuestos) y paga (a los profesionales de la educación) por cada niñito que acoge y educa y le dice a su madre…

- Ahora tú también puedes volver a formar parte de este engranaje… Vuelve a trabajar, sé productiva y olvídate de tu cría hasta la hora de recogerlo-.

Yendo en contra de nosotras y de nuestros hijos, los acompañamos a la Escuela y los dejamos allí.

A menudo mañana y tarde, día tras día, año tras año, a pesar de que ambos necesitemos lo contrario.

Nuestra sociedad valora muy poco nuestro trabajo como madres y padres. Se valora de ti otro tipo de aporte a la sociedad. Como madre o padre eres menos apreciado que por tu profesión. Te dicen que vuelvas a ocupar tu lugar en el mundo laboral, que tienes menos recursos para cuidar de tus hijos que los que tienen otros… Y que estarán mejor sin ti.

Tú te ocupas de trabajar por el sistema y este ya cuida de tus hijos…

No está contemplado que los padres acompañen a sus hijos…

Esa es aparentemente tarea de personas especialmente formadas para esa labor…

Además no solo es intercambiable la figura materna por cualquier otra con titulación específica, sino que ¡Es preferible esa otra a la materna!

A mí me parece muy fuerte esta idea establecida, pero a mí alrededor contemplo como nadie la cuestiona.

Hemos hecho nuestros eslóganes como “Todos por una educación de calidad” o “Todos por una buena educación para nuestros hijos”

Pensando que lo que más les beneficia son más horas junto a los que saben sobre mí hijo, junto a los profesionales de la educación…

Pero una persona con titulación académica que crea saber lo que le conviene a mi hijo puede mostrar poca empatía, poca afectividad poco respeto por sus procesos…

Pero ahora nadie cuestiona esta idea y olvidamos que hubo una vez en que el lugar más cercano a los niños fue ocupado por su familia. Ésta que hace tiempo fue substituida por profesionales…

Ahora tan solo les acompañamos hasta la puerta de la Escuela. Por las tardes y las vacaciones.

Las madres al parecer ya no saben, ya no pueden.

La sociedad nos obliga a entregar a nuestros hijos, nosotros sus padres no podemos, no sabemos, no debemos acompañarles…

En las Escuelas de Educación Infantil normalizamos (pretendemos mostrar como lo más normal) que los hijos se separen de sus madres.

¿Pero te has planteado que la Escuela se creó como una necesidad paralela a la necesidad laboral de que madres y padres trabajen?

En algún momento histórico se consolidó la idea de que es mejor separar a los niños de sus madres para “educarlos mejor” alejados de ellas.

Poco a poco se fue instalando en nosotros la idea de que los niños aprenden más y mejor, tienen una mejor educación junto a otros que no sean sus propios padres.

“Los niños están mejor en una institución que con su familia.”

Una vez la sociedad acogió esta idea, dejó de cuestionarla y la asumió como establecida.

La sociedad que hemos creado, parece preferir niños y niñas junto a profesionales de la educación, alejados del corazón y el apoyo de sus padres y madres. Alejados del lugar donde los dragones crecen despiertos…

Eso sirvió y sirve para justificar muchísimas actitudes por parte de los profesionales de la educación.

Y a los profesionales de la educación, que erróneamente creemos poseer un conocimiento superior que las madres acerca de sus hijos, nos cuesta soltar también esta idea.

Pero la Escuela es una necesidad externa al niño. El niño no necesita a la Escuela.

El niño no necesita una Escuela cuando cumple 3 años, pero tampoco cuando cumple 6, ni siquiera cuando cumple 12…

Los niños tienen unas necesidades, que van cambiando a medida que van creciendo, unas necesidades que a menudo no necesitan ser cubiertas en la escuela.

Bien. Y En el caso de que el niño necesitara de esa institución, no sería separadamente a sus padres.

Los padres y las madres están capacitados para acompañar con presencia, escucha y respeto las necesidades educativas de sus hijos y a buscar junto a ellos los recursos necesarios para dar respuesta a esas necesidades.

Los padres se quedan fuera por la necesidad de los equipos docentes, que así están acostumbrados a organizar, hacer y deshacer junto a los niños. Alejados de los padres. Siendo los únicos referentes.

Los padres se quedan fuera por una necesidad del sistema productivo, que así hemos precariamente organizado… Pues cuando tenemos hijos, en muchos casos, ambos progenitores necesitan incorporarse a su puesto para poder tirar adelante económicamente.

Pero que esas circunstancias no nos hagan perder de vista que si estamos separados de nuestros hijos y nos quedamos fuera de la Escuela, es por una necesidad ajena a la de nuestros hijos.

Y a este punto me gustaría tratar el tema de la autonomía, que parece estar tan ligada a los motivos por los cuales los profesionales de la educación preferimos niños sin sus padres…

No, tampoco es porque nuestra presencia interfiera negativamente en su aprendizaje o en el desarrollo de su autonomía…

Los padres no interferimos en el desarrollo de su autonomía por acompañarles en la Escuela.

En cambio quiero resaltar la importancia del vínculo afectivo, estrecho, fuerte… y lo  estrechamente ligado que está con unos hijos seguros.

Pero parece que el sistema educativo asocia la presencia de las familias a niños con dificultades para el desarrollo de su autonomía…

Como si los niños necesitan cierto desamparo afectivo para hacerse autónomos… Pero no es así. Los niños con padres que les acompañan emocionalmente, son niños autónomos.

En las Escuelas justificamos intervenciones educativas y actuaciones por el bien de la autonomía infantil. Como si a la autonomía hubiese que estirarla o empujarla desde afuera para que apareciera. Esa es la autonomía vista desde el interés adulto.

Pero si estamos atentos, como con el resto del aprendizaje, observaremos que los niños reivindican su autonomía desde bien temprano: -me lo pongo yo-… -yo solo- y somos los adultos con nuestras prisas y nuestros propios objetivos por delante los que la anulamos cuando se activa…

Más luego nos creemos que todo lo hacemos para que aparezca… Como si no fuera cosa del propio programa interno de cada niño. Al igual que en los demás animales.

Quitémonos esa idea absurda de que la afectividad crea niños dependientes y desequilibrados emocionalmente.

Unos vínculos afectivos seguros son la base firme sobre la que se construyen la inteligencia y los procesos de aprendizaje.

Es necesario y uno de los principales objetivos a marcarse, que toda la comunidad educativa vele por el bienestar emocional de los niños y jóvenes que acompañamos.

La presencia de las madres y los padres, con un papel importante y activo en el proyecto, puede ser de gran ayuda contribuyendo y sumándose a la tarea de los docentes en este objetivo.

Los niños que llamamos nuestros alumnos, necesitan de su presencia y acompañamiento mucho más que a nosotros.

Dejemos de decirles que ya no son necesarios ni importantes para el acompañamiento de sus hijos…

Vemos claramente ese mensaje por ejemplo en la llamada “Adaptación”.  Ese período primero en que se contempla una dinámica muy diferente a lo que será la realidad escolar del niño, donde tiene más cabida la familia en la Escuela y a su vez menos presencia del niño en la misma, para ir aumentando progresivamente la presencia del niño en la Escuela y disminuyendo la de la familia.

En muchas escuelas no existe ni siquiera esta posibilidad. Pero algunas Escuelas permiten cierta “adaptación” del niño y de la madre…

Y me gustaría señalar el “cierta” por considerarla escasa y bajo las consignas de la maestra o desde la  atención a las necesidades de la maestra o del sistema y no las de la madre o el niño.

En este asunto de la separación madre-hijo queda establecido como incuestionable que saben más los “especialistas”, no el niño ni la madre…

Se contempla la adaptación como un tiempo progresivo de mayor separación. Donde lo deseable es esta separación y a ser posible lo más rápido posible y lo menos llorada posible.

Yo misma me he encontrado consolando a niñitos y a madres en este “bien intencionado” proceso de adaptación.

Se presupone que es lo adecuado, lo conveniente, incluso lo necesario por el bien del niño…

Así las maestras de educación infantil podemos dormir tranquilas tras un día de llantos desconsolados de niñitos que reclaman a sus madres… Porque hemos sido capaces de convencernos a nosotras mismas de que todo era por el bien del niño.

Se siguen separando niños de madres sin vacilaciones, sin remordimientos. Porque todos siguen creyendo que los niños están mejor lejos de sus madres.

Y a nosotras las madres, desde el otro lado del muro, nos pasa lo mismo. Nacemos, crecemos y servimos en un sistema que nos hace creer que lo mejor, lo que nos conviene, es acallar nuestros apegos por los hijos, que son dañinos para ellos y para nosotras.

Pero yo era una madre que tenía el título oficial… Y pude abrir los ojos ante esta situación extraña.

Creo que estamos sirviendo a este Sistema sin cuestionarlo y sin cambiarlo por ignorancia.

La temprana separación provoca estrés emocional, bloqueo, falta de empatía, dificultad para conectar con el dolor o el placer…

¿Qué es temprano? Temprano es antes de que cada niño y su madre decidan que es el momento.

No es cuando la maestra lo decida o cuando el equipo directivo marque.

El Sistema que hemos creado prevé diferentes momentos para esta separación, que nadie discute o cuestiona.

Puede darse desde los 4 meses de vida en un Jardín de Infancia…

Puede darse al entrar a determinadas Escuelas alternativas a los 2 años…

Puede darse al entrar a la Escuela con 3 años o quizás con 6 años…

El niño llega en el seno familiar, pero tarde o temprano el sistema lo espera para educarlo.

Existe –digo yo- la idea de que las familias van a educar mal a sus niños…

Tal vez se tema que los niños en sus familias se conviertan en unos “malcriados” o que no se socialicen adecuadamente o ves a saber qué otros absurdos riesgos…

Afortunadamente ya somos muchas las familias que ya pasamos por enriquecedoras experiencias donde quienes acompañan en sus procesos a los niños, son los padres.

Pero esta idea no cabe dentro del sistema educativo actual.

Como maestra ya recuerdo comprender la importancia de abrir siempre, permanentemente, las puertas a las familias, pero no ver el cómo…

Aunque muchas escuelas los tienen en cuenta, o al menos esa sensación se desprende al leer su ideario o al asistir a la primera reunión… Casi siempre las familias topan con grandes barreras y condiciones a su participación…

También les decimos a las familias (como a sus hijos) cómo, cuándo y dónde participar…

Casi siempre son bienvenidas en asuntos de gestión del comedor, el autocar, las actividades extraescolares, algunas fiestas… Asuntos considerados de menor responsabilidad educativa… O de acción más indirecta sobre la educación de los niños…

Conozco algunos proyectos que redujeron algunos de sus límites… y más allá de colaboración con el equipo docente organizando las fiestas del calendario anual, colaborando en actividades programadas puntuales, acompañando salidas y excursiones  y gestionando actividades extraescolares… también ofrecen a madres, padres u otros familiares la posibilidad de estar un tiempo acotado al principio del día acompañando a sus hijos y luego pueden permanecer -dentro de un lugar especialmente habilitado llamado “espacio familiar”- en la propia Escuela de sus hijos.

Es un pequeño paso adelante que agradezco, pero que siento insuficiente.

Somos muchos los padres que hemos elegido una crianza respetuosa, desde la escucha a sus necesidades y de repente topamos con una institución donde ya no tenemos cabida o pretenden contentarnos o satisfacernos con algunas actividades o propuestas que nos distraigan del verdadero objetivo que tiene nuestro lugar en la escuela: que acompañemos a nuestros hijos.

Hoy en día es una realidad que las familias no encuentran las puertas abiertas de par en par a su participación…

Su presencia es bien entendida dentro de unos límites establecidos por los profesionales de la educación. Más allá de esos límites se le hace ver –de diversas formas- que está de más.

Los maestros hace tiempo que hablamos de abrir más las puertas de la Escuela a las familias. Todos sabemos lo importante que es la implicación de las familias en la Escuela. Pero seguimos teniendo grandes limitaciones mentales al respecto.

Ayudemos a las familias a estar bien, acompañémosles en la crianza de sus hijos, recordémosles que sí saben, que sí pueden y contribuyamos a aumentar la confianza en su saber hacer, en ellos mismos.

Y nosotras las familias recordemos que escucharnos y escuchar a nuestros hijos nos recoloca en la adecuada dirección.

Que yendo a favor de nuestra naturaleza es ir a favor de la vida, a pesar de lo que nos diga un Sistema educativo caduco…

 

Cristina Romero

 

dic 16
Si yo (como adulto) te digo por donde es, no mirarás en ti la próxima vez, sino que volverás a buscarme…

Las conexiones neuronales que se establecen al realizar un descubrimiento por uno mismo, son mucho más ricas que las conexiones realizadas producto de la intención del exterior.

Pero nuestra sociedad ofrece divertidos métodos de enseñanza… Técnicas más o menos sofisticadas o alternativas de las cuales nos enorgullecemos por la facilidad con la que logran “enseñar” a los niños…

¿De verdad queremos niños maleables? ¿Programados desde afuera?

La motivación es una argucia aparentemente bien intencionada con claros efectos de encantamiento para lograr el control infantil y los intereses adultos.

También quisiera poner la alarma en las estrategias didácticas que usamos los adultos “por el bien” de nuestros niños: Introducimos contenidos alternativos… por un mundo más “consciente”, más “sostenible”, más “solidario”…

Y lo hacemos desde un lugar erróneo, artificial, prefabricado…

Si realmente queremos acompañarles hacia un mundo más consciente, sostenible, solidario… hagámoslo devolviéndoles la conexión con ellos mismos, devolviéndoles su libertad de aprendizaje.

Sino corremos el riesgo de pasarnos la escolaridad de los niños desviándoles del camino de cada uno por “una buena causa”…

Acostumbramos a los niños, por nuestra falta de respeto, a esperar indicaciones ajenas y propuestas que les entretengan desde bebés.

No les dejamos espacio ni tiempo para acercarse al mundo según su propio interés.

¿Queremos que busquen siempre expertos en todo, que les indiquen lo que les toca o les conviene en sus vidas o queremos que se escuchen y se conozcan para convertirse en los mejores cuidadores y expertos en sí mismos?

¿Depositamos el motor de su aprendizaje en ellos o en nosotros los adultos?

-“Veo que eso que me cuentas es importante. Al menos para ti. Ya, pero aún no está previsto en mi camino. No desde adentro…”-

Ante tanta motivación externa, los niños se aburren sin saber qué hacer cuando tienen unos minutos de soledad. Piden la tele rápidamente. Nos dicen que se aburren…

Pero entonces caemos en volver a proponer y motivar desde afuera…

Están tan acostumbrados a que les entretengan y les guíen…

No nos damos cuenta de lo grave que es que un niño se aburra…

Es una gran alarma de que las cosas dentro y fuera de él no están marchando a favor de su felicidad, de su plenitud.

Pero hoy en día es algo común que los niños se aburran en nuestras casas y en nuestras Escuelas.

Pues ambos lugares son lugares donde no cabe su conexión consigo mismo y sus intereses, sus ganas de aprender y explorar la vida. En ambos lugares es un sujeto pasivo a distracciones y motivaciones externas.

Que a menudo le distraen, pero otras le aburren…

“Eso no me impresiona” dice un niño. Y nos puede parecer pedante, pero es que es como el cuento del rey sentado en su trono que cada vez necesitaba espectáculos más arriesgados por parte de sus actores, para sentir algo dentro de sí… En vez de bajarse del trono y enfrentarse él mismo a la vida y vivir con todo su cuerpo y sus ser cada experiencia…

Nuestros niños ven la vida pasar desde su pupitre o desde su sofá, infelices, insatisfechos…

Estamos asistiendo a un gran bloqueo en el desarrollo de las potencialidades humanas…

Los niños se desarrollan precozmente en campos de nuevas tecnologías al no poder desarrollar otros aspectos de sus potencialidades, por ejemplo emocional y físicamente.

Con esta sociedad que utiliza la motivación externa temprana y constantemente, los niños corren el peligro de ver la Luz solo afuera o de ellos mismos.

Queremos que les den ganas de aprender… ¡Pero si ya las tienen!

Lo que tenemos que procurar es no robárselas.

Yo estaba en la universidad aprendiendo cómo ser una buena maestra, “cómo enseñar mejor a mis alumnos de como yo lo había vivido como alumna”.

Tras tres años de carrera, creí que el asunto giraba en torno a qué metodología, a qué estrategia educativa usara. Y que lo bueno era  la motivación positiva…

Hacer como de “animadora” para “motivarles” a aprender lo que yo tuviese programado.

Creía, por aquel entonces, que a los niños no les interesa aprender lo que es importante que aprendan. Y que si por ellos fuera se la pasarían perdiendo el tiempo. Creía que necesitan que les llevemos de la mano, motivadamente.

Los maestros veníamos a ser como unos entrenadores que refuerzan positivamente a los alumnos para lograr unas metas consensuadas por la comunidad educativa…

Una comunidad educativa de la que los niños forman parte y en teoría son llamados protagonistas del proceso de aprendizaje…

Pero que de ninguna forma eligen qué desean aprender.

La motivación externa al niño, tan bien vista por todos, logra los efectos del conductismo*.

Por ejemplo una maestra utiliza el uso de llamativas pegatinas o soles pintados o premios de diferentes tipos, en el cuaderno del niño cuando quiere reforzar una conducta…

* Esta teoría del aprendizaje sugiere que la conducta es influenciada por factores o estímulos del entorno y no únicamente por los psicológicos. Las personas desean evitar las consecuencias negativas y obtener las positivas. Si uno espera un resultado positivo de una conducta, o piensa que hay una alta posibilidad de que produzca un resultado positivo, entonces habrá más posibilidades de ejecutar dicha conducta. La conducta que es reforzada con consecuencias positivas, lleva a la persona a repetirla.

Y así, manipula la respuesta, la conducta, de ese niño que desea obtener aprobación, valoración.

En los experimentos conductistas observaron que si a un perro le haces gran daño cada vez que se acerque a comer, dejará de comer.

O muchos conocemos el experimento de la ratita que podía elegir entre un botón que le proporcionaba placer y otro que le proporcionaba comida. Así vieron que si a una ratita la haces elegir entre el placer y comer, morirá de hambre…

Pero estamos junto a los niños para encontrar una manera más respetuosa de acompañarles hacia donde ellos necesiten. No para lograr llevarles, con engaños, a un lugar decidido de ante mano por nosotros…

* Si te ha interesado este post, quizás también quieras seguir leyendo más reflexiones en el libro Una rEVOLución en la Escuela.
dic 7

Los adultos estamos tan acostumbrados a dirigir y guiar a los niños, que incluso creemos que les estamos ayudando.

Con toda la buena intención, buscamos cómo rellenarles su día a día con nuestras propuestas y actividades de lo más interesantes y estimulantes para que no se aburran, para que aprendan mucho, para tengan una buena educación…

Desconocemos que les estamos distrayendo y alejando de su propio programa interno de aprendizaje.

Y que cada vez esperarán más que les entretengan desde afuera en lugar de conectar con su escucha interna.

Pero los niños vienen capacitados para guiar óptimamente su aprendizaje desde adentro.

Si los adultos que los acompañamos así se lo permitimos…

Cuando un niño empieza a ser guiado en lo que “le conviene” aprender, pospone su propio programa interno de aprendizaje, y delega el desarrollo de su potencial, de su plan de ruta, en manos de los adultos.

Los adultos se convierten para él en “quienes saben” y tienen la responsabilidad sobre el propio aprendizaje.

Un niño que desde siempre ha sido respetado en su libertad de aprendizaje, es sencillamente capaz de escucharse y seguir los dictados de su corazón.

Cuando un niño ha sido manipulado, dirigido desde afuera… aprende a acallar su corazón y esperar indicaciones ajenas.

Pero eso sucede  desde la desconfianza de los adultos, según los cuales los niños vienen a perder su tiempo jugando y haciendo cosas que no les convienen. Como si jugar no se correspondiese con un sofisticado mecanismo evolutivo desarrollado por nuestra especie que permite elaborar y comprender el mundo de una manera sencilla y fascinante para los niños…

Los adultos desde los despachos elaboramos “Currículums” y “programaciones” y pensamos “qué, cómo y cuándo” tenemos que “enseñar” a los niños para que aprendan.

Creemos que si no decidimos todo eso… los niños no aprenden “lo que tienen que aprender”.

 Pero ¿Y si no fuera cierto que existe alguien (aparte de cada propio niño) que sabe lo que realmente le conviene aprender?Aceptamos sin cuestionarlo que sabemos lo que les conviene a los niños y que tenemos la legítima autoridad de llevarlos hacia donde les “conviene”.

No importa lo que eso cueste.

No importa si ese destino luego no es tan conveniente.

No importa si cada niño traía un programa, una ruta, unas ganas de llegar a un destino diferente…

Lo importante es modelar (más o menos suavemente), guiar (con más o menos prisa), adiestrar, adoctrinar para llevar a los niños a donde “los que saben lo que les conviene” dicten.

Nuestras intervenciones educativas están basadas en la desconfianza o el miedo. Hacia los niños, hacia nosotros, hacia la vida.

El sistema educativo que conocemos es un modelo que en su esencia desconfía de la humanidad y su capacidad de aprendizaje.

Es un sistema que limita, modela, dirige, estira y recorta a los niños.

Los adultos dirigimos y pretendemos controlar la vida de los más pequeños.

Les decimos qué hacer, qué aprender, por una gran falta de respeto, a ellos, a la humanidad, a la vida.

Desvalorizamos todo el gran potencial que llevan dentro para construirse a sí mismos.

Desconocemos u olvidamos que cada ser humano dispone de un programa de aprendizaje propio, interno, valioso, único, vivo, legítimo… que necesita ser protegido.

Estamos demasiado ocupados y preocupados con nuestros propios objetivos y proyectos para los niños como para permitir y concebir que existan los suyos.

Y mucho menos que sus propios deseos o inquietudes sean más adecuados que los que podamos proponerles nosotros…

La Pedagogía pareciera desconocer cómo funciona el aprendizaje, pues trata de controlarlo y dirigirlo desde afuera…

Aprender es algo que cada uno se construye desde adentro y que nadie puede construir -ni destruir- en nosotros.

Aprender es algo que nadie puede hacer por nosotros y para lo que estamos especialmente dotados en la infancia, pero que se extiende a toda nuestra vida.

Los niños son insaciables buscadores de experiencias vitales, continuamente encuentran nuevos retos y preguntas sobre el universo del que forman parte…

Ese impulso innato tan grande que sienten en su interior, puede ser más fuerte y alimentar tanto o más que el hambre o el sueño…

Aprender no va unido a que otro te enseñe.

Y sin embargo ahora creemos –a mi entender desenfocadamente-que nuestra especie necesita estimulación, motivación externa para aprender…

Y es cierto que en las Escuelas pocas veces se respira ese aroma a curiosidad insaciable del que te hablaba…

La Escuela parece una enorme máquina sorda donde se nos quitan las ganas de aprender.

Una máquina que nos empuja más o menos sutilmente a encajar en determinados moldes.

Entre esas paredes nos están robando el deseo, el protagonismo, la alegría de guiar nuestro aprendizaje vital desde adentro…A fuerza de decirme por lo que me debo sentir interesado en cada momento… pierdo la fuerza, el impulso vital, la chispa, el brillo en los ojos y trato de sobrevivir, someterme y acomodarme lo mejor posible… Adaptándome a lo que me digan que tengo que hacer, aprender, decir y sentir…

En las Escuelas anulamos deseos y los substituimos por deberes y obligaciones.

Pero también sucede en las casas…

Allá donde vamos, los adultos desconfiamos de los anhelos infantiles pues creemos que les llevarían a lugares poco importantes…

¡Qué pretenciosos somos que creemos tener mejor plan, mejor programación, para cualquier niño que la suya propia!

Bienvenido el deseo de aprender lo que uno quiere aprender. ¡Y no lo que otros le insisten que aprenda!Queremos substituir su propia programación viva y apasionada, perfeccionada y transmitida cuidadosamente en su biología por 2,5 millones de años años de evolución de la especie, por otra consensuada por la comunidad educativa de turno.

Cada niño viene totalmente dotado de una programación única, infinitamente más rica que la que le podamos ofrecer.

Y esa programación viene rodeada de dones o talentos e intereses únicos.

No todos necesitamos aprender lo mismo.

Ni de la manera en que lo aprenden otros.

La Vida necesita de nuestra vivencia única y de nuestro aporte único.

Si un niño está interesado por algo –sea lo que sea- tiene todo el valor.

Nos sorprenderíamos si permitiéramos que cada ser siguiera su programa interno. Desde la fuerza invencible e infinita que le da la motivación interna, guiada por su corazón.Nos sorprenderíamos a corto y a largo plazo.

Me gusta ver el aprendizaje sin jerarquías, donde no es más importante aprender matemáticas que ir en bicicleta.

Donde cada cual en su interior pueda trazar las conexiones que necesite para construirse su particular visión del mundo, de la vida, de sí mismo.

Y esta libertad de aprendizaje está estrechamente ligada a la felicidad…

A la felicidad individual.

Pero sobre todo a la felicidad colectiva…

Cristina Romero

 * Si te ha interesado este post, quizás también quieras seguir leyendo más reflexiones en el libro Una rEVOLución en la Escuela.
dic 5

De niños quizás nadie nos mostró cómo aprender a vivir haciéndonos el amor a nosotros mismos.

No solo en lo sexual, sino al escucharnos y hablarnos internamente, al no juzgarnos, al mirarnos con ternura y pasión frente al espejo o al darnos espacio para habitarnos sin meternos prisa, ni exigirnos lo que no queremos dar de nosotros (hasta quedarnos secos).

Nadie nos dijo que para ser felices necesitaríamos hacernos el amor al menos tantas veces como necesitamos comer al día, ni que sería mejor hacerlo muchas veces más…

Al levantarnos por la mañana y sonreírnos, al darnos unas palabras de aliento cuando todo parece ir de mal en en peor, al decidir que sí merecemos un descanso para salir a pasear al sol o un hueco en la agenda para eso que de veras es lo importante para nosotros. O al darnos las buenas noches y desearnos felices sueños.

Pero crecimos esperando la felicidad y el amor fuera de nosotros. Y aún andamos dando vueltas por la vida sin pararnos a generarlos desde adentro.

Lo sabes. Lo sé. Pero cuánto nos cuesta dejar de sabotearnos cuando se trata de amarnos a nosotros mismos… La posibilidad está ahí todo el tiempo pero preferimos dejarlo para mañana o para el año que viene…

Una vez más pasamos de año y la puerta al cambio está de nuevo frente a ti.
A lo largo de tu vida has franqueado ya numerosas puertas, te has transformado desde que empezaste tu viaje siendo una pequeña célula dividida en dos y llevas en ti la huella de todos esos cambios.
La Vida en toda su plenitud no te ha olvidado. Eres tú quien a veces olvidas esa conexión que tienes con todo lo que te rodea. Es muy fácil quedar atrapados por el engranaje del día a día. Muertos en vida, viviendo vidas prestadas que nos quedan grandes o pequeñas, pero que no son las nuestras. Las que querríamos vivir “si pudiéramos”.
Nos pasamos la vida esperando algo que nunca está aquí. En un mundo como el nuestro hay una parte de ti en ansiedad perpetua. Tienes tan en mente el futuro y el pasado que te dejas a ti mismo siempre colgado en presente. Algo en ti está buscando el minuto siguiente e ignorando el que tiene entre las manos. Así día tras día, año tras año.
¿Resuena en ti hacer YA un gran cambio?
Entonces detente.
Imagina que estás ya en tu lugar de poder, en tu “tierra Santa”, que no necesitas seguir luchando por conseguir más nada.
Quizás prefieras tumbar tu cuerpo dolorido para sentir el abrazo de la tierra, sentarte cómodamente a meditar o meterte dentro de una cueva calentita y oscura bajo tus mantas.
Sea donde sea, siente que estás en un refugio de paz y ternura infinitas donde puedes al fin descansar y renovar fuerzas. Donde respirar a tu manera, donde ser plenamente tú mismo.
Donde hacerte el Amor.
Desde este remanso de paz puedes volver a conectar contigo y lo que de veras te importa.
Dándote todo el tiempo. No te vaya a entrar otra vez la prisa…
Después de todo este tiempo invertido en mil y una batallas, quizás no sea pedir tanto el dedicarte a escuchar lo que tú de verdad necesitas para ser feliz. Lo que tú tienes que decirte.
Y entonces, cuando al fin puedas mirarte de frente a los ojos del alma, pregúntate:
¿Qué haría con mi vida si tuviera la libertad de cambiarla?
¿Qué me diría mi corazón si mi miedo no me impidiera escucharlo?
¿Cual sería la música que querría tocar mi alma a su paso por esta vida?
En realidad son una misma pregunta.
Luego vendría otra:
¿Qué cambios necesito hacer para estar bien?
¿Qué ingredientes nuevos necesito incorporar en mi vida?
Para vivir el cambio que te aguarda, necesitas dejar atrás viejos hábitos que no pueden coexistir con tu nueva realidad y poder dar la bienvenida a lo nuevo que te llama y que lo hace desde muy adentro, si te abres a escucharlo.
Pero no te agobies. El cambio es más sencillo que lo que tu mente racional te dice.
Te pueden servir de referencia esos grandes maestros que son los niños si quieres volverte un poco más sabio en el arte de amarte y ser feliz.
Ellos repiten y repiten algo hasta que todas sus células lo incorporen como aprendido, como incorporado. Imítalos.
Sé como un animal sencillo, poniendo toda su energía y su amor en cada acto.
Disfruta. Sin mirar adelante. Deleitándote en cada instante.
Agradece. Sintiendo como todo, TODO, puede ser un regalo, si sabes apreciarlo.
Y comparte. Caminar juntos forma parte de los entresijos de esta Vida misteriosa. Nunca estás solo, si sabes abrirte y abrir tu burbuja a los que están a tu lado.
¿Quieres retomar esa conexión, ese encuentro, contigo mismo?
Tan sólo necesitas dejar que aflore un silencio, una escucha profunda a ti mismo.
Y cuando escuches las palabras o las imágenes de tu alma, puedes contestarle con una simple y amorosa sonrisa.
Feliz cambio dentro de ti
Cristina Romero
nov 18

 

Esa es la frase que me ha rondado en la cabeza estos días cada vez que me volvía la idea de sentarme a escribir sobre la violencia de los últimos días en Francia y luego en Siria.

 

Ésta es la frase que me tenía quieta, silenciosa, bloqueada, en alguna parte de mi misma.

 

Pero ya basta, sí que es mi tema.

 

Y el tuyo.

 

Mi manera de compartir con los demás siempre ha sido la escritura, desde niña. Así que es mi recurso. Mi grano de arena en este mundo que es el mío y es el tuyo.

 

Si los hombres que gobiernan nuestro mundo fuesen sinceros, reconocerían que ganan mucho generando guerras.

 

Si los hombres que gobiernan nuestro mundo fuesen sinceros, reconocerían que ellos mismos mueven los hilos para que tengamos miedo.

 

El miedo (nuestro) ayuda a dejarnos controlar y someter.

 

No, no me pondré una bandera en mi perfil. No una que excluya. No una a la que le duelan más los muertos de cerca que los de lejos.

 

Han seguido habiendo atentados y muertos (con la excusa de la guerra) bajo banderas occidentales desde que nací, todos los días de mi vida.

 

Y ya está bien de escandalizarnos solamente si son de Europa, o América, o de occidente.

 

Cada vez que te sientes muy identificado con una bandera, con una cultura, con una opción política, por polaridad te alejas del resto.

 

Por un tiempo, prefiero un mundo sin banderas, donde todos quepamos.

 

Sí, no vaya a ofenderse nadie. No quiero bandera alguna.

 

No nos engañemos, necesitamos banderas porque esta sociedad capitalista nos las ha cambiado por la Tribu.

Como seres humanos tenemos una fuerte necesidad de pertenencia a un grupo social o comunidad.

 

En un mundo de paz no hay banderas, estoy segura (aunque no haya visitado jamás lugar así).

 

Pero en éste todos hemos crecido agarrándonos a una ( o más…)

Banderas que nos identifican y nos muestran como diferentes al otro.

 

Lo diferente, lo que no conoces puede resultarte alarmante, peligroso, pero es tan sólo por eso, porque no lo conoces.

 

Si pasáramos un tiempo conviviendo en las casas de “esos” que nos parecen tan diferentes, descubriríamos que sufren y se emocionan por las mismas cosas que tú y que yo.

 

En realidad todos somos más iguales de lo que nos pensamos. Y a su vez somos únicos.

 

Quienes crearon esta organización del poder, en manos de unos pocos, están encantados con enfrentarnos, ganar dinero, ganar control y más poder.

 

“Divide y vencerás”

 

Nos dan una bandera desde pequeñitos y sin saberlo, entramos en el juego del poder y la violencia.

 

¿Recuerdas el juego del RISK? Muchos hombres siguen jugando a dividir la Tierra en trozos, crear empresas de armas, vender armas, saquear pueblos, invertir y gestionar luego en esas tierras devastadas.

 

Ellos nos hablan de solidaridad, cuando en realidad buscan ganar mano de obra barata con esos refugiados, que huyen de los países en los que crearon guerras. Y a su vez nos podrán seguir recortando beneficios sociales al resto de habitantes de los países occidentales de clase media y baja.

 

Mientras tanto nos creemos en el bando correcto, en el civilizado, en el menos violento, el más democrático…

 

Y tenemos miedo, y enviamos wassaps a nuestra familia alertando de atentados inminentes (anoche recibí uno de mi tía).

 

El poder sigue estando en el pueblo. En ti y en mi. Tan solo hace falta que de una vez digamos -juntos- basta.

 

Pero no un basta pequeño.

 

Un BASTA en grande.

Si a los niños del ahora les explicásemos que en realidad las guerras se organizan por intereses económicos o estratégicos pero nunca porque quienes habitan esos pueblos sean “los malos”. Entenderían que de quienes tienen que fiarse menos es de los que nos gobiernen y no de las personas de los países de oriente.

 

Si a los niños y niñas del ahora les explicásemos que quienes nos atacan están manipulados por quienes nos gobiernan, entenderían que necesitamos repensar esta manera de hacer sociedad que tenemos ahora.

 

El capitalismo es una mentira. No estamos es una sociedad justa ni empática con las necesidades infantiles ni humanas.

 

Si a los niños y niñas de ahora les explicásemos que estamos así de mal organizados pero que necesitamos otra manera que de veras cuide de nosotros y del planeta, quizás ellos serán hombres y mujeres sin banderas.

 

Cristina Romero

PD: Aunque es incómodo, quizás te interese este enlace a un vídeo de Pipe Díaz titulado “Las guerras son suyas, los muertos son nuestros”

oct 10

Hace cosa de un año que no te escribo desde mi web. Quizás hasta te hayas olvidado de que antes me acercaba a esta ventanilla al mundo para reflexionar en voz alta. Yo misma me había olvidado, como también me había olvidado de muchas otras cosas…

Cosas sencillas, cosas invisibles, cosas de esas que no sueles escribir en una lista de tareas pero que son las que van haciendo poso en tu corazón y lo alimentan como las hojas secas a la tierra.

Durante este año, desde que volví de Argentina, he dedicado muchos esfuerzos y energías en cosas que eran valiosas (no digo que no) pero que si me dan a elegir… prefiero poner como no prioritarias a partir de ahora. Y como el Universo siempre está esperando a que decidamos y nos posicionemos y nos decantemos por un lado de la balanza…

Fue elegir y todo se reorganizó solo para que yo pudiese vivir más en sintonía con lo que de veras me importa.

A veces parece que vivamos como si tuviéramos más vidas…

A veces parece que vivamos de puntillas.

A veces parece que vivamos en modo piloto automático.

A veces parece que vivamos pensando que somos eternos.

A veces parece que vivamos anestesiados.

Esperando que la vida nos de un ultimátum: O vives de verdad, en cuerpo y alma, o seguirás muerta en vida hasta que ya no haya más tiempo.

A algunos es la enfermedad (propia o ajena) la que les rescata del letargo.

A otros es un accidente o un cambio drástico ocurrido fuera de ellos.

Digamos que es la vida la que mueve ficha para que algo dentro de nosotros se despierte.

En mi caso no ha sido así.

Ha hecho falta que vea lo que sí quiero en mi vida y la de los míos y me alinee con ello.

Algo así como escuchar al fin lo que yo sí necesito y quiero.

Qué facil es para los adultos vivir vidas prestadas…

Vidas que nos van grandes, o pequeñas, o que no son realmente las nuestras, las que nuestro ser nos empuja a vivir con todo nuestro fuego.

Mi corazón se expande. Al fin he vuelto a escucharlo…

Me doy cuenta de lo difícil que es acompañar a la infancia plenamente, si los adultos vivimos a medias.

Sabemos lo importante que es que ellos sigan conectados a sus corazones y vivan en armonía con lo que para ellos es valioso e importante pero pretendemos acompañarles dando la espalda a nuestro fuero interno.

¡Será más fácil que la educación y la crianza nos cambien que que las cambiemos nosotros! :)

Gracias desde aqui a todos los niños del mundo (especialmente a mis tres soles Pau, Teo y Elvis) por tener tanta paciencia con los adultos y tanta confianza en que algún día, al fin, nos pondremos a su altura para volver a ver lo que de veras es importante en esta vida. Y volveremos a encontrar el camino.

Cristina Romero

 

 

 

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